02/02/2016

Larga entrevista con el cuarteto madrileño, protagonista de uno de los mayores fenómenos del pop underground en España.

Intentar contar los conciertos que Hinds han dado en el último año y medio es una quimera. Solo podemos decir que han hecho varias giras europeas, han cruzado el charco para girar por Estados Unidos (durante el South By Southwest del año pasado dieron 16 conciertos en cinco días), también han visitado Australia, y han tocado en uno de los escenarios principales de Glastonbury, así como en el Pitchfork Music Festival de París, el Iceland Airwaves islandés, y el Paredes de Coura en Portugal. Ah, también han teloneado a The Strokes y The Libertines, entre otros. Y todo eso cuando ni siquiera habían publicado su primer disco. La pregunta, cuando los ojos recuperan su posición habitual, es lógica: ¿por qué?

Las teorías sobre el éxito, así en general, son infinitas. Pero si combinamos una entusiasta recepción de medios internacionales desde prácticamente el primer día (cuentan que NME les escribió al cabo de unas horas de publicar sus primeras canciones en Bandcamp), una comunicación sincera, directa y constante con los fans vía redes sociales y conciertos, y un work ethic de los de liarse la manta a la cabeza y aprovechar todas las oportunidades que van surgiendo (y si no las hay, crearlas), seguramente tengamos una respuesta bastante acertada. Pero claro, la base principal para que un fenómeno de estas características perdure tiene que residir en la música, y Hinds ahora ya tienen su carta de presentación en forma de disco, llamada Leave Me Alone y que lleva poco menos de un mes en la calle. Y sí, es un buen disco. De pop desacomplejado con la vista puesta en los grupos de garage contemporáneo que citan como referencias (de Black Lips a Mac DeMarco), pero también con melodías que parecen sacadas del surf-pop de los 60, esa sonoridad do-it-yourself que no queda lejos del movimiento C-86, y en general de canciones pegadizas y vitales como ‘Garden’, ‘Warts’, ‘Castigadas En El Granero’ y ‘San Diego’. Canciones de amor sin edulcorantes, ni líricos ni sonoros. De pop destartalado, torpe si quieren, pero con magia.

Centenares de conciertos, un cambio de nombre, y unos cuantos debates encendidos después, llega el momento de conocer más a fondo la increíble aventura de Carlotta Cosials, Ana Perrote, Ade Martín y Ámber Grimbergen, que como toda historia de éxito tiene su parte amarga, que en este caso se traduce en una oleada de críticas de todo tipo –con un ensañamiento raramente visto por quien firma este artículo– que las tilda de producto, de reinas del marketing y de otras lindezas que no vale la pena reproducir pero que está haciendo mella en el grupo. Por eso nos sentamos con ellas el pasado 29 de enero, horas antes de que llenaran la sala Sidecar de la ciudad condal y un día antes de que hicieran lo propio en el Ochoymedio de Madrid, las dos únicas fechas españolas de una gira que ya las ha llevado a colgar varios sold outs en salas de Europa y que incluye nada menos que 10 fechas en el Reino Unido. Dejemos que hablen.

¿Todavía os ponéis nerviosas antes de un concierto?
ANA PERROTE: Depende… pero la mayoría sí.
CARLOTTA COSIALS: Hoy sí, y mañana más.
ANA: Sí… en España seguro.

Supongo que es más fácil tocar donde no te conoce nadie…
CARLOTTA: Para nosotras sí. Es que hemos tocado muchísimas más veces para gente que ni siquiera habla nuestro idioma que para mi madre.

Creo que vuestro disco puede ayudar a cambiar la percepción que tienen de vosotros muchos escépticos. ¿Sentíais que era un paso necesario para afirmaros como grupo?
ANA: Nos apetecía porque sacar un disco mola un montón, es un paso imprescindible, pero no lo hemos sacado por justificarnos ni por callar bocas, porque sentíamos que no era necesario.

¿Ha sido muy difícil encajar en el disco las primeras canciones que hicisteis con las últimas, teniendo en cuenta la evolución que supongo habéis vivido durante el último año y pico?
CARLOTTA: Ha sido natural, porque todas las canciones que íbamos sacando iban dirigidas al disco, ya nacían con esa intención. No hemos ido haciendo canciones y de repente las hemos recopilado en un álbum, sino que desde el principio el objetivo era el disco. Lo único es que las hemos ido haciendo en orden a lo largo de varios meses, y no todas a la vez.

Uno de los puntos fuertes del disco es la frescura y la inmediatez de las canciones. Una vez estabais en el estudio, ¿no tuvisteis la tentación de añadir cosas, de darle más vueltas para que sonaran más pulidas?
CARLOTTA: Es que nosotras hemos invertido muchísimo tiempo, muchísimas horas, en la composición de las canciones… pero luego ese tiempo no lo tienes en el estudio. Y menos en nuestro caso, que teníamos las fechas cogidas por delante y por detrás con conciertos y giras. Y además un estudio es muy caro, por lo que no nos metimos en él a investigar sino que llegamos con todo el trabajo previo hecho.
ANA: No era como irse un mes al monte con todo el tiempo del mundo… Además Paco Loco (ingeniero de sonido del disco, que se grabó en su estudio –ndr.) tenía conciertos entre medio por lo que el estudio cerraba, se necesitaron 4 días para la mezcla… por lo que al final nos quedaron 4 días para grabar 12 canciones.
CARLOTTA: Yo creo que la frescura y el trabajo de la canción son dos cosas muy diferentes. Las canciones como ideas, como conceptos, están súper cuidadas y trabajadas, tardamos como dos meses en cerrar cada canción. Abrimos una idea y tardamos mucho en cerrarla hasta que no nos parece que está perfecta. Y luego llegamos al estudio y tocamos todas la vez como si fuera un concierto. Ahí sí que está esa frescura, pero no son para nada canciones improvisadas. Son dos cosas muy diferentes.

Es curioso que digas esto, porque por su inmediatez parecen bastante más espontáneas.
CARLOTTA: Para nada, hay horas de sudor, lágrimas y cansancio.
ANA: Somos muy cabezotas, y hasta que no lo vemos todas claro no la damos por teminada.

El disco ha recibido buenas críticas de momento, y no es habitual para un grupo contentar tanto a Pitchfork (7.5 sobre 10) como a NME (4 de 5)…
ANA: Porque no somos ni de un lado ni de otro. Estamos en tierra de nadie… Se nos odia en España, pero no en Inglaterra ni en América.

¿Os ha sorprendido una recepción tan buena de la crítica?
ANA: Sí, mucho. Lo que decías de esta frescura y lo de mantener errores aposta, no usar autotune aunque nos hubiera hecho falta en algunas partes de las voces… sí que nos entró un agobio de pensar que quizá era algo que funcionaba en los singles pero que era demasiado atrevido para un disco. Pero como nos gustaba a nosotras decidimos tirar adelante. Y hemos flipado con que un sonido tan crudo haya gustado.
CARLOTTA: Nos alegra mucho que hayan entendido lo que queríamos hacer.

Da la sensación de que gran parte de vuestro estilo salió de la limitación a la hora de tocar. ¿Creéis que os puede suponer una barrera a medida que vayáis evolucionando como músicas y compositoras?
ANA: Este sonido nació de la limitación de que el primer single lo grabamos en nuestro local de ensayo siendo solo dos y con muy pocos medios.
ADE MARTÍN: Claro, ha sido una limitación de medios, especialmente.
ANA: Y también la escogimos.
CARLOTTA: No subimos al escenario sin saber tocar nuestras canciones. Quizá no sé tocar Metallica, pero sé tocar mis canciones. ¿Que nuestros solos de guitarra son sencillos? Correcto. ¿Que luego en cambio las estructuras son más complicadas que un rocanrol cualquiera? También. Sabemos lo que tenemos, y lo que no tenemos. Y creo que en cuanto al sonido y la evolución, eso se va a ver con el tiempo.
ANA: Y es muy fácil cambiarlo si queremos… No nos limitará porque lo podremos cambiar cuando queramos.

Yo os descubrí a raíz de que fuerais seleccionadas por Make Noise en 2014. Desde entonces no habéis parado… ¿Cómo se lleva esto?
ANA: Pues como podemos. Dormimos poco pero es la ostia lo que nos está pasando y lo que estamos viviendo… Así que vale la pena.

¿Hay algo que no os haya salido bien en este tiempo?
CARLOTTA: Hombre, hubo una vez… ¿te acuerdas que nos llamábamos Deers, no? (risas)

Pues justamente creo que eso lo salvasteis muy bien, y que ya nadie se acuerda de que os llamabais Deers.
CARLOTTA: ¿Qué? ¡No!
ANA: Hombre, no ha ido mal el cambio… pero el nombre Deers nos ha salido mal (risas).
ADE: Y tampoco ha sido cuestión de suerte… Fue un cambio natural porque nosotras lo hicimos natural. La manera de cómo hacerlo, cómo explicarlo…
CARLOTTA: Detrás del ordenador había todo un equipo llorando. Nos descabaló todo.

¿Tan malo fue, de verdad?
ANA: Imagínate, habíamos hecho un montón de entrevistas, estábamos saliendo en muchas partes, aparecíamos en carteles de festivales, dos páginas en la NME que iban a salir con Deers ahí enorme… ¡y de repente tenemos que cambiarnos el nombre!
ADE: En aquel momento sabíamos que igual tocábamos en Glastonbury… todavía no era seguro pero era posible. Meter un cambio de nombre ahí…
ANA: También nos salió mal una cosa que hicimos con una marca, de hecho era la primera con la que nos involucrábamos… Y fue un desastre absoluto, en vez de hacer algo con Hinds tal como somos, parecía un anuncio de compresas. Tuvimos muchas discusiones…
CARLOTTA: Nos salen mal algunos conciertos, también.
ANA: Y una gira nos salió mal, la gira de mayo. La tenemos grabada a fuego. Al parecer mayo es una mierda para girar por Europa… y lo descubrimos en primera persona.

Sois un grupo de aquí que ha crecido con los ritmos de fuera, especialmente Inglaterra y su aceleradísima industria musical. ¿Para vosotras salir fuera ha sido siempre una prioridad?
ANA: Sí, desde siempre. Bueno… no era nuestro sueño porque no imaginábamos que esto fuese posible, pero cuando empezamos a ver que teníamos e-mails de promotores extranjeros y demás decidimos que teníamos que intentarlo. Y una vez ya habíamos hecho tres giras por Europa decidimos que nos íbamos a América, y pagamos 8.000€ de visas, vuelos y demás, cancelamos un concierto por problemas con el visado… podíamos haber seguido con Europa pero fuimos a América porque había que ir y currárselo. Y antes de ahí fuimos a Australia, también sin ganar y sin perder…
CARLOTTA: El día que subimos nuestras primeras canciones en Bandcamp nos llegó un mail de NME diciendo que les gustaban. Y creo que el primer mail en castellano no nos llegó hasta un mes y medio después.
ANA: Tienen a gente que solo se dedica a buscar nuevos grupos, y hay esa urgencia de coger lo más nuevo antes que nadie. Por ejemplo, rápidamente un promotor nos insistió mucho con que fuéramos a tocar a Londres, nos pagó 150 euros, y seguramente perdió dinero con ese concierto. Y ahora, con ese mismo promotor, hacemos un concierto dentro de dos semanas en Koko (1200 personas) casi con sold out.
ADE: Y sobre lo que decías antes del disco como confirmación, en el resto del mundo es totalmente al contrario: la gente no se fija en el grupo que ya ha sacado un disco. El disco es la culminación, pero lo importante es lo de antes.

¿El tiempo os ha hecho lidiar mejor con las críticas, especialmente la que tienen poco fundamento?
ANA: No… cada vez lo llevamos peor.
CARLOTTA: Peor… y lo pasamos muy mal, de verdad, nos duele muchísimo. Incluso las que son de subnormales. Nos da rabia, nos da furia, nos da pena… Incluso las de un subnormal retrógrado machista.

¿Solo os pasa en España?
CARLOTTA: Sí… Bueno, el otro día nos pasó en Turín… pero con españoles.
ANA: A ver, subnormales hay en todas partes, pero no es al mismo nivel. Y mucho menos a nivel de prensa…

Yo tenía la sensación de que era más bien cosa del público.
ANA: Qué va. O sea, también… Pero hay la tira de artículos en España preguntando “por qué Hinds triunfan”, sin analizar ni nada, simplemente poniéndonos en duda.
CARLOTTA: La prensa española nos come.

¿A qué tipo de prensa os referís?
ANA: A medios musicales y periódicos que compra mi padre… de todo.

Me recuerda un poco a lo que pasó con Russian Red, que aquí era objeto de discusión constante y decidió enfocar su carrera hacia el exterior. Incluso se fue a vivir a Los Ángeles. ¿Os da miedo que os pase algo similar?
ANA: No. Cuando lees esos artículos que te decía puedes acabar olvidando la realidad, y la realidad es que en Sidecar las entradas están agotadas, y en Madrid el Ochoymedio está lleno.
CARLOTTA: En los conciertos que damos en España hay una doble realidad entre lo que pasa en el concierto y lo que se cuenta en los medios. Ya sabemos cuándo damos un buen concierto o uno malo, y el último concierto que dimos en Madrid fue la ostia. Y luego había 6 o 7 crónicas y nos machacaban. “Las patéticas niñas que no saben coger la guitarra”…
ADE: Hicimos una entrevista en Mondosonoro que está transcrita literalmente (en formato pregunta-respuesta –ndr.) con lo que decimos Ana y yo. Te juro que no dijimos muchas de las cosas que salen ahí. Si estuviera redactado como un artículo todavía tendría un pase, pero directamente nos han puesto palabras en la boca que no hemos dicho. Y luego hay un montón de comentarios diciendo que somos gilipollas, que qué nos creemos…
ANA: Y es normal, nosotras si solo hubiéramos leído la entrevista hubiéramos pensado lo mismo. Sacaron un montón de cosas de contexto, y el poder que tiene la prensa escrita de transformar es muy grande.
ADE: Si buscas información sobre nosotras y solo te lees la prensa española y te la crees, es que parece que seamos… el diablo.

¿Ha cambiado vuestra forma de disfrutar y criticar la música de otros artistas desde que vosotras hacéis música?
ADE: A mí me ha cambiado la manera de escuchar.
CARLOTTA: Yo analizo mucho más, y aprecio mucho más todo. Sabes lo cansado que es todo, lo difícil que es tener una buena idea…
ANA: Y cuando nos encanta una canción es como “¡dios, la querría haber compuesto!” (risas).
CARLOTTA: Te fijas en todo, en el merch, en su furgo, en si llevan técnico…

¿Os da más reparo criticar algo ahora que sabéis lo que hay detrás?
ANA: A mí muchísimo más.
ADE: Yo entiendo muchas más cosas. Veo un concierto malo y puedo entender los motivos. Vimos un concierto de los Growlers en el Paredes de Coura en el que se les veía como tristes y no paraban de repetir que era el último concierto de la gira y todo eso. Y en aquel momento pensamos que fue una mierda de concierto, pero de repente te ves en el último día de tu gira y lo entiendes: ¡claro que estás triste!

Si me permitís una pequeña crítica, me sorprende que todas las letras del disco sean de amor (o desamor).
ANA: Es que somos muy amorosas. Si nos ves en el escenario vas a ver por qué hablamos de amor. Lo que pasa es que ahora tenemos que sacar una fiera que no teníamos antes, jamás hemos sido personas agresivas, y ahora es verdad que tenemos un tumorcito dentro que nos hace estar a la defensiva. Pero eso acaba siendo un 10% de nuestra personalidad, el resto seguimos igual.
CARLOTTA: Nos gusta mucho amar… en general. (risas)

¿Creéis que lo que estáis viviendo va a cambiar las cosas sobre las que escribís? Hace un rato leía vuestra entrevista en Pigeons and Planes donde explicabais que os habíais dado cuenta del machismo de la industria y de que lo queréis combatir.
CARLOTTA: No, es que son objetivos diferentes. Nosotros lo que queremos es hacer buena música, y a través de la música y de nuestra actitud y de cómo salimos al escenario y de cómo nos comunicamos con nuestra gente, si tenemos que romper algunas reglas para lograrlo, lo haremos. Pero el objetivo no es hacer una performance ni dar ningún discurso ni lecciones. Queremos hacer música, lo que pasa es que lo hacemos de una manera muy concreta.
ANA: Y solo por ser mujeres haciendo música ya rompemos algunas reglas.
CARLOTTA: De hecho, por ejemplo, ‘Chili Town’. Ana y yo nos rayamos mucho de que en el mundo del rocanrol te pones a investigar quién ha hecho las canciones y rara vez encontrarás que lo ha escrito una mujer. Y el rocanrol es un mundo de “what do you want? Baby I’ve got it”, son canciones de gente ganadora y segura de sí misma. Y quisimos escribir ‘Chili Town’ con ese enfoque, queríamos que fuera una canción ganadora.
ANA: A mí me da mucha rabia que nos digan que nuestras canciones van de que nos quejamos de ex-novios… ¿Pero qué clase de imagen de la mujer es esa? O sea, sí, claro que alguna sí, pero también se quejan los hombres, y también tenemos canciones en las que no nos quejamos de nada.
CARLOTTA: No todas las canciones son “I love you”. El amor te produce estar furioso, estar triste, estar envidioso, estar eufórico…

El título del disco, Leave Me Alone, parece relacionado con el tema del disco, pero mucha gente lo ha interpretado como una especie de respuesta a las críticas. ¿Es así?
CARLOTTA: No exactamente. El mundo de la música es… un lío. Uno hace su música, pero luego hay un equipo detrás de ti que elige dónde tocas, y elige un montón de cosas que acaban configurando la personalidad del grupo. Y si no participas en todo ello te acaban transformando. Cuando te conviertes en un personaje público, de pronto mucha gente “sabe exactamente” lo que es mejor para ti, en este caso para nosotras como grupo. Y hubo un momento en el que decidimos que no, que íbamos a escoger nosotras y a hacer lo que pensáramos que era mejor. Y de ahí surgió el título.
ANA: Nosotras grabamos el disco de forma independiente: adelantamos todo el dinero y alquilamos el estudio sin tener un sello, lo grabamos, hicimos toda la mezcla… y hasta que no estuvo exactamente como nos salió del coño no fuimos a los sellos. Porque hemos tenido muchos amigos de bandas que nos han explicado que sus sellos les pedían remezclar el disco, o hacer un número concreto de canciones, o volver al estudio para grabar un single. Todo el mundo quiere vender discos, y queríamos evitar los problemas.

Ahora que habláis de vender discos, ¿por qué creéis que entráis en el top de ventas de Inglaterra y casi en el de Estados Unidos, pero no en el de España (donde se necesitan muchas menos ventas para entrar)?
ANA: Porque en España no se compran discos. Allí tienen mucha más cultura de coleccionista. Tenemos fans que han conseguido por eBay el CD promocional que nuestro sello envía a la BBC.
ADE: También es que tenemos un montón de fans mayores, y la gente mayor compra vinilos. Nuestras primeras filas en Londres son de asilo (risas).
ANA: De asilo tampoco, pero de 50 para arriba sí. Es muy curioso.

No sé a qué os dedicabais antes pero imagino que lo habréis dejado por la música. ¿Cómo os ha cambiado la vida?
CARLOTTA: Es imposible que hagamos otra cosa actualmente. Yo por ejemplo edito los vídeos y ya me resulta imposible encontrar un hueco.

¿Todas habíais querido dedicaros a la música?
ANA: No, porque no sabía que era una opción. Ni siquiera me lo podía imaginar.
ADE: Yo quería dejar la carrera para estudiar música pero no me imaginaba que iba a ser como músico.

Teniendo esto en cuenta, ¿os sentís cómodas con la rapidez y la intensidad con la que ha pasado todo?
ANA: Ha sido muy rápido, pero imagínate que cada día de tu vida estás trabajando en un proyecto. Y va genial. Cada día estamos haciendo muchas cosas diferentes de este proyecto, por lo que no nos da esa sensación de que de repente todo cambia, porque lo hemos vivido hora a hora. Sabemos por qué estamos aquí en Barcelona y por qué se han vendido todas las entradas: porque hemos publicado tantas veces esto en redes sociales, nos dijo Jägermeister que lo patrocinaba y ponía nosecuantos carteles, vamos viendo cómo van las ventas…
CARLOTTA: Nada es una sorpresa.
ANA: Sí que hay momentos en los que pones los pies en el suelo y alucinas porque haces un sold out en Munich.
ADE: Sí, realmente es mucho más sorprendente tocar en Lausanne y hacer sold out que hacerlo en Londres.

¿Por qué pensáis que conseguís agotar entradas en estos sitios más allá de las ciudades habituales? Obviamente la música juega su papel, pero se necesita algo más.
ANA: Nos curramos mucho los directos. Nosotras desde el primer momento sudamos la gota gorda intentando dar buenos conciertos.
ADE: Y luego, también creo que no es tan raro. No somos tan enormes. Hay un montón de grupos que están a nuestro nivel que les ha pasado algo parecido, y que con dos singles han girado por todo el mundo. Lo que nos está pasando es la ostia, pero solo es raro en España. Solo hace falta mirar los grupos que tocan y agotan entradas en la sala de Londres donde tocaremos: no conocemos ni la mitad.
CARLOTTA: Y trabajamos muchísimo y somos muy organizadas. Esto es un trabajo, y hay que hacerlo bien.

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Foto. Ellie Smith   Entrevistas
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