04/10/2016

Entrevistamos al dúo neoyorkino antes de su primera gira española; ideal para fans de SOHN, How To Dress Well, Rhye...

Este fin de semana, y de la mano de la plataforma Cooncert, celebraremos el 9º Aniversario Indiespot con todos los que quieran acercarse a la sala Sidecar de Barcelona (el viernes 7 de octubre) y la sala Costello de Madrid (sábado 8 de octubre), para recibir la primera gira española del dúo neoyorkino Beacon, así como las primeras dos actuaciones del dúo catalán Playback Maracas (de los cuales estrenamos su primera canción hace unos días).

Un doble cartel que promete llevarnos hasta paisajes electrónicos irrepetibles como los que Beacon llevan creando desde 2011, cuando debutaron con un llamativo No Body EP que se enmarcaba dentro de la nueva ola del r&b de corte electrónico, intenso y oscuro a partes iguales. Desde entonces, y a lo largo de varios lanzamientos de la mano del sello de culto Ghostly International (donde militan Tycho, Gold Panda y Fort Romeau) han ido puliendo su propuesta y ganando en profundidad, hasta llegar a Escapements, un segundo álbum publicado este mismo año, que recoge los frutos de la larga gira de presentación de su debut y que encandilará a los fans de SOHN, Rhye y How To Dress Well si bien tiene una aproximación más sensorial y menos convencional que estos. Una propuesta que a todas luces cobrará toda su vida en las distancias cortas del directo, y sobre la que hablamos con Thomas Mullarney III y Jacob Gossett en esta entrevista exclusiva.

Y qué mejor que descubrirlos en directo con descuento: Introduciendo el código INDIESPOT a la hora de comprar las entradas en la web de Cooncert, solo os costarán 12€ en el caso de Barcelona, y 10€ en el caso de Madrid. 

Antes que nada, ¿cómo está yendo la gira europea? ¿Cuál ha sido vuestro concierto favorito hasta el momento?
BEACON: La gira está yendo genial. El concierto de Berlín probablemente fue nuestro favorito, nuestra música encaja realmente bien allí.

En vuestras canciones hay una combinación entre oscuridad (la atmósfera y los beats) y luz (las melodías). ¿Cómo encontráis el equilibrio, de dónde partís a la hora de hacer las canciones?
Esa dualidad es sencillamente un resultado de nuestro proceso. No tenemos una receta exacta para hacer una canción. No estamos en el estudio discutiendo sobre elementos oscuros o luminosos, simplemente estamos tocando nuestros instrumentos y haciendo los arreglos. Nuestro gustos individuales son los que dictan el producto final, y son los responsables de esa dualidad.

¿Cómo trabajáis a nivel creativo en este formato dúo? ¿Cada uno tiene un rol específico?
Más allá de las letras, no tenemos ningún rol definido. Algunos de nuestros mejores momentos surgen de improvisar en nuestro estudio, probando diferentes instrumentos y alimentándonos de esa energía.

Da la sensación de que todas vuestras canciones tienen un montón de elementos y detalles casi imperceptibles. ¿Sois muy perfeccionistas a la hora de dar una canción por terminada?
Sí, es difícil dar una canción por terminada. Hemos llegado a grabar obsesivamente la misma palabra más de 20 veces y aún así no estar satisfechos… Pero no es tanto la búsqueda de la perfección sino el hecho de querer escuchar cómo suenan esas 20 maneras distintas antes de decidirnos por una. Al final solemos escoger la primera, pero es una manera de validar esa opción.

Este segundo disco suena más bailable y consistente que el primero. ¿Ha sido como resultado de la larga gira de presentación de vuestro debut, se trata de una apuesta consciente?
Salir de gira ha tenido un impacto enorme en nuestro sonido desde que empezamos hace 5 años. Cuando estamos en el estudio, estamos constantemente pensando en cómo hacer que los arreglos funcionen encima de un escenario. Nuestro directo siempre ha sido una especie de caos controlado. Y es un reto trasladar eso a las grabaciones en el estudio.

En los últimos años han aparecido muchísimos artistas que se mueven en este terreno entre el r&b, el soul y la electrónica, desde Rhye a How to Dress Well, Frank Ocean, SOHN o Holy Other. ¿Es difícil para vosotros encontrar vuestra propia voz?
Es interesante, creo que durante nuestros inicios fuimos agrupados con la moda que se estaba dando y que era básicamente este género de r&b electrónico. Pero si te fijas en las decisiones que tomamos entonces verás que teníamos propósitos distintos. Nosotros no llevamos nuestro sonido a un sello multinacional tratando de capitalizar esa moda, sino que lo llevamos a un sello independiente y pequeño conocido por apostar por la música de vanguardia. Nuestro objetivo debería quedar claro con esa decisión.

¿Creéis que hoy en día es más difícil darse a conocer para una banda nueva? ¿No habéis tenido la tentación de escribir algún hit para impulsar vuestra popularidad?
El camino habitual hacia el éxito en la industria musical es increíblemente estéril. Lo que hacemos, o intentamos hacer, es alinearnos con personas que apoyan nuestra música y que no quieren cambiarnos. Cada disco nos enfrenta a nuevos retos y mientras estemos trabajando juntos para llegar hasta esos retos, la popularidad es secundaria.

¿Cómo afecta a vuestra música el hecho de ser de Nueva York? ¿Creéis que haríais música distinta si vivierais en otro sitio?
Nuestras vidas creativas han sido en esa ciudad, así que definitivamente es un factor enorme. Nuestros amigos y la comunidad de la que somos parte ha jugado un papel esencial en nuestro desarrollo, sin duda.

Sois el tipo de banda que puede ser demasiado electrónica para la escena pop, y demasiado pop para la electrónica. ¿Dónde os sentís más cómodos?
Estamos felices justo aquí, en el medio. Cuanto más difícil se pone, más vivo está este proyecto para nosotros.

¿Cómo son vuestros directos? ¿Tienden a mantener la ambientación de los discos o se adaptan para el público?
La parte experiencial de nuestros conciertos es básica. Queremos crear algo que realmente envuelva al público.

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