01/06/2016

Entrevistamos al grupo de Baltimore antes de su actuación de este viernes en el Primavera Sound 2016.

Si hay una banda que ha abanderado la mutación constante durante las primeras dos décadas de este milenio, trascendiendo como grupo de culto hasta adquirir un alcance casi global y de reclamo en los grandes festivales, y todo ello sin alterar sus reminiscencias ancestrales y primitivas durante un elástico proceso de indagación sonora, esa es sin duda Animal Collective. Mal que les pese a algunos críticos y admiradores, es bastante improbable que los espíritus de Avery Tare, Panda Bear y GeologistDeakin vuelve a ausentarse tras acompañarles en Centipede Hz, el disco antecesor– mantengan las coordenadas formales entre un disco y otro, aunque encontremos pinceladas de todos y cada uno de ellos en Painting With, el trabajo que publicaron a principios de este año. Un álbum de canciones densas y sintéticas, rebosantes de collages, deformaciones y samples –desde ‘Wipe Out’ de The Surfaris hasta uno extraído de la serie The Golden Girls–, al que dieron inicio inspirándose en las comunidades humanas prehistóricas, el primer punk de The Ramones y los movimientos vanguardistas de principios del siglo XX. 

Coincidiendo con el arranque del Primavera Sound 2016, donde regresan este viernes 3 de junio para celebrar uno de sus rituales cavernarios, coloridos y epilépticos, hemos hablado con Dave Portner (Avey Tare) sobre el nuevo disco, algunas cuestiones sociales que se manifiestan en su música, lo que nos tienen preparado en directo y la experiencia de grabar en el mismo estudio donde se incubó Pet Sounds de Brian Wilson, un álbum que también cobrará presencia en esta nueva edición del festival barcelonés.

Para crear Painting With, tomasteis como punto de partida a los hombres de las cavernas. ¿Qué emociones queríais evocar?
Considero que la música, en general, transmite una visión más positiva a nuestras vidas y a las personas de todo el mundo. Están pasando cosas bastante oscuras, pero nosotros tratamos de arrojar luz sobre la oscuridad, y de encontrar una forma comunal, musicalmente hablando, de superar las contiendas y los problemas mundanos.

Algunos de vuestros trabajos previos están llenos de canciones donde parece que os sintáis cómodos sin ir a ninguna dirección en particular, pero en éste son más cortas y concisas. ¿Qué os motivó a explorar estructuras más convencionales?
Creo que toda nuestra música va hacia algún lugar. De alguna manera siempre ha consistido en crear una curva emocional o un tipo de conversación. Pero es cierto que nuestra forma de enfocar la estructura, en otras ocasiones, ha sido mucho más suelta y relajada. Con este conjunto de canciones queríamos que, de algún modo, todo fuera más preciso. La principal motivación fue el simple hecho de que nunca lo habíamos intentado antes. Nos motiva lo que nos supone un desafío, y los desafíos hacen hacen que algo sea divertido.

Temáticamente, Painthing With es también un acercamiento a movimientos como el cubismo y el dadaísmo. ¿En qué manera?
Creo que en la manera en la que esas expresiones artísticas crean perspectivas sesgadas o anormales a partir de elementos cotidianos. Creo que intentamos abordar eso en las estructuras de las canciones. Por ejemplo, intentamos coger armonías vocales normales y perdemos el tiempo con ellas. También usamos los samples de una forma más dadaísta esta vez, aportando elementos muy obvios o “populares” y convirtiéndolos en otra cosa distinta.

La forma en la que las voces de Avey Tare y Panda Bear se combinan en esta ocasión también es distinta. Hay un mayor sentido de unión.
Siempre nos ha gustado jugar con la voz, el canto y las armonías vocales. Le damos mucha importancia a nuestra capacidad para cantar y armonizar juntos, pero queríamos hacer algo diferente con nuestras voces en este álbum. Así que básicamente es un intento hacia esa dirección.

Durante estos cuatro años entre álbumes, ¿habéis tenido dudas sobre el futuro de la banda? ¿Cómo han influido vuestras carreras en solitario en Painting With (si es que lo han hecho)?
El tiempo que pasa entre cada álbum de Animal Collective lo empleamos en recolectar ideas y buscar fuentes de inspiración. Siento que es muy importante tener ese tiempo libre. Estar implicados en otros proyectos sólo nos abre a más posibilidades. Realmente es imposible anticipar el futuro de algo, pero siempre me he mantenido consistentemente positivo acerca de la continuidad de Animal Collective, al ser un proyecto que todos disfrutamos mucho haciendo.

¿Qué indicaciones disteis a John Cale y Colin Stetson de cara a sus contribuciones en el álbum? ¿Cómo ha sido trabajar con ellos?
Teníamos marcados momentos específicos de las canciones en los que queríamos que colaboraran. Respecto a John, teníamos una parte muy concreta en la que queríamos que tocara, pero por la naturaleza de la viola no fue capaz de recrear lo que queríamos. Así que básicamente le dejamos improvisar y proporcionarnos otros dulces sonidos. En ambos casos, como en todo lo que hacemos Animal Collective, el objetivo era que sus personalidades y técnicas individuales cobraran presencia.

Habéis descrito el primer single, ‘FloriDada’, como una reacción contra la “negatividad y la actitud separatista”. ¿Cuánto hay de externo y social en vuestras composiciones actuales?
Creo que estamos en un punto de inflexión muy importante en el mundo. O deberíamos estarlo. Durante al menos un siglo parece que hemos intentado dirigirnos hacia un gran cambio, pero en realidad nunca llega. Nos impiden avanzar los mismos problemas y diferencias. Llegados a este punto, es complicado no querer involucrarse en estos temas y cambios. Creo que la música puede ser muy positiva en ese sentido, aunque también considero importante mantenerla en el lugar que conozco y en el que puedo trabajar. No suelo dejar que ciertas cuestiones sociales arrastren en exceso el contenido, pero creo que hay formas de aproximarse a la presentación y la técnica que pueden hacer maravillas de cara a los problemas que enfrentan nuestras estructuras sociales.

Recientemente habéis publicado grabaciones en directo para ayudar en la protesta contra la ley anti-LGTB de Carolina del Norte. ¿Qué otros temas os preocupan y de qué manera aparecen en vuestra música?
Como has dicho anteriormente, ‘FloriDada’ habla sobre problemas sociales como la negatividad, que podría extenderse hasta la política exterior norteamericana. Otra canción del álbum, ‘Bagels in Kiev’, también trata sobre ciertas luchas que están teniendo lugar en otros países y naciones. ¿Cuándo parará todo esto? Quizá no lo hará nunca. Para mí es como una gran sopa mezclada y desordenada que vale la pena desmenuzar, o de la que podemos tomar pequeños sorbos de aquí y de allá. Pero no me gusta cenar de ella cada día, no sé si me entiendes. En exceso, sería negativo.

Con Weitz viviendo en Maryland, Lennox en Lisboa y Portner en L.A., trabajando por separado en el álbum en un primer momento, ¿cómo conseguís un resultado consistente? ¿Se presentaron problemas una vez reunidos?
Siempre es distinto y de algún modo imprevisible, pero la relación entre nosotros siempre se ha mantenido fuerte, y eso es algo que sabemos y amamos. Por este motivo nos resulta tan fácil trabajar a través de cualquier método. Lo hemos hecho de esta forma tan dispar durante más de una década (desde Feels), así que es el único modo que conocemos. Por suerte, esta vez la reunión fue muy fluida y el álbum salió como una explosión.

En el pasado, la primera versión de muchas de vuestras canciones fue interpretada en directo antes de pasar por el estudio, pero esta vez las hemos conocido directamente en su versión final. ¿Habrá cambios importantes en ellas durante los conciertos o están pensadas para ser fielmente adaptadas en la gira?
No. Categóricamente, no creemos en la idea de “adaptar fielmente”. Estas canciones han ido transformándose y creciendo muchísimo desde que hemos empezado a tocarlas en directo. Para nosotros es importante mantener siempre los sets en directo en un lugar y el proceso de grabación en otro. Pueden ser cosas muy distintas y nos gusta que sea así.

Actuáis de nuevo en el Primavera Sound. ¿Habéis incluido muchas canciones de los discos anteriores en el nuevo repertorio? ¿Buscáis cierta cohesión con las nuevas?
Desde enero estamos tocando un set en el que sí, se incluyen algunas canciones antiguas. Normalmente escogemos las canciones que mejor encajan con las nuevas. Está siendo un set muy agradable de tocar.

Os he visto algunas veces en directo, y debo admitir que habéis realizado actuaciones enormes, pero también algunas no tan buenas en las que parecía que disfrutabais más del show en sí que de estar frente a un público. ¿Cuánto hay de improvisación? ¿Sentís también que cada uno de vuestros directos tiene potencial para ser completamente diferente al anterior?
Influyen muchos elementos. Es muy difícil predecir y controlarlo todo, así que a veces es mejor intentar no hacerlo demasiado. Te diría que alrededor del 20 por ciento de cada concierto se improvisa, pero el grueso de casi todos los que hemos tocado está basado en el material escrito. Creo que nuestras actuaciones en directo se han vuelto más consistentes de lo que solían ser, y esto nos ha permitido presentar nuestra música exactamente como queríamos. Pero como comentas, a veces puedes amar un concierto y aprender que no llega al público. O puedes pensar que tocaste la peor mierda de tu vida pero la gente de tu alrededor piensa que es genial. No hay una ciencia exacta para eso. Las perspectivas pueden ser muy distintas.

Pet Sounds acaba de cumplir 50 años. Me consta que no os incomodan las comparaciones con Brian Wilson, que también actuará en el festival, pero que grabar Painting With en el mismo lugar donde se gestaron sus grandes obras fue completamente accidental. Sin embargo, ¿estar en los EastWest Sudios tuvo algún tipo de trascendencia posterior u os inspiró de algún modo?
Trabajar en los EastWest fue increíble. Personalmente me inspiró más por el aspecto de Bill Putnam, ya que siempre ha sido un héroe para mí. Pero es difícil no sentirse impresionado por toda la magia que ha sucedido ahí dentro a lo largo de tantos años. Ver esa habitación y darse cuenta de que allí se creó Pet Sounds fue asombroso.

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