23/09/2016

No volveremos a ser tan jóvenes como esta semana. Y todo esto no volverá a pasar.

Hay motivos de sobra para pensar que esta, y no otra, ha sido La Semana. Con mayúsculas. A pesar de que por el camino se haya cobrado a Allo Darlin’, volatilizados sin dar un ruido, fieles hasta el final a su perfil discreto. Los británicos se despedían esta semana, ocho años y tres discos después, dando gracias a todo el mundo y desdramatizando el asunto: “no tenemos esto como nuestro trabajo diario”. Da que pensar. Alumnos aplicados de la escuela Camera Obscura, otros eternos obviados, se especializaron en algo que casi parece tener connotaciones negativas en tiempos de fuegos artificiales y baños de oro: hacer canciones bonitas. Nada más. Nada menos. Al parecer, no es suficiente.

Tinder – Spotify: It’s a match!

Música y seducción van de la mano desde no se sabe cuándo. Esa mixtape seleccionada y regalada con mimo, aquella canción de Radiohead que finges que te gusta para crear vínculo, una letra compartida en Facebook para compensar la falta de arrojo. Y ahora, la colisión definitiva: Spotify y Tinder unen fuerzas. La plataforma musical se integra en la app de ligue para “mejorar la experiencia del deslizamiento”. En adelante, cada usuario podrá “enseñar artistas favoritos y preferencias musicales”, así como “elegir un himno musical propio para compartirlo”. Se adivinan ventajas y, eso sí, una pega importante: la posible segregación musical. “La pureza está en la mezcla”, ya lo decía otro himno (?) de Jarabe de Palo.

How To F*ck Well

“Nuestra cultura tiende a decirnos que no podemos tener ambas cosas a la vez, que no pueden existir en el mismo momento, pero yo no compro eso”. Habla Tom Krell, la mente tras How To Dress Well, acerca de la posibilidad de que el sexo combine lo “lujurioso y físico” con lo “tierno y cuidadoso”, a propósito del estreno esta semana de ‘Can’t You Tell‘, último adelanto de su nuevo disco, Care, a la venta desde hoy. El tema es explícito en su letra y abiertamente pop en su espíritu, más que cualquier antecedente en la carrera de Krell, definitivamente alejado de la baja fidelidad de sus primeros pasos. Mensaje con envoltorio molón para la nueva herramienta musical de Tinder.

El Polaris Music Prize marca el paso

Es evidente que, de un tiempo a esta parte, la escena musical británica se ha visto desplazada del foco. Debatiéndose entre sus viejas glorias y hypes que no termina de creerse ni ella misma, intenta reverdecer viejos laureles con exhibiciones de músculo como la reciente entrega del Mercury Prize 2016, ya en la buchaca Skepta. Ha sido el galardón musical más comentado esta semana por trayectoria (se entrega desde 1992), palmarés histórico (lo han ganado Primal Scream, Portishead o PJ Harvey) y fijación de los ingleses por las apuestas, pero apenas puede competir con la salud artística de su homónimo canadiense, un eclipsado Polaris Music Prize que ha marcado el verdadero paso de la música actual solo cuatro días después. Kaytranada y su multicolor 99,9% se han impuesto a Grimes, Jessy Lanza (debajo, su actuación en la gala), Andy Shauf, Carly Rae Jepsen, U.S. Girls o White Lung en una ceremonia final que ni siquiera alcanzaron preseleccionados ilustres como Drake, Junior Boys, The Weeknd, Justin Bieber o Destroyer. Casi nada: pocos festivales reúnen tanta chicha en su cartel.

@Kanyewest ya está en Instagram

O Instagram ya está en el móvil de Kanye West, más bien. Que hay jerarquías que conviene respetar. Su cara aparece tantas veces en cualquier timeline que se precie que podría pensarse lo contrario, pero no: Yeezy nunca ha tenido perfil en esta red social. El pasado mes de marzo confesó en su ya legendaria cuenta de twitter que andaba dándole vueltas a la idea (“con la condición de que nadie me pregunte ni me diga qué tengo que hacer en Instagram”, tuiteó), pero no se ha decidido hasta esta semana. El estreno se produjo un domingo, como todas las cosas realmente importantes, y, cinco días después, así está la cosa en los dominios @kanyewest: una única foto subida (nada de selfies, ouch), cero personas seguidas (¿habrá sucesor para Steve Holmes?) y algo más de un millón de followers, todavía lejísimos de la monstruosa marca de su esposa. Y ya sabemos que West lleva regular lo de perder.

Año Anderson .Paak

Pase lo que pase en adelante, Anderson .Paak ya quedará como uno de los personajes del año con todo merecimiento. El californiano no es un novato, pero ha explotado definitivamente en 2016 metiéndose en todos los fregaos. Sin error: más allá de su excelente segundo álbum, ese Malibu que es pura clase, ha colaborado en los discos de Chance the Rapper, Kaytranada o Schoolboy Q, todos notables, y ha firmado hits al lado de Snakehips y Mac Miller. El broche llegará el 21 de octubre, cuando se publique Yes Lawd!, el primer LP de NxWorries, su proyecto junto a Knxwledge. No hace falta decir que el adelanto, estrenado esta semana, alarga la racha de .Paak. Dos minutos y medio que se deshacen como mantequilla.

La canción de la semana

La influencia de la factoría PC Music en la música pop de los últimos dos o tres años es evidente. Lo que al principio parecía una gamberrada de Sophie, A.G. Cook y compañía, con su producción chiclosa y sus voces estridentes, ha terminado calando a muchos niveles, desde Madonna hasta muchos novatos. Entre ellos, la misteriosa Zoee, en cuyo single de debut, ‘Betcha‘, estrenado hace tres días, parece filtrarse mucho del colectivo londinense (cercanía al pop asiático, voces de helio, sintetizadores fluorescentes). En una relectura mucho más pausada y minimalista, eso sí. Casi una nana futurista que viene con denomiación de origen Secret Songs, sello de Ryan Hemsworth.

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