15/06/2016

Crónicas y fotos del NOS Primavera Sound 2016, con Sigur Rós, PJ Harvey, Air, Explosions in the Sky y Moderat.

El Primavera Sound tiene segunda parte. Hay que cruzar la península entera, es cierto, pero por quinto año consecutivo hemos tenido la oportunidad de desquitarnos viendo a los grupos que, por uno u otro motivo, no pudimos ver en la edición de la ciudad condal. Una semana después del evento que, por asistencia de público, calidad de cartel y momento, abre la temporada de festivales peninsulares de la mejor manera imaginable cada año, nos trasladamos a Porto para disfrutar de una versión reducida del Primavera Sound, que sin embargo cuenta con varios de los cabezas de cartel que se lucieron hace unos días en el Parc del Fòrum.

Intro (83)Rp

JUEVES 9 DE JUNIO

Intro (5)Rp

Intro (81)Rp

Intro (50)rp

US GIRLS

US Girls (30)Rp

US Girls (44)Rp

US Girls (61)Rp

WILD NOTHING

Wild Nothing (8)Rp

Wild Nothing (45)Rp

Wild Nothing (32)Rp

DEERHUNTER

Deerhunter (29)Rp

Deerhunter (64)Rp

En la segunda actuación en cinco años de los de Georgia en el NOS Primavera Sound encontramos algún que otro motivo para preocuparnos. Bradford Cox parece cansado, y dado que durante los primeros compases del concierto no cogió su guitarra, dio la sensación de ser una mala idea apostarlo casi todo a su voz. Su actitud en los temas inaugurales, por desgracia, fue la de un crooner sin muchas ganas de seducir, manteniendo a flote cierta elegancia venida a menos gracias a su enorme carisma y a un empuje intermitente. Solo a partir de ‘Breaker’, ya guitarra en mano, aportó realmente materia: esas capas que se entremezclan en punteos planeadores, cuyo punto álgido coincidió con ‘Desire Lines’, ya en la penúltima entrega que nos sirvieron. Poco antes, eso sí, habían recordado brevemente a los Deerhunter de su época de oro, no desde luego a la de su último trabajo, con la sucesión de ‘Cove Me (Slowly)’ y ‘Agoraphobia’: una forma de evidenciar la paulatina pérdida de magnetismo y verdadera afinidad compositiva e interpretativa que, por desgracia, tiene su epicentro en un Bradford Cox que no parece vivir sus mejores momentos. Esperemos que solo sea resultado de un mal día.

JULIA HOLTER

Julia Holter (14)Rp

Julia Holter (37)Rp

SIGUR RÓS

Sigur Rós (134)Rp

Sigur Rós (139)Rp

Sigur Rós (177)Rp

Sigur Rós (151)Rp

Sigur Rós (189)Rp

Con el cielo a punto de estallar en lluvia, los islandeses Sigur Rós marcaron el momento de mayor emoción de la primera jornada del NOS Primavera Sound 2016. Se presentaron a la cita en formato trío y escondidos tras una especie de extraña persiana, dentro de una puesta en escena espectacular que sin embargo no gozó de la fastuosidad de la pasada semana en Barcelona. En esta ocasión no hubo lona, por ejemplo, pero sí repitieron al milímetro un setlist preparado para que el público se reencontrara con aquella gran banda que tradujo el frío y el espacio abismal según los cánones del post-rock hace ya década y media. Su actuación fue rotunda y, por momentos, escalofriante, porque tras un par de temas semi ocultos tras la persiana desataron una apoteosis imposible de frenar. Pudimos ver a Jónsi en una imagen ya clásica: rasgando su guitarra con el arco de violín, y emitiendo un estruendo continuo que conectaba con algo muy profundo y (sobre) natural. Pero fue sobre todo la elección de canciones lo que hizo de su concierto uno de los más bellos y categóricos de la breve historia de este festival: un repaso inmejorable de lo mejor de una carrera capaz de abrirnos en canal.

La sucesión de ‘Sæglópur’, ‘Glósóli’, ‘Vaka’ y ‘Ný Batterí’ nos puso sobre la pista del cariz atemporal y extremadamente sobrecogedor que tiene esta gira de los islandeses, con un Jónsi cuya voz celestial parecía el despliegue de infinidad de aristas brillantes en la noche eterna. Y ‘E-Bow’, que sonó grandiosa y creciente, sobre la de ( ), un disco cuya puesta en escena siempre ha sido un absoluto acierto. Ya se intuía el final. ‘Kveikur’, poco antes del mismo, sonó poderosísima e imponente, y ‘Hafsól’, como falso cierre, tremendamente esperanzadora. Ahora bien, un concierto de Sigur Rós puede merecer la pena tan solo por ver su interpretación de ‘Popplagið’: un impresionante hit capaz de partir el cielo en mil pedazos. La intensidad crece de manera exponencial, y un torrente de purgación recorre la espina dorsal de todo aquel que la tenga y se encuentre lo suficientemente cerca. Al final acabaron en éxtasis, con un Jónsi que tiró la guitarra sobre una batería ya derribada, y muy conscientes de que su paso por Porto no será olvidado fácilmente.

PARQUET COURTS

Parquet Courts (28)Rp

Parquet Courts (62)Rp

ANIMAL COLLECTIVE

Animal Collective (18)Rp

Animal Collective (64)Rp

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VIERNES 10 DE JUNIO

Intro (96)Rp

Cass McCombs (80)Rp

CASS MCCOMBS

Cass McCombs (2)Rp

Cass McCombs (62)Rp

Cass McCombs (58)Rp

DESTROYER

Destroyer (37)Rp

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BEAK>

Beak (3)Rp

Beak (9)Rp

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BRIAN WILSON

Brian Wilson (3)Rp

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DINOSAUR JR.

Dinosaur Jr (6)Rp

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Dinosaur Jr. están más vivos que nunca. Y más si les comparamos con el bueno de Brian Wilson, que tocaba en el mismo turno en uno de los escenarios principales. Tras su cruel coincidencia en Barcelona con Radiohead, y visto el poco juego (fotográfico, entiéndanme) que daba el Beach Boy, la banda de Mascis era una obligación. Y mereció la pena. Ellos representan una de las alas más auténticas y endemoniadamente fieles a sí mismas del grunge y de toda su herencia; y aunque el público portugués tardó un buen rato en entrar con ellos en calor, no especularon en su aceleración, en sus sablazos y en su virtuosismo guitarrero. Desde la más absoluta frontalidad, Mascis y Barlow solo se entrecruzan en el intercambio y la interactuación eléctrica, ordenada y seccionada por una batería capital. Manejan la distorsión a la perfección, y probablemente no haya una banda en el circuito grunge-punkrock cuyo bajo tenga más peso específico que el que tiene Barlow en Dinosaur Jr. Al final el público se despendoló cuando sonaron temas como ‘Feel the Pain’, ‘Out There’, el nuevo single ‘Tiny’, o ‘Freak Scene’, justo después de la fantástica versión que se marcaron de ‘Just Like Heaven’ de The Cure. Como siempre, los Massachusetts, resultaron una apuesta más que segura.

SAVAGES

Savages (30)Rp

Savages (70)Rp

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PJ HARVEY

PJ Harvey (25)Rp

PJ Harvey (53)Rp

PJ Harvey (79)Rp

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PJ Harvey (96)Rp

PJ Harvey es, posiblemente, la artista más completa que podemos ver hoy en día en directo. Como ocurrió el pasado fin de semana en Barcelona, su actuación en el NOS Primavera Sound de Porto resultó un ejercicio de perfección que pasará a los anales de la breve historia de este festival. Todo, absolutamente todo sobre las tablas fue impecable: desde la música a la escenografía, y a esa impresionante teatralidad de la que hace gala la británica, pasando por el vestuario, la coreografía y hasta por la iluminación (incluso la realización del vídeo). Aunque sin duda lo más importante es que, una vez más, la británica sonó de maravilla. Secundada de manera inmejorable por John Parish, Mike Harvey, Alain Johannes y otros seis músicos más, PJ Harvey puso en escena sus últimas dos obras mezclando sobriedad con sentimiento, trascendencia con humildad, y aportando una visión del mundo valiente y, por ello, esperanzadora. Por su mera presencia, pero sobre todo por la manera en la que estira su voz como un chicle, haciendo lo que quiere y como quiere, logró hipnotizar al público de Porto hasta el punto de conseguir que reinara el más absoluto y respetuoso silencio durante el recital.

Igual que la semana pasada, Harvey abrió su concierto con la disciplina escénica y el ritmo marcial de ‘Chain of Keys’ y ‘The Ministry of Defence’, para luego romper filas y asombrar con su capacidad vocal como si fuera la cosa más sencilla del mundo: en la elegante ‘A Line in the Sand’, y sobre todo en las muy apreciadas ‘Let England Shake’ y ‘The Glorious Land’, así como en ‘The Words That Makhet Murder’ y en ‘Medicinals’. Por momentos la británica parecía estar en otra galaxia, o al menos no parecía humana. En la segunda mitad del concierto, sin perder nunca la primacía y el más absoluto control sobre todo lo que ocurría y sonaba sobre el escenario, Harvey compartió protagonismo con una banda que parecía capaz de cualquier cosa. Sonaron todos a la vez en ‘The Wheel’, desbordándolo todo de carisma, y entre el bluesrock del inicio de ‘The Ministry of Social Affairs’ y los guitarrazos de rock devastador de Parish en ‘50ft Queenie’ se fue acercando el final de una gran velada. La terna final, con ‘Down by the Water’, ‘To Bring You My Love’ y ‘River Anacostia’, acabó cerrando la actuación entre magia, onirismo clarividente y la sensación de que habíamos asistido a un acto ceremonial. Pura seda, de principio a fin.

KIASMOS

Kiasmos (24)Rp

Kiasmos (141)Rp

Kiasmos (120)Rp

En los últimos doce meses Ólafur Arnalds y Janus Rasmusen han conquistado el mundo. Su presentación oficial ante el gran público tuvo lugar en el Sónar 2015, aunque su disco conjunto como Kiasmos llevara ya varios meses en el mercado y ambos gozaran de la suficiente reputación de manera individual como para no haber pasado desapercibidos. Pero fue en aquella ocasión cuando marcaron huella de verdad, en un escaparate del calibre del festival referencia de electrónica mundial. Un año después la pareja parece haber alcanzado su plenitud más absoluta, con legiones de seguidores por doquier que ya saben de lo que son capaces estos dos ciudadanos del extremo norte cuando se juntan. Este fin de semana en Porto estuvieron a punto de verse obligados a cancelar su actuación al producirse no una, sino dos veces, un engorroso y dilatado problema técnico, ante la clemente impaciencia del respetable. No obstante, y probablemente debido a que Arnalds nos hizo a todos cruzar los dedos, el concierto finalmente se produjo aunque fuera en versión ligeramente reducida, ya que aunque cerraban en escenario Super Bock, Beach House cerraban el de al lado sobre el programa previsto y la noche no podía dilatarse más para las grandes masas.

Los dos músicos y productores repasaron el disco que les ha colocado al frente de la electrónica nórdica y preciosista, interpretando o pichando temas como ‘Looped’, ‘Burnt’ o ‘Swayed’, con la misma maña de hace un año, y con una vocación de baile cada vez más fruto de su propia cercanía que de la emoción de ver cada vez más seguidores a sus pies. Porque lo bueno de este dúo de electrónica es ver cómo se retroalimentan los dos artistas: comprobar cómo Arnalds ha logrado sacar la vena más seria de Rasmusen, un Dj proveniente de la escena electropop; y ver cómo Arnalds, un músico de escuela clásica y minimalista, se desata rendido al ritmo conjunto que son capaces de crear y manejar a su antejo. Puede que su techo sea más o menos lo que ya hemos visto en alguna –puede que hasta en cuatro– ocasiones, a la espera de que una nueva publicación pueda aportar variantes o evoluciones sorprendentes. Desde luego, sí se mantienen con esta buena forma, no habrá festival que se les resista de aquí a unos cuantos años. Porque Kiasmos, su álbum homónimo, da para mucho.

TORTOISE

Tortoise (8)Rp

Tortoise (26)Rp

Tortoise (36)Rp

SÁBADO 11 DE JUNIO

Intro (128)Rp

Manel (70)Rp

MANEL

Manel (26)Rp

Manel (45)Rp

Manel (48)Rp

LINDA MARTINI

 Linda Martini (97)Rp

Linda Martini (9)Rp

Linda Martini (14)Rp

Linda Martini (65)Rp

ALGIERS

Algiers (53)Rp

Algiers (100)Rp+

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Ya no es pertinente hablar de esta banda como de una promesa. Tienen un gran disco, han hecho de él una defensa impresionante durante los últimos siete u ocho meses, y pronto vendrá un nuevo trabajo que culminará las expectativas que tan merecidamente han generado. Desde que les vimos en el Primavera Club 2015 somos fervientes seguidores del extraño culto de Algiers, con esa mezcla entre la espiritualidad de la música negra y sureña de Estados Unidos, y el alma deshumanizada y cruel del post-punk de vocación más industrial. Como ya es habitual en ellos, arrancaron con la chocante y visceral ‘Black Eunuch’, marcando el camino de un sonido que, por momentos, puede definirse casi como corporal. Porque entre los espasmos de Franklin James Fischer, los gritos y palmas desaforados de Ryan Mahan, y el estruendo del tom de Lee Tesche, todo lo que se oye en Algiers parece fruto de la fuerza más animal de la raza humana, tratando de zafarse de las máquinas. La clave de sus directos, setlist y disco en mano, es que saben compaginar los momentos en los que el ritmo negro impera sobre la atmósfera viciada y fabril del post-punk, como en ‘And When You Fall’, ‘But She Was Not Flying’, ‘Old Girl’ o ‘Blood’ –y, por supuesto, en el baladón ‘Games’– , con otros donde sucede a la inversa, como ‘1UP’ –que es nueva– o ‘Remains’. Y en esos caso, ver a Fischer como encerrado, resulta de los más estimulante. Difícilmente les veamos el próximo verano con otro disco y con otra gira, pero apúntenselos ya para la temporada de festivales de 2018: porque esta gente, aun honrando géneros propios ya del pasado, son el futuro.

CHAIRLIFT

Chairlift (65)Rp

Chairlift (73)Rp

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BATTLES

Battles (73)Rp

Battles (104)Rp

Battles (40)Rp

DRIVE LIKE JEHU

Drive Like Jehu (27)Rp

Drive Like Jehu (31)Rp

Drive Like Jehu (73)Rp

AIR

Air (18)Rp

Air (43)Rp

Air (66)Rp

Además de pensar en su música, los artistas deberían acostumbrarse a tener en cuenta también al público cuando tocan en un festival. No es comprensible que Air, por mucho que se hayan convertido en banda de culto con el paso de los años y, entre otras cosas, por el vicio que le tienen a las rarezas, ignoren el hecho de que tocan en el tercer día de un evento sufrido, y a una hora en la que sea quien sea quine toque, o te manda a la cama o te saca de fiesta. En su caso, con la excepción de una terna final bastante más resultona y animada que el global del concierto, el resultado debería haber sido la batida en retirada del personal, porque los franceses dieron un concierto francamente soporífero. Viniendo, además, de Drive Like Jehu o de Battles, el contraste resultó demoledor. Es cierto que al principio la lentitud de su impermeable downtempo resultó digno de alabar, destacando en elegancia y sutileza, y por ese estilo higiénico chic tan típico del espíritu de vestir de blanco lino en verano; pero pronto la sensación se tornó en modorra. ‘Venus’ y ‘Don’t Be Light’ sonaron con ese halo de ruptura de hielo, pero ya desde ‘Cherry Blossom Girl’ quedó claro que mitad del público quedaría extasiada el resto de la velada, y la otra mitad aletargada. Por un buen rato sostuvieron esa rítmica etérea y sutil, sacando a relucir temas clásicos que el público, tanto una mitad como la otra, recibió con mezcla de alegría y nostalgia; pero siempre manteniendo cierta distancia emocional con el respetable y sus necesidades. Solo en los últimos compases del concierto se arrancaron en algo que pudiera tildarse de pasional, con hits monumentales como ‘Sexy Boy’, ‘Kelly Watch the Stars’ y ‘La Femme d’Argent’. Pero ya era un poco tarde: básicamente por desconexión con el público, no con el suyo, sino con el público en general es su contexto general, Air significó para muchos la decepción del festival.

EXPLOSIONS IN THE SKY

Explosions in the Sky (13)Rp

Explosions in the Sky (28)Rp

Explosions in the Sky (48)Rp

La historia de Explosions in the Sky con el NOS Primavera Sound se remonta a la primera edición, allá por 2012, cuando los tejanos se vieron obligados a cancelar su actuación pocas horas antes de que tuviera lugar. Tardaron un año en saldar la deuda, pero quien escribe estas líneas fue testigo entonces de más de una llorera, y además de las buenas. En aquella ocasión no hizo falta que hubiera un disco de por medio para que acudieran a la cita, pero esta vez sí lo había, y por si fuera poco es un discazo. The Wilderness fue la excusa para una actuación memorable del ahora cuarteto (quinteto en los directos), pero también hay que decir que gran parte de su enganche y emoción lo provocaron canciones ya clásicas como ‘Your Hand in Mine’, ‘Greet Death’ y ‘Six Days At The Bottom Of The Ocean’. En cualquier caso, Explosions in the Sky no son una banda cuyo público necesite seguir un libreto de oraciones (además de porque no hablan ni cantan) para enterarse de qué van sus conciertos: su lenguaje es tan extraordinariamente universal, tan comprensible y compatible con cualquier corazón levemente humano, que hasta los agentes de policía portugueses que pululaban por el recinto acabaron por rendirse al encanto de los norteamericanos.

Desde el principio mantuvieron un alto grado de intensidad y de derroche energético. Abrieron con una potente ‘The Birth and Death of the Day’, que no dejó títere con cabeza, y aunque poco a poco fueron amortiguando los golpes hasta alcanzar el punto medio ese que tanto dominan, el que es capaz de combinar sigilosos compases con estallidos de belleza y violencia, el espectáculo no decayó ni un solo instante hasta reventar el recinto al final con una versión impresionante de ‘Disintegration Anxiety’. Con un eco profundo, ancestral y grandioso, marcó quizá el próximo objetivo de la banda de Texas, que ya solo puede mirar al firmamento desde arriba. Todavía tienen margen para seguir creciendo, porque nunca se acaba de mejorar en cuanto a la gestión de las emociones; ni en la vida, ni en la música. De todas formas, no cabe duda de que su segundo paso por Porto se ha saldado con un nuevo sonoro triunfo; y el flechazo continúa.

MODERAT

Moderat (21)Rp

Moderat (33)Rp

Moderat (88)Rp

Moderat (118)Rp

Inmejorable cierre de festival el ofrecido el sábado por el trío de electrónica berlinés. Tras su actuación aun quedaban un par de conciertos en el recinto, pero el suyo fue, sin duda alguna, el verdadero broche de oro para la quinta edición del NOS Primavera Sound. Por calidad electrónica desbocada, por su vocación al baile, y por esa capacidad incendiaria de las pistas, Moderat se ha situado con esta nueva gira en lo más alto del pódium de su género. Era de esperar que, pese a no haber generado una aprobación unánime con su tercer álbum, dieran un paso adelante en cuanto a la puesta en escena de su música, dejando atrás la que arrastraban todavía de anteriores discos, y de reciente recuerdo. En ese sentido, el concierto fue una auténtica delicia visual y escenográficamente hablando, con unos artistas subrayados en todo momento y con los roles sobre el escenario muy bien aprendidos. De este modo, y aunque la tónica general del concierto fue que empezaban como Apparat para acabar como Modeselektor, el trío cada vez se parece más a una banda asentada que a la confluencia de dos proyectos que la suerte ha querido que se unieran para más allá de un disco. Pero qué disco (aquel).

Su actuación tuvo todo lo que el público podía desear: desde la muy celebrada ‘New Error’, que sonó en los primeros compases, hasta ‘No 22’, a modo de primer bis, el concierto fluctuó entre los desbarres y dilataciones de techno en temas como ‘Running’ o ‘Reminder‘, las pinchadas aceleradas, masivas y más propias del mayor discotecón imaginable como ‘Animal Trails’, ‘Last Time’ e ‘Intruders’, y el par de momentazos emotivos e innegociables que no podían faltar, léase: ‘Rusty Nails’ y ‘Bad Kingdom’. Todo con una contundencia espectacular y unos visuales increíbles, absolutamente sincronizados con la música. En general sonaron con un marco más ancho y macizo que en anteriores ocasiones, y no será porque su último trabajo así les condiciones: más bien parecían adaptarse a las horas y a las necesidades del personal, aunque lo hicieran encantados. Prácticamente cada tema fue una excusa para elevar el ritmo y fundirlo todo de graves. Con esa mezcla de sobriedad, elegancia subterránea y enorme sensibilidad para las sonoridades más accesibles del género, Moderat se ha convertido en la banda electrónica de referencia; y lo han hecho con una defensa sobresaliente de un disco poco más que notable.

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Foto. Pablo Luna Chao   Festivales
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