11/04/2016

Extensa entrevista con el cuarteto catalán, que acaba de publicar su ambicioso cuarto disco, 'Jo competeixo'.

¿Se imaginan a los Manel que en 2008 le cantaban a bañarse inocentemente en el mar, a los encuentros fortuitos con antiguas amantes por Barcelona y a las técnicas de seducción caseras entonando nuevos himnos que reconocen que el hacha de guerra nunca se entierra, y abriendo todos los sentidos posibles a la imagen de ponerse de rodillas? Es la evolución natural, y seguramente imprescindible, que el cuarteto de Barcelona ha culminado con Jo competeixo (de momento solo en streaming en Apple Music), un cuarto disco que vio la luz el pasado viernes y en el que se despojan definitivamente –ya habían ido dando pistas– de la noción de grupo familiar de folk costumbrista. Precedido por una espera de tres años y una anunciada expansión de su paleta sonora hacia tonos más contemporáneos, sin ser rupturista sí es el trabajo en el que Guillem Gisbert, Roger Padilla, Martí Maymó y Arnau Vallvé han ido más lejos en varias direcciones, sea con los aromas latinos de ‘La serotonina‘, la épica nocturna de ‘Les cosines‘, la delicadeza celestial de cortes como ‘L’espectre de Maria Antonieta‘ o ‘Arriba l’alba a St. Petersburg‘, y muy especialmente la catarsis final de ‘Jo competeixo‘, una montaña rusa de ocho minutos en la que se permiten despojarse de cualquier concepción pasada de lo que había sido Manel y se entregan a una suerte de carretera hacia ninguna parte que va del pop electrónico pasado de vueltas a la cadencia hip hop con frases que marcan un punto de inflexión ineludible en su carrera.

Once nuevas canciones, en cualquier caso, en las que el grupo catalán da un notable salto mortal, sin por ello renunciar a su esencia a la hora de elaborar irresistibles melodías de alma pop, que esta vez –y como principal novedad– han sido grabadas al otro lado del charco: Manel se fueron a Estados Unidos para grabar el disco con el productor Jake Aron (colaborador en las grabaciones de Chairlift, Grizzly Bear, Twin Shadow), con una primera fase en los míticos Dreamland Studios de las afueras de Woodstock, y una segunda en el estudio del propio Aron. Las presentarán en sociedad en el Primavera Sound 2016 y, algunas semanas después, en el Vida Festival 2016.

Y han tenido a bien llamarlo Jo competeixo (Yo compito), igual que su canción final, como si alguien pudiera siquiera hacer peligrar su posición privilegiada –y merecida– en el trono del llamado nuevo pop catalán, y como si su imagen de ‘gent normal’ –discreta, inofensiva– que entonaban en su célebre versión de Pulp fuera producto de nuestra imaginación. Compitamos, pues.

Han pasado tres años desde que publicasteis Atletes, baixin de l’escenari, el disco anterior. ¿Se os han hecho largos?
GUILLEM GISBERT: No especialmente. Alargamos más la gira del disco anterior, y por eso hemos tardado algo más. El tiempo de composición y grabación ha sido el mismo que otras veces, pero como hicimos dos veranos de conciertos (aunque el segundo fuera más tranquilo) esta vez se ha dilatado todo un poco”.
MARTÍ MAYMÓ: Lo que es cierto es que nunca habíamos pasado tanto tiempo sin hacer un concierto. Hemos estado un año y medio esta vez.

¿Estáis más nerviosos que otras veces por haber arriesgado más con este disco?
ROGER PADILLA: No…
MARTÍ: No, porque estamos contentos con el disco que hemos hecho.
ROGER: Estamos muy satisfechos, no sabemos qué pasará a nivel de público pero muy chungo tendría que ser para que nos afectara…
ARNAU VALLVÉ: En mi caso ha sido la primera vez que he salido del estudio totalmente satisfecho de lo que habíamos hecho. Otras veces tenía alguna duda, pero esta vez, quizá por el tema de haber trabajado con un productor, salí de allí con una inyección de buenas sensaciones.

Revisitando los discos anteriores después de escuchar Jo competeixo, tengo la sensación de que el anterior fue una especie de ensayo de este. ¿Hasta qué punto partís de un disco a la hora de plantearos el siguiente?
ROGER: No hay este enfoque, la verdad. En el anterior, por ejemplo, sí que tuvimos claro que queríamos hacer un disco solo nosotros cuatro, después de haber hecho dos con muchos elementos e instrumentos.
GUILLEM: Sí que es cierto que en ese disco ‘Ai, Yoko’ era como una seta dentro del resto del álbum, y ahora sí que le vemos cierta relación con el sonido de este nuevo, igual que vimos relación desde el principio entre ‘Teresa Rampell’ y ‘Sabotatge’. Lo que pasó es que ‘Ai. Yoko’ tiene un sonido al que llegamos después de ir probando arreglos, después de dar muchas vueltas; mientras que las canciones del nuevo disco sí que ya surgían así, jugando con teclados y sintetizadores desde el principio de la composición. Mirando con perspectiva, es probable que los primeros discos hagan un bloque, más folkie por decirlo de alguna manera, y el tercero se va hacia otro lado… Y la verdad es que ahora veo el cuarto por otro, aunque también es cierto que la unión tan clara entre el primero y el segundo la he visto con el paso del tiempo.

¿Creéis que el tercero es un disco infravalorado?
MARTÍ: Quizá no es algo que deba decir, pero igual que recuerdo la ilusión de después de grabar el primer disco, y la emoción del segundo, con el tercero salí con la sensación de que nos habíamos quedado a medias respecto a la idea que teníamos. Quizá pensé que en el estudio se arreglarían algunas cosas que no acababan de funcionar… No sé si es el disco que se ha escuchado menos gente, porque nunca lo sabremos, pero puede ser que no haya avanzado tan bien como los otros dos.
ARNAU: Yo siempre he tenido la teoría de que era un disco que sonaba más crudo y era menos inmediato para el oyente. Y que requería de un esfuerzo que quizá mucha gente al final no hizo. Pero es un disco que a mí me gusta mucho haber hecho, por el ejercicio de grupo que supuso.
GUILLEM: Está por ver la inmediatez del nuevo disco, también… No tengo muy claro que haya muchas canciones que sean de primera escucha. Ahora mismo no creo que sea mucho más directo que el anterior.

De cara al Jo competeixo una de las novedades ha sido que habéis trabajado con un productor externo, el norteamericano Jake Aron. ¿Cómo eran las nuevas canciones antes de pasar por sus manos, hasta qué punto influyó?
ROGER: No notarías un cambio radical si no hubiera participado en ellas.
MARTÍ: Las direcciones ya estaban marcadas de forma bastante clara.
GUILLEM: En ningún momento propuso instrumentos nuevos o líneas de arreglos completamente distintas a las que teníamos. Básicamente nos ayudó a que las cosas sonaran mejor.
ARNAU: En muchos casos contribuyó a vaciar los temas, y también aportó bastante al sonido de las guitarras porque allí tenía muchos pedales y elementos… Y creo que con las voces ha hecho un trabajo muy interesante de efectos y posicionamiento en el espacio.
GUILLEM: En el disco anterior, el encargado de mezclar el disco (Aleix Sans), ya nos propuso algunos tratamientos distintos para la voz, pero no nos atrevimos. En cambio para este disco desde el principio tuvimos claro que queríamos que cada canción tuviera una personalidad en cuanto a textura de la voz.

Habéis comentado en alguna entrevista que habéis usado bastante las playlists de Spotify para ayudar a marcar el sonido del disco. ¿Hasta qué punto ha sido así?
ROGER: Bueno, sirven especialmente para empezar a generar un diálogo.
MARTÍ: Cuando empiezas un grupo de música, es muy fácil ponerte de acuerdo. Cuando intentas cambiar, es más difícil que los gustos vuelvan a ponerse de acuerdo. Así que un poco la idea era enamorarnos de estéticas, de canciones, de discos que nos gustaban a cada uno y los otros no conocían… Era muy amplio.
ARNAU: Básicamente nos sirvió para ahorrarnos la conversación técnica sobre el sonido del nuevo disco, y tenerla de modo más natural.

¿En qué canción creéis que habéis ido más lejos en este nuevo disco?
ROGER: Es evidente que nunca habíamos hecho una canción como ‘Jo competeixo’…
ARNAU: Y ‘La Serotonina’ también tuvo su dificultad, porque nos costó mucho sentirnos cómodos con los arreglos… No creo que solo haya una.
GUILLEM:Jo competeixo’, por el mero hecho del género de la canción: la lleva a un sitio al que nunca habíamos ido.
ROGER: Era una canción en la que no sabíamos qué norma a seguir, era como una página en blanco muy bestia.
GUILLEM: Nos pusimos una norma, y era que la canción tenía que tener dos acordes, los mismos todo el rato, y que en base a eso fueran pasando las cosas. Y que en cualquier momento pudiera pasar cualquier cosa… ese era el enfoque.
MARTÍ:Jo competeixo’ tiene esta cosa rara de que, aunque la conozcamos desde hace mucho tiempo, no sabemos qué verá la gente en ella cuando la escuche…

Para mí es el tema estrella del disco. Y otra de las sorpresa es ‘La serotonina’, como ya habéis comentado. ¿Es una versión de ‘La bilirrubina’, un homenaje, una coincidencia…? ¿Cómo se considera?
ROGER: Es un acercamiento, un homenaje y un guiño.
GUILLEM: Es muy evidente, claro… Y nos fue muy bien por ejemplo que la primera frase fuera una traducción literal de ‘La bilirrubina’, porque nos ayudó a enfocarla. La idea es que este guiño se pueda transformar después en una canción que tenga su vida por sí sola, más allá de ser un homenaje. Será una vida más pequeña, porque es peor que ‘La bilirrubina’ (y no pasa nada por decirlo), pero bueno. El hecho de acercarnos a un género como el merengue nos fue bien porque el propio género ya te marca sus reglas, pero al mismo tiempo está lleno de gente que ya lo hace tan bien que puedes quedarte en pelotas si lo quieres hacer igual.
ARNAU: Teníamos una lista de Spotify solo para esta canción (risas).

Una de mis favoritas es ‘L’espectre de Maria Antonieta’, que además de tener un estribillo perfecto se hace cortísima, apenas sobrepasa los 3 minutos y eso que tiene una introducción singular. En cambio, la balada ‘Arriba l’alba a St. Petersburg’ la alargáis hasta más allá de los 6 minutos. ¿Qué decide la duración de una canción, teniendo en cuenta que ya no parecéis tener restricciones?
GUILLEM: Hay un criterio básico que es lo que te piden las partes. Quizá ‘L’espectre de Maria Antonieta’ podría ser más larga y ‘Arriba l’alba a St. Petersburg’ más corta… Pero al final cada una te pide una cosa; obviamente en ‘L’espectre de Maria Antonieta’ probamos de meter más frases… pero no nos funcionaba.
ARNAU: A veces también es un tema de letra, tienes una estrofa que te gusta mucho y a veces cuesta renunciar a ellas aunque quizá la canción en sí lo agradecería. Y también pasa al revés a veces: por ejemplo, ‘M’hi vaig llançar’ era mucho más larga, y al final la recortamos porque no nos convencía. En el caso de ‘Arriba l’alba a St. Petersburg’, creo que la alargamos para disfrutarla nosotros… pero seguro que hay gente a la que se le hace larga.
GUILLEM: En este caso es porque hay esa parte final y distinta de la canción, a la que se llega después de 2 o 3 minutos de tema. Y la dimensión que esta nueva parte nos pedía era ese mazacote que hay en el final, y que suma otros 2 o 3 minutos… A mí la sensación que me produce esta parte es que a nivel de historia es cuando la protagonista llega a la estación y empieza a ver los barrios de la ciudad y la cámara se va alejando y cada vez se eleva más.
MARTÍ: Esta seguramente sea una de las canciones del disco que necesite de unas cuantas escuchas. Hay que asimilar la letra y entrar en ella para que la parte final con la sección de vientos te emocione tanto como a nosotros. Es algo que también debemos entender como grupo: nosotros convivimos con las canciones durante muchos meses, y ese tiempo de asimilación no es el que tiene un oyente. A veces restar sería mejor, y de hecho fue lo que nos propuso Jake en algunas canciones cuando le enviamos las maquetas… pero en esto no le hicimos mucho caso (risas).
GUILLEM: Cuando estás grabando no paras de tomar decisiones. Y llega un punto en el que ya te acostumbras a hacerlo, y hay que confiar en las que tomas.

Se ha hablado de la similitud del teclado de ’Sabotatge’ con ‘You Can Call Me Al’ de Paul Simon… ¿estaba en las listas de Spotify o fue una coincidencia?
ROGER: No (risas)
ARNAU: Hace tiempo que conocemos el Graceland, claro, pero no. Esto era una guitarra que hizo Roger, y cuando lo cambiamos por un teclado de repente sonaba a esto, y sí que lo pensamos pero al mismo tiempo nos gustaba mucho, así que nos lo quedamos.
ROGER: De hecho el ritmo partía de la típica conga. Y a partir de aquí fue evolucionando, y la canción no tiene nada que ver… Pero el origen fue este.
GUILLEM: Además es curioso porque ellos son bastante de Paul Simon, sobretodo Martí y Roger… y yo no lo soy demasiado.
MARTÍ: Pues la única canción de Paul Simon en la lista de Spotify la pusiste tú (risas).
GUILLEM: ¿En serio? No me acuerdo… !Ah, es verdad, sí, ‘Me And Julio Down By The Schoolyard’! Seguramente fue porque la descubrí entonces…
ARNAU: También hay gente que nos ha dicho que recuerda a la sintonía del programa (de la televisión catalana) Temps de Neu (risas)… y sí que se parece un poco.
GUILLEM: Bueno, y cuando publicamos la canción mucha gente dijo que era el bajo de ‘La Lambada‘, que era algo que nosotros no habíamos pensado en ningún momento.

A nivel de letras, hay dos momentos que para mí marcan un cambio significativo: ‘Sabotatge’ y las múltiples interpretaciones del “m’he posat de genolls” (me he puesto de rodillas), y ‘Jo competeixo’ con su tono altivo y la idea de “la destral de guerra” (el hacha de guerra). ¿Ya no sois un grupo para todos los públicos?
GUILLEM: Cuando sale la idea de hacer una canción como ‘Jo competeixo’, en los inicios, lo que ves es el hilo que estirar, el camino por el que la canción te puede llevar para hacer la letra. Tienes claro que si avanzas por ahí, saldrán cosas. A partir de aquí, no hay una voluntad consciente de cambio de tono, pero sí de hacer algo que no hayamos hecho, y de escribir cosas que nos motiven.
ROGER: Siempre hemos funcionado así: planteas ideas que te llevan a sitios en los que quizá de entrada no te ves, pero que decidimos que vale la pena probar.
GUILLEM: Esta sensación de ser menos amable ya la hemos ido adoptando en muchas canciones de nuestra discografía. Quizá en ‘Jo competeixo’ es más evidente, pero no teníamos la sensación de estar dando un golpe sobre la mesa. Esta canción tiene mucho de monólogo interior desbocado y acelerado, de ir vomitando palabras, en sintonía con el hip hop que es una influencia lejana para el tema.

¿Tienes miedo de que la letra se malinterprete? ¿O por el contrario quieres que se entiendan los “recaditos” que contiene la canción?
GUILLEM: Bueno, el tema de los “recaditos” forma parte del género…
ROGER: Y todavía no hemos llegado al punto de ser totalmente explícitos… Quizá en el siguiente disco (risas).
ARNAU: Intenta ser algo más universal. Cuando salió la idea de esta canción bromeábamos con algunas ideas de por dónde tirar, y una de ellas era la de meterse con algún otro grupo de música, obviamente que fueran colegas y sin mala intención… Pero al final decidimos hacer algo más abstracto, con lo que cualquier persona pueda darse por aludida.
GUILLEM: Claro, intentas sacarle algo más universal. Obviamente luego salen cosas como lo de “grup català revelació de 2008” que son muy propias y pueden despistar, pero la idea en el fondo era que fuera la competitividad de un personaje llevada a un extremo. Yo espero que se malinterprete esta canción… lo espero y lo deseo. Tengo ganas de que haya interpretaciones diversas, aunque sean profundamente equivocadas, forma parte de la gracia de hacer canciones.

Una curiosidad: en los créditos del disco, igual que en los anteriores, Guillem firma tanto la letra como la música de todas las canciones en solitario (salvo en ‘Sabotatge’, con la música compartida por Roger). Y leyendo entrevistas, y escuchando cómo explicáis el proceso de trabajo, como mínimo la música es un proceso muy compartido por parte del grupo. Si lees los créditos parece que sea el grupo de Guillem Gisbert con acompañantes… Y evidentemente no es así.
ARNAU: Bueno, es que música, entendida como acordes y melodía, sí que es el trabajo que hace exclusivamente Guillem. Y luego hay todo el tema de arreglos que sí que hacemos entre todos.
GUILLEM: En los créditos del tercer disco pusimos “letra y música” porque lo cambiamos la última noche, aunque después pensamos que quizá hubiera sido mejor poner “canciones de”. Da igual en realidad, al final entendemos que la canción es la letra y la melodía, y esa es mi parte; y la parte del grupo es todo el resto, que es inmensa. Y tanto la letra como la melodía la debatimos mucho, también.

Habéis dicho que tenéis una relación de amor-odio con algunas canciones del primer disco. ¿Creéis que con canciones de este nuevo trabajo también las acabaréis teniendo?
GUILLEM: Ojalá. Eso significaría que han funcionado tanto que llega un punto en el que te las piden y quizá no tienes ganas de cantarla, y cosas así. Sería buena señal… Las que son solo la niña de tus ojos es porque quizá no han logrado conectar con el público.
ARNAU: No hay odio hacia el primer disco, no hay una mirada indulgente. Sí que hay canciones que ya han pasado y han tenido su recorrido, pero ya está.
MARTÍ: A veces hay un punto morboso también en llegar a un concierto y no tocar ‘Al mar’.
ROGER: Como espectadores hemos estado al otro lado, y supongo que todos nos hemos enfadado cuando algún artista no ha tocado la canción que esperábamos. Y no lo entiendes, como me pasó a mí cuando era más joven y fui a ver a Bob Dylan y tocó de esa manera, y esas canciones…
MARTÍ: Y al mismo tiempo, a nivel de motivación, intentar hacer un concierto perfecto sin ‘Al mar’ es difícil; llegar a conseguirlo sería muy bueno.
ROGER: La premisa no es ‘no vamos a tocar ‘Al Mar’ por pose, o para molar más, sino más bien intentar construir un espectáculo que no dependa de ella.
GUILLEM: Esta batalla con las canciones antiguas que han tenido éxito supongo que es habitual en los grupos, porque incluye la sensación de vencer la carga nostálgica de tu discurso musical. Cuando estás en activo te hace ilusión que la gente te vaya a ver por el disco que acabas de hacer, y no por el del 2008. Entiendo que existe esta relación extraña con un disco que al mismo tiempo te ha dado tantísimo.

Hablando de directo, ¿cómo vais a recrear en directo todos los matices y sonoridades que hay en el disco?
ARNAU: Estamos en ello. Estamos intentando traducir todo lo que suena en el disco a lo que los cuatro podemos tocar en el escenario, como hemos hecho con los discos anteriores. Pero por ejemplo casi no tendremos teclados en directo, algún detalle habrá pero no será muy importante.

No es muy difícil darse cuenta que con este disco os estáis intentando mostrar más tal como sois, con artículos como el de El Periódico en el que abrís vuestro proceso creativo al público, o detalles como el enfoque de vuestras redes sociales, que antes eran más serias y rigurosas y ahora empiezan a ser un poco más “humanas”. ¿Hay intencionalidad?
GUILLEM: Seguramente estemos más relajados en ese aspecto, sí.
MARTÍ: Una vez Axel Pi (batería de Sidonie) nos dijo esto: “Ya os haréis mayores y os relajaréis(risas).
GUILLEM: Muchas veces estar tan encima de lo que haces y lo que no haces, que es algo que tuvimos claro desde el principio, agota un poco. Es muy cansado estar tan alerta con estas cosas. Y ahora sí que estamos más relajados. No creo que nunca seamos muy activos en redes, ni muy cómodos en los medios de comunicación, pero otra cosa distinta es estar todo el rato pendientes de ello. Cuando dices que no a muchas cosas, aciertas en un 70% de las veces… pero en un 30% te equivocas.

¿Y por qué seguís huyendo de posicionaros políticamente o sociales cuando os lo preguntan?
GUILLEM: Bueno, porque hay un aspecto que es la intimidad más “profesional” del grupo de música, y después hay…
ROGER: …Que este grupo está formado por cuatro individuos que cada uno tiene su propia ideología.
GUILLEM: Yo creo que si esta pregunta no estuviera tan presente en todas partes –de forma implícita e impuesta– durante los últimos años, pues quizá la responderíamos. Pero el hecho de que sea casi “obligación” que un grupo de música hable de estas cosas nos tira atrás. No tenemos por qué hacerlo; pero no porque nos dé miedo decirlo, sino porque es algo que no se sabe por qué exactamente, especialmente en este país, siempre ha ido muy de la mano. Y en nuestro caso, para nuestra generación, no es así. Nunca hemos querido asociar lo que hacemos a ninguna reivindicación política, porque lo que hacemos es pop, o folk, y ya está.
MARTÍ: Y tengo la sensación de que a los grupos que han abierto la puerta a esto… siempre les han acabado preguntando por esto.

Pero tampoco pasaría nada por hacerlo si os lo preguntan, no significa que os convirtáis en un grupo político…
ARNAU: Pero es que casi nunca nos lo preguntan directamente, la pregunta es siempre por qué no nos posicionamos políticamente.
GUILLEM: Además, yo si me pongo a hablar de política soy un cliché con patas. Reproduciré un discurso que habré leído o adoptado de un medio de comunicación, que será prácticamente igual al de mis amigos que pertenecemos a un estrato socioeconómico concreto de una zona concreta. Y básicamente repetiré lo mismo, no tendré una opinión original teniendo en cuenta que estoy ante un altavoz como un medio de comunicación e intento medir mis palabras para que lo que diga tenga sentido. El miedo que tengo de ser un cliché cuando escribo canciones lo tengo también en estas cosas, pero en este caso no soy capaz de saltármelo, no puedo salir de él. Así que también hay una parte de sentido del ridículo.

Entonces no me creo que llamar ‘BBVA’ a una canción en el contexto actual sea una coincidencia…
ARNAU: Lo pensamos, pero decidimos que al ver de qué iba la canción la gente se daría cuenta de que no tenía nada que ver con el tema.
MARTÍ: Bueno, al principio no nos lo planteamos… Lo que nos preocupaba al principio era si legalmente se podía.
ARNAU: Es verdad, y fue cuando vimos que se publicaban los títulos de las canciones antes del disco cuando caímos que podría dar lugar a dudas.
GUILLEM: Tú imagínate que tienes una canción que va de unos fugitivos que se están escapando. Y de repente se te ocurre una frase que por un motivo u otro crees que mola para empezar la canción: la carretera de Manresa a Berga, el coche corre demasiado, etc. Y necesitas que haya el crimen en algún momento, pero si tú enseñas el crimen, teniendo en cuenta que empiezas cuando escapan, necesitas tirar atrás. ¡Y es un palo! Así que si le pones ‘BBVA’ a la canción te soluciona la papeleta, y todo el mundo entiende de qué va.

Casi hace 10 años que empezasteis… ¿Creéis que hay relevo a nivel musical?
MARTÍ: Es posible que en nuestro género no haya mucho relevo ahora mismo… Pero hay otros géneros que sí que están generando fenómenos: el mestizaje ha vuelto de una forma brutal con grupos como Txarango u Oques Grasses.
GUILLEM: Precisamente cuando estábamos preparando la maqueta, un amigo (Santi Eizaguirre, guitarrista de Cheb Balowski) me dijo que pensaba que nos iba a ir muy bien, y me explicó que era por la teoría del péndulo. Decía que en Catalunya, por alguna razón, el mestizaje tiene una base muy sólida, y el péndulo va y viene de una forma muy rara. En aquel momento, en 2008, estaba saliendo del mestizaje y volviendo al formato canción, y surgimos nosotros y nuestra generación, pero el péndulo se ha movido y la gran masa de público ahora está en el mestizaje otra vez. Y seguramente tendrá su tiempo, pero el péndulo volverá a moverse. Y entonces llegará ese relevo.
MARTÍ: Por ejemplo hubo la época fuerte del PopArb en la que agotaba entradas, y todo el mundo iba. Y ahora ya no existe porque no había relevo generacional de público. Al final es lo que importa, que el relevo generacional sea de público, y no tanto de grupos.

En ese sentido, y con el título del disco como referencia… ¿creéis que competís contra alguien más que contra vosotros mismos?
MARTÍ: Si la canción no dijera lo del grupo revelación, no tendría ningún significado musical.
GUILLEM: No hay competitividad hacia colegas que se dedican a lo mismo. Lo bonito de esto es que disfrutas mucho cuando alguien que es teóricamente “competencia” tuya lo hace bien. Tienes la envidia sana de que se le haya ocurrido a él, pero en general es un negocio que está muy bien. Tu competidor te hace muy feliz cuando hace bien su trabajo, cuando se saca una canción brutal.
ARNAU: Pero sí que tenemos la sensación de que tarde o temprano llegará un grupo que dirás: “buah, son la ostia”…
ROGER: Nos gusta lo que hacemos y estamos muy orgullosos, pero somos conscientes de las cosas que no hacemos bien. Siempre que algo va bien te dicen que “estás de moda”… hasta que dejes de estarlo.
ARNAU: En esta canción (‘Jo competeixo‘) hay un punto muy paródico de exagerar el personaje y de querer hacerlo a un nivel que pueda sentirse identificado todo el mundo. Pero inevitablemente hay referencias propias…
GUILLEM: La canción está escrita desde la derrota segura. Desde la conciencia de que la derrota llega. Si compites, acabarás perdiendo. Al final ese es el tema: si vives compitiendo, la derrota te espera en cualquier esquina. Si no vives compitiendo, que es muy difícil, puedes esperar otras cosas de la vida.

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