16/02/2016

Presentamos a la banda de Evan Stephens Hall, que acaba de publicar el consistente debut 'Cardinal'.

Desde Montclair, Nueva Jersey, nos llega la “fiesta introspectiva” de Pinegrove. Con este desconcertante oxímoron se presenta en su perfil de Bandcamp una joven banda de rock que en cierta manera debutaba hace apenas unos días con el álbum Cardinal, a pesar de llevar ya un tiempo destacando en la escena DIY local y compartiendo escenario junto con formaciones como Forth Wanderers y artistas como Alex G. Liderada en voz y composición por Evan Stephens Hall –su visión determina el proyecto; el resto de miembros han ido yendo y viniendo a lo largo de la última media década–, sus primeras referencias fueron tres EPs y un disco autoeditados entre los años 2010 y 2014, transcurso de tiempo en el que han perfeccionando su propuesta, tanto en la producción como en el directo.

Pero para adentrarse en sus incursiones previas, quizá la mejor opción es repasar su compilación de canciones publicada el año pasado bajo el sello Seagreen Records –relanzado por Run For Cover Records, su sello actual, el pasado mes de octubre–, Everything So Far, una retrospectiva de 84 minutos en los que Hall da rienda suelta a una voz que expresa afección y sarcasmo al mismo tiempo, acompañada de guitarras rasgadas con ímpetu y banjos más sutiles. Sus canciones, que a veces evocan el estilo de los Wilco o los Built to Spill más primerizos, podrían ubicarse en un espacio entre el alt country y el pop punk, aunque a modo jocoso Hall diga que su sonido es como “si Keith Haring escribiera canciones“, “si Phil Elverum montara una banda de funk” o “si Virginia Woolf hubiese alucinado el punto medio entre el math rock y el americana“.

Volviendo al álbum que nos ocupa, su recién estrenado Cardinal –que incluye también algunas de las mejores canciones de Everything So Far, como ‘New Friends’ o ‘Size of the Moon’– es una obra mucho más concisa y directa, con sólo ocho tracks, aunque no por ello su mensaje tiene menos profundidad ni su efectividad es menos certera: combinando calma con desgarro, juegos de volúmenes y letras poéticas –cuya inspiración bebe de los textos clásicos de Faulkner o Joyce– que conforman un diálogo con los recuerdos del pasado, la fórmula de Hall y los suyos muestra atisbos de madurez postadolescente con impecable simplicidad y crudeza, como si en la música proveninente de los sótanos destartalados de Montclair se apreciasen ciertos destellos de grandiosidad y alguna que otra verdad universal.

La soledad y la complejidad en las relaciones y la comunicación humana preadulta se erigen como material para sus historias, y mientras el track de apertura ‘Old Friends’ se presenta como una oda a las relaciones del pasado, mezclando optimismo con cierta actitud sad boy en ese proceso necesario para superar cualquier pérdida, su canción hermana ‘New Friends’, utilizada como cierre del disco, reflexiona sobre la sensación de llegar a una fiesta y no conocer a las personas que se encuentran en la habitación (“I resolve to make new friends / I liked my old ones but I fucked up so I’ll start again”). Quizá sea ésa la fiesta introspectiva a la que nos están invitando los chicos de Pinegrove: la que nos permite hacernos un poco más adultos y volver a empezar.

Pinegrove – Cardinal

pinegrove

01 “Old Friends”
02 “Cadmium”
03 “Then Again”
04 “Aphasia”
05 “Visiting”
06 “Waveform”
07 “Size Of The Moon”
08 “New Friends”

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