16/09/2016

No volveremos a ser tan jóvenes como esta semana. Y todo esto no volverá a pasar.

Hay motivos para pensar que esta, y no otra, ha sido La Semana. Con mayúsculas. Como la crisis de identidad del artista antes conocido como Chet Faker, el caso Frank Ocean-Spotify o la carta de presentación de la novel Cosima. Por no hablar de la llegada oficiosa del otoño, que devuelve a la categoría de asunto capital a la música, relegada durante el verano a funciones de hobby de tercera, mero acompañamiento, guarnición. La lechuga en una ración de boquerones, y si acaso. Han sido meses duros para propuestas musicales exigentes. Si eres autor de un “disco del verano”, quédate con la mosca detrás de la oreja: has hecho algo bonito, fresquito y entretenido, pero las verdaderas mieles del éxito, las que se reparten a final de año, quizás te sean esquivas. Ahora empieza lo serio.

Jay-Z y Kanye, de aniversario

Aunque no fue hasta 2011 cuando publicaron un álbum colaborativo al uso, el pelín decepcionante Watch the Throne, los caminos de Jay-Z y Kanye West llevan cruzándose desde mucho antes. A veces, de forma directa: el sello propiedad del primero ha publicado los discos del segundo; el segundo, antes de convertirse en quien es, produjo mucho material del primero. Otras, de forma casual (¿o no?): una fecha tan señalada como el pasado 11-S hizo las veces de 15º aniversario de The Blueprint, quizás la obra cumbre del marido de Beyoncé, y de 9º cumpleaños de Graduation, pieza clave en la carrera de Yeezy (aunque Google sugiera antes “kanye west girlfriend” que “kanye west graduation”). Ni media arruguita les ha salido a ninguno de los dos.

Jack White (se) emociona en la tele

Anda Jack White, tipo al que últimamente ha sido fácil cogerle algo de tirria por su tendencia a la autoparodia, promocionando un recopilatorio de temas acústicos que repasa toda su carrera, publicado hace justo una semana. Su paseo por distintos medios ha dejado una entregada defensa de la figura de Beyoncé en NPR (la sitúa a la altura de Aretha Franklin: palabras mayores) o una actuación en el plató de Jimmy Fallon que nos reconcilia un poquito a todos con los sets desenchufados, cosa un tanto venida a menos. No por alardes vocales ni instrumentales, sino por una emoción que se contagia.

Nick Murphy, el artista antes conocido como Chet Faker

“Chet Faker siempre será una parte de la música. Esto es lo siguiente”. Y lo siguiente para el australiano ha sido, curiosamente, retornar a la casilla anterior. Chet Faker aparca el alias con el que lanzó Built On Glass o colaboró certeramente con Flume y comienza a firmar su material con su nombre real: Nick Murphy. Si nos fiamos de su primer single, ‘Fear Less‘, el cambio no es gratuito. Trae consigo novedades en lo musical que alejan a Murphy de los terrenos soul y jazzy que transitaba hasta ahora para arrimarse a una electrónica fría y oscura en la estela de Moderat. Con ritmo casi progresivo, con explosión en la segunda mitad, sin miedo.

Frank Ocean marea la perdiz en Spotify

Si no estás entre el montón de personas que se ha hecho ilegalmente con el último disco de Frank Ocean (se contabilizaron más de 750000 descargas solo en la semana de su salida), quizás hayas tenido serios problemas para comprobar si los piropos que ha ido cosechando Blonde desde el 20 de agosto son merecidos (spoiler: ¡SÍ!). La vigilancia de Apple Music, plataforma con la que fue lanzado en exclusiva, ha hecho que los rippeos en YouTube hayan sido precarios y fugaces y, por lo tanto, una obra vital para entender la música de nuestros días, en cuanto a fondo y forma, se ha convertido en una especie de leyenda urbana para muchos. Esta semana, el asunto ha dado otra giro: Blonde apareció en Spotify y, en un lapso de cuatro días, dejó de estar disponible para reaparecer unas cuantas horas después. “Un pequeño error técnico”, dicen desde Spotify. Un alivio, decimos el resto. Maravillas como ‘Nikes‘ o ‘Self Control‘ no merecen quedarse a la sombra (del manzano).

Chromatics y la mejor-peor espera de la historia

Cierto es que el año y medio largo de retraso que ya acumula el ansiado nuevo disco de Chromatics, Dear Tommy, comienza a hacerse eterno y un tanto incomprensible, pero casi apetece que la espera se alargue un poco más. Y es que todos estos meses de demora han estado regados por adelantos estupendos (ya van seis), videoclips, alguna versión y hasta otro álbum corto que no es Dear Tommy. Sufrir un plantón nunca fue tan entretenido. El ¿último? capítulo, un vídeo en blanco y negro, marca de la casa, estrenado esta semana. La canción escogida es la sorprendentemente contundente, casi motorik, ‘I Can Never Be Myself When You’re Around‘. Una delicia, claro. En teoría, el cuarto corte de un trabajo que, en realidad, ya no hace falta que vea la luz.

La canción de la semana

Hay que tener algo especial para abrirse hueco dentro de la inacabable oleada de nuevo soul electrónico. Desde hace ya tres o cuatro temporadas, levantas una piedra y te aparecen cuatro Naos y tres Samphas. A menudo parece que la tendencia comienza a dar síntomas de agotamiento, pero ahí aparecen canciones como ‘Girls Who Get Ready‘ para ahuyentarlos. Al menos hasta la semana que viene. Chasquidos de dedos, melodía vocal sedosa y un estribillo que se pega sin querer para uno de los primeros temas de la londinense Cosima, posible proyecto de estrella. Ya ha sido reclutada por Island Records y un publicista que se fije en esta ‘Girls Who Get Ready‘ puede hacer el resto.

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