05/02/2016

Entrevistamos al grupo británico, que el año pasado firmó su mejor disco. Hoy viernes actúan en Barcelona (Apolo), y mañana sábado en Madrid (La Riviera).

The Maccabees son de las pocas bandas supervivientes de aquella explosión británica de principios de los 2000, tan abonada a ponerse el “The” delante de todo lo que se movía. Mientras muchas ya no existen, otras están en horas bajas, y una minoría saborea las mieles del éxito, The Maccabees han ido en progresión constante –si bien algo lenta– hacia arriba. El giro que dieron hacia estructuras más complejas y una mayor ambientación en el notable Given To The Wild, que publicaron en 2012, ha servido de abono para que el grupo ahonde en esa complejidad desde un punto de vista más natural, no tan recargado, en Marks To Prove It, álbum publicado el pasado 2015. Además de suponer una disfrutable experiencia de disco de principio a fin, contiene algunas de sus mejores canciones, caso de ‘Marks To Prove It‘, ‘Spit It Out‘ y ‘Something Like Happiness‘. Y con él no solo sobreviven sino que firman el que probablemente sea su mejor disco, y el que les ha llevado a ocupar el número 1 de listas de ventas en el Reino Unido, así que no está nada mal.

Ahora llega el momento de presentarlo en directo, y por eso la banda actúa en Barcelona (Apolo, hoy viernes) y Madrid (La Riviera, mañana sábado). Aprovechamos su inminente visita para charlar un poco con Felix White, guitarrista del grupo.

Han pasado ya varios meses desde que el disco ha salido. ¿Ha salido todo como esperabais?
FELIX WHITE: Bueno, no sé realmente qué esperábamos. Creo que lo que queríamos era que el disco resumiera lo que somos The Maccabees, cómo sonamos y por lo que luchamos. Era algo que habíamos conseguido en directo, pero nunca lo habíamos logrado en disco: por ejemplo el anterior nunca llegó a sonar en directo como sonaba en disco, así que ahora buscábamos esa claridad. Y en ese sentido creo que para nosotros sí que resume lo que es el grupo.

Creo que os llevó bastante tiempo hacer el disco. ¿Fue también el más difícil hasta el momento?
En discos anteriores prácticamente saltábamos de la gira a hacer el disco, sin detenernos a pensar exactamente qué queríamos conseguir, hacia dónde queríamos llegar. Y esta vez tardamos un tiempo en descubrir el disco que queríamos hacer, por eso hemos tardado más. Pero el resultado ha sido mejor. A veces tienes que sufrir un poco (risas).

¿A eso se refiere el título del disco?
Bueno, sí y no. Podría significar eso, sí. Cuando consigues algo, y te ha costado lograrlo, sales con marcas y cicatrices. Pero también ‘Marks To Prove It’ también es una canción del disco y la letra de ese tema habla específicamente de la necesidad que tenemos las personas hoy en día de tomar fotos y explicar todo lo que hacemos, para dejar constancia de que lo estamos haciendo. Así que la letra de la canción hablaba de esto, pero también es verdad que puede referirse a los obstáculos que surgen cuando quieres conseguir algo.

Muchas críticas coinciden en que el disco es una experiencia de principio a fin, que debe entenderse como un todo. Paralelamente la tendencia generalizada es a desterrar el formato álbum. ¿Creéis que seguiremos escuchando disco en 20 años?
¡Es una pregunta muy grande! Nosotros siempre pensamos en la experiencia de escuchar el disco completo cuando lo estamos haciendo: cómo funcionan las canciones una detrás de otra, por dónde te lleva su recorrido, etc. No las vemos como singles ni como canciones aparte, sino como pequeñas partes de un todo. Para mí el factor más estimulante de escuchar música es cuando escuchas un álbum dos veces, y todavía no sabes si te gusta; a la tercer escucha empiezas a descubrir cosas que te encantan; y cuando lo has escuchado siete veces ya piensas que es una obra maestra. Con muchos de mis discos favoritos he seguido este proceso, y tengo la sensación de que el público ya no tiene la oportunidad de llegar a esa séptima escucha hoy en día, debido a lo rápido que va todo. Y es una pena. Como músicos actualmente es complicado lograr ese equilibrio entre lograr un primer impacto inicial, y al mismo tiempo mantener esa profundidad para los que quieran adentrarse en el disco y dedicarle mucho tiempo. Sobre si escucharemos discos dentro de muchos años… no lo sé, yo soy un ferviente defensor de los discos como experiencias globales, así que espero que siga siendo así.

¿Teníais miedo que con este disco de que la escucha fuera demasiado exigente? Aparte de ‘Marks To Prove It’, ‘Something Like Happiness’ y ‘Spit It Out’, el resto de temas son bastante atmosféricos y lentos.
Simplemente creemos que si es suficientemente bueno va a ser apreciado y entendido, encontrará su lugar. Pero en cierta manera supongo que sí, porque por ejemplo ‘Marks To Prove It’ la escribimos hacia el final del proceso, y en parte fue porque pensábamos que una canción rápida le iría bien al conjunto del disco. No lo sé, pero tengo la sensación de que este disco va a envejecer bien.

Por lo que he leído grabasteis el disco de una forma más tradicional que en ocasiones anteriores. ¿Por qué?
Bueno, seguimos utilizando ordenadores para la grabación, sigue siendo un disco digital. Pero es cierto que hoy en día es muy sencillo tapar todos los fallos y regrabar todo hasta que esté perfecto, y no era algo que queríamos para este disco. Queríamos que este disco sonara vulnerable y expuesto, que se notara que ha sido grabado por gente de verdad juntos en una habitación. En ese sentido sí que tiene mucho de la estética y la esencia de las grabaciones de hace años.

También tiene mucha vinculación con Elephant & Castle, el barrio de Londres en el que vivís y en el que grabasteis el disco. ¿Hasta qué punto podemos decir que es un disco social o político?
En realidad no queríamos que tuviera un posicionamiento político de ningún tipo, pero muchas de las letras del disco surgieron de conversaciones que escuchábamos en esa zona, cuando sales de fiestas y esas cosas. Y la atmósfera del disco nos parecía que encajaba mucho con ese lugar. Cuando vives en un sitio y formas parte de una comunidad es fácil olvidarte de la multitud de cosas distintas pasan aquí, así que vale la pena intentar entender lo que pasa más allá de la superficie. En ese sentido queríamos capturar esas cosas que pasaban a nuestro alrededor, pero sin intención de posicionarnos ni que fuera una declaración de intenciones a nivel social.

Con este disco habéis conseguido vuestro primer número 1 en las listas de Reino Unido. ¿Qué representa conseguir eso para un grupo como vosotros en vuestro país?
Es bastante emocionante porque durante un momento sientes que lo has conseguido, que has logrado algo importante. Durante la semana previa vimos que era una posibilidad, así que hicimos algo así como una pequeña campaña política (risas). Es cierto que muchos de los discos verdaderamente buenos no son líderes de ventas, pero cuando lo consigues tú… es la ostia (risas).

Lleváis más de 10 años ya con el grupo. ¿Alguna vez imaginasteis que conseguiríais llegar hasta aquí?
Bueno, no sé el resto de compañeros, pero yo sí que deseaba y esperaba que pudiera pasar. Pero hemos tardado más de lo esperado en sentir que hemos conseguido algo grande.

Además el disco ha sido bastante bien recibido por la prensa musical inglesa, pero no tanto por la americana, Pitchfork ni siquiera ha reseñado vuestro último álbum (al anterior le dieron un 4). Pasa lo mismo con grupos actuales como Alt-J o Daughter… ¿Por qué creéis que pasa?
Realmente no tengo ni idea. No leo Pitchfork, pero me dijeron lo de la crítica de Given To The Wild… (risas). De verdad que no lo sé, supongo que no puedes tenerlo todo, ¿no?

¿Cómo afecta eso a vuestras giras fuera de Inglaterra, especialmente en Estados Unidos?
Bueno, llevamos haciéndolo durante bastante tiempo, pero sí que hay un cambio: obviamente cuando salimos de Reino Unido somos un grupo más pequeño. En nuestro país tocamos en recintos relativamente grandes, y pasamos de eso a tocar en pequeños clubs en Estados Unidos. Eso sin duda te mantiene honesto y con los pies en la tierra. Además me encanta el béisbol, así que disfruto mucho en esas giras (risas).

Esta semana actuáis en Madrid y Barcelona. ¿Ha sido difícil capturar las atmósferas del último disco de cara a recrearlas en directo?
Precisamente eso ha sido una de las cosas más gratificantes del disco, porque el esfuerzo que hemos hecho para que el disco sonara como un grupo real se traduce en que en directo suena de forma muy natural. Con el anterior nos costó mucho recrear gran parte de su sonido, mientras que este nos lleva a la mejor versión de directo de The Maccabees.

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