12/07/2016

Repasamos la tercera edición del festival de Vilanova i la Geltrú; la deseada consolidación.

La tercera edición del Vida Festival ha supuesto la confirmación definitiva de cómo ha cuajado la filosofía del festival. Más allá de reclamos indudables como Wilco, Manel, The Divine Comedy o 2manydjs, lo que ha quedado claro este año es que el concepto de presentar un evento en un entorno natural con una escenografía cuidada y una línea estilística muy clara se ha visto claramente recompensado. La considerable cola que recibía al público el viernes daba buena muestra de ello, y el lleno casi total que se apreciaba dentro del recinto durante los dos días fuertes del festival, unido a los primeros 1000 abonos para el Vida 2017 (para los que ya hay confirmados a Real Estate y La Casa Azul) vendidos en pocas horas no hacen sino confirmar lo innegable: en solo tres ediciones, el Vida Festival se ha consolidado. Y eso es mucho decir en un contexto tan exigente como el de los festivales musicales, así que merece la pena repasar 10 momentos del Vida Festival 2016 que nos pueden ayudar a entender parte de su éxito.

1. El solo de ‘Impossible Germany’ de Wilco

Probablemente Jeff Tweedy, líder de Wilco no sepa situar Vilanova i la Geltrú en un mapa, pero con el concierto del viernes en el Vida ya van dos veces que actúa en la localidad costera barcelonesa. A diferencia del primer concierto, en aquel lejano Faraday del año 2010, Tweedy acudió esta vez acompañado por la banda al completo para presentar Star Wars (2015), un disco con todas las virtudes del grupo aunque algo falto de carisma. Wilco arrancó el show con tres temas del último disco (‘More…‘, ‘Random Name Generator‘ y ‘The Joke Explained‘) a modo de introducción y luego empezó a desgranar sus clásicos. Estuvieron ‘I Am Trying To Break Your Heart‘, ‘Handshake Drugs‘, ‘Via Chicago‘, ‘Jesus Etc.’ y por supuesto ‘Impossible Germany’, que por muchas veces que lo hayamos escuchado en directo sigue emocionando y despertando la ovación del público. Fue uno de los momentos mágicos de esta edición.

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2. ‘Tonight We Fly’ de The Divine Comedy

Otro fue, como ya era de esperar, la apoteósica ‘Tonight We Fly’ de The Divine Comedy. La banda (esta vez sí, y muy numerosa) comandada con elegancia por Neil Hannon llegaba como el cabeza de cartel exquisito del festival, con una popularidad algo mermada probablemente por el hecho de llevar seis años sin publicar disco nuevo, pero con un nuevo trabajo en el horizonte. De él adelantaron algunos temas, caso del single ‘Catherine The Great’, lo que unido a viejos clásicos de su inmaculado repertorio y el eterno savoir faire de Hannon fueron más que suficientes para ofrecer un concierto bonito y dulce, aunque la verdadera euforia no se desató hasta el bis con ese himno sobre la nostalgia y el sentido de la vida. Precioso.

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3. La electrónica empieza a dar sus frutos

Una de las críticas que se le podía hacer al Vida Festival en sus dos primeras ediciones era que se trataba de un festival ‘demasiado’ adulto. Vaya, que a partir de las 3 de la mañana se aburrían hasta las ovejas. Y ya que nos desplazamos hasta la Masia d’En Cabanes, qué menos que un poco de fiesta para acabar la noche y atisbar el amanecer. La cosa funcionó perfectamente el sábado con los sets seguidos de Lindstrøm (y su exquisito space disco, que elevó a aquellos que se adentraron en él) y de unos 2manydjs tan poco sorprendentes como infalibles. El viernes, por su parte, el ya habitual Guille Milkyway salvó la papeleta con un batiburrillo de hits, mayormente de épocas pretéritas, que quizá hubiera agradecido algo más de actualidad.

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4. La fábrica de baile de Crepus

El escenario La Cova estaba lleno a reventar, cuando Joe Crepúsculo apareció y saludó, y dijo: “¿Queréis bacalao?“. Y, sí, lo queríamos. Aunque no fuera exactamente bacalao, sino más bien un compendio de ritmos dance antiguos, latinos y lo que sea que sale zumbando de su organillo. Si se analiza Joe Crepúsculo por su capacidad técnica, lo más probable es que la crónica acabe entrando en una sección de sucesos. Pero si se le toma la medida por su capacidad de conectar con el público, la cosa cambia totalmente. El artista tiene carisma y desparpajo y le pone la suficiente energía para que aquello se pareciera más a una verbena que a un concierto. Pedía palmas, el público daba palmas; gritaba arriba, el público se venía arriba. Puro dominio de las masas. Crepus no escatimó hits como ‘Baraja de Cuchillos’ o ‘La canción de tu vida’, temas más recientes igualmente efectivos como ‘Mi Fábrica de Baile’ o versiones como ‘Maricas’, tema original de Los Punsetes. Sin duda, uno de los triunfadores de la noche.

5. La consagración de Villagers y el triunfo de Unknown Mortal Orchestra

La media tabla es y tiene que ser una de las apuestas del Vida, y este año acertó enormemente con dos de sus nombres: Villagers, que en formato banda con contrabajo y arpa demostraron ya contar con un repertorio suficientemente amplio como para asegurar un concierto excelente sin bajadas de ritmo, con espacio tanto para los ritmos latinos como para la sutileza absoluta (la maravillosa ’Hot Scary Summer’, algo fastidiada por las conversaciones entre el público) e incluso un final poderoso en el que no faltaron ‘Nothing Arrived’ y ‘Memoir’; y Unknown Mortal Orchestra, probablemente los grandes triunfadores del festival, con su reinterpretación destartalada de sus propias canciones: sonidos defectuosos, desarrollos alargados y desvaríos varios que no hacen sino propulsar hasta la estratosfera canciones ya de por sí inmensas como ‘Multi-Love’, ‘Can’t Keep Checking My Phone’ o ‘FFunny FFirends’. Arrolladores.

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6. Manel arriesgan… y se quedan a medias

Manel se han ganado el derecho a hacer lo que quieran, e igual que su último disco, Jo Competeixo, es un valiente paso adelante sin mirar (demasiado) atrás, su concierto en el Vida fue el de un grupo con un nuevo disco en el que cree a ciegas… incluso para desgracia del ritmo del concierto. Porque un cierto abuso de los medios tiempos en el primer tramo del concierto (de ‘Temptacions de Collserola’ a ‘Arriba l’alba a St. Petersburg’, pasando por ‘Desapareixíem lentament’), unido a un volumen demasiado bajo para tratarse del escenario principal del festival, hizo que no estuviéramos ante el mejor concierto del cuarteto catalán en conjunto. Eso sí, el tramo final, protagonizado por ese nuevo clásico que ya es ‘La Serotonina’, y con sus hits ’Teresa Rampell’ y ‘Sabotatge’ prácticamente encadenados, logró remontar el vuelo, incluso con la ausencia de clásicos tan queridos por el público como ‘Al mar’. La puesta en escena de su colosal ‘Jo Competeixo’, la canción, es de las que certifican que Manel han dado el siguiente paso.

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7. La regresión de Kula Shaker y Nada Surf

Otro de los ejes sobre los cuales el Vida ha cimentado su propuesta pasa por el rescate de grupos noventeros. Y en el juego de la ruleta revival es probable que haya una de cal y otra de arena, como fue en esta edición: unos Kula Shaker voluntariosos con su rock’n’roll setentero pero algo insulsos apenas lograron hacer bailar al personal al son de ‘Hush’ (su versión de Deep Purple, aupada a la fama por la banda sonora de la película de terror Sé lo que hicisteis el último verano), mientras que Nada Surf sí conectaron con el público gracias a un sólido estado de forma, himnos como ‘Popular’, ‘Always Love’ e ‘Inside of Love’, y mucho amor para todos.

8. El Vaixell, el mejor escenario

El éxito siempre tiene su otra cara. Y en el caso del Vida Festival 2016 fue que algunos conciertos, especialmente de grupos más allá de los cabezas de cartel, tuvieron que luchar contra el murmullo constante de un público que a veces no es todo lo respetuoso que debería. Pero ya se sabe con los festivales al aire libre en verano. Por eso se agradece enormemente que exista un escenario como el Vaixell, aunque cuente con una programación limitada, porque allí todo el público guarda un silencio sepulcral y los responsables del festival, conscientes de ello, destinan algunas de las actuaciones más especiales allí: este año, la dulce Basia Bulat, la leyenda Kiko Veneno (con Refree, que también acompañó a Nacho Umbert, otro de los artistas del escenario) y ese enorme rara avis de la música catalana contemporánea que son Maria Arnal i Marçal Bagés fueron los escogidos para el mejor escenario del festival.

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9. El polvo, el mayor inconveniente

Y si bien el hecho de estar ubicado en un recinto tan especial como la Masia d’En Cabanyes, y el esmero que la organización dedica a la decoración del lugar para convertirlo en un espacio mágico son uno de los puntos fuertes del festival, la explanada con los dos escenarios principales sigue teniendo un problema: el polvo. Quizá es porque estemos demasiado acostumbrados a los festivales urbanos, pero en conciertos donde la gente bailaba, caso de 2manydjs, !!! o el set de Guille Milkyway, se levantaba una nube de polvo que ya no desaparecía, ensuciando ropa, calzado y fosas nasales. Imaginamos que la solución no debe de ser fácil, pero hay que mejorarlo.

10. El doblete de !!!

Pero si por algo se recordará esta tercera edición del Vida Festival será por el doblete de !!!, la infalible batidora bailable. La noche del sábado, el grupo liderado por el incansable Nic Offer nos brindó uno de sus habituales conciertos imbatibles, en el que por supuesto brillaron ‘One Girl / One Boy’, ‘Freedom! ’15’ y ‘Must Be The Moon’, poniendo patas arriba a toda la Masia d’En Cabanyes. Pero es que horas antes, a plena luz del sol, el grupo ofrecía un showcase gratuito en La Daurada Beach Club de Vilanova i la Geltrú, en el que para más inri no actuaron donde estaba previsto (un espacio interior resguardado del bochorno estival) sino que escogieron hacerlo en el exterior, con unas vistas privilegiadas sobre el mar, y ante centenares de fans entregados. El resultado: una fiesta tan irrepetible como memorable.

chk

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Foto. Pablo Luna Chao   Conciertos
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