19/01/2016

Hablamos con Elena Tonra e Igor Haefeli sobre el éxito, la felicidad, y los pasos adelante de 'Not To Disappear', su portentoso segundo disco.

Por mucho que diga Igor Haefeli (guitarra) a las primeras de turno, el nuevo disco de Daughter tiene poco de soleado. Sí tiene mucho de salto adelante, sin embargo. Porque lo que a simple vista parece un álbum de sonido continuista, dentro de esa épica oscura y emocional que llevó al trío de Londres a firmar uno de los mejores debuts de 2013 con If You Leave, poco a poco va desplegando una serie de cartas que hacen de este un trabajo de mucha mayor trayectoria y alcance que el primero. Las 10 canciones que forman Not To Disappear se van revelando más majestuosas, más viscerales, y más robustas a cada escucha. El mero hecho de que en su mayoría duren entre 4 y 6 minutos ya dice mucho del espacio que Daughter han regalado a sus nuevas canciones, solo que esta vez han optado por rellenarlo con más músculo que silencio. La inicial ‘New Ways‘ marca, como su propio título indica, un nuevo punto de partida con portentosos desarrollos instrumentales sacados de sus conciertos, que crescendos finales como los de ‘Mothers‘ y ‘Doing The Right Thing‘ se encargan de rubricar, mientras que en ‘No Care‘ y ‘Fossa‘ vemos a unos Daughter sin miedo de subir las revoluciones y adoptar una cierta agresividad. Y luego está ella, claro, Elena Tonra, que ya no solo no canta con esa fragilidad asustadiza sino que es capaz de espetar líneas como “I’ll wash my mouth but still taste you“, “You better make me better” y “I think I’m made of stone“. Sigue haciéndolo desde un lugar remoto y neblinoso, sincerándose sobre sus dudas y sus miedos, pero ya es otra cosa. Son otros Daughter, y con sus dos mentes pensantes hablamos hace unos días cara a cara en Madrid.

Habéis grabado Not To Disappear en Nueva York, ciudad ajetreada y ruidosa… y además lo hicisteis durante el pasado verano. Son conceptos que de entrada parecen contrapuestas a vuestra música. ¿Por qué fuisteis allí a grabar?
ELENA TONRA: “Básicamente porque queríamos trabajar con Nicolas (Vernhes), y su estudio está allí. Así que fue bastante sencillo de decidir. Siempre nos ha gustado Nueva York, y queríamos ir desde hacía tiempo, ¡incluso a vivir! (risas) Y el hecho de que fuera verano e hiciera tanto calor y hubiera tanta gente en todas partes nos ayudó a recluirnos en nuestro mundo: el estudio era oscuro, y solo éramos cuatro o cinco personas, durante horas y horas, en esta especie de club secreto… Fue mágico, por muy raro que suene”.
IGOR HAEFELI: “Yo además creo que este disco especialmente es un disco soleado, obviamente a nuestra manera y dentro de nuestro estilo; pero en comparación con el primer disco, aquel era mucho más de invierno, más de paisajes y postales de campo, mientras que este es más urbano, de estar rodeado de estímulos constantes y aún así sentirte aislado y solo. Para mí ese contexto ha sido una gran influencia a la hora de hacer el disco, que hemos plasmado en los sintetizadores, los reverbs más metálicos… En el sonido del disco, vaya”.

Este segundo trabajo parece más cercano a vuestro directo que al primer disco, como si la gira y los escenarios os hayan servido de ensayo y de banco de pruebas. ¿Ha sido así?
ELENA: “De alguna forma sí, porque invertimos mucho en equipo, pedales y aspectos técnicos, y nos dedicamos a tocar en directo con ello durante dos años… y después empezamos a preparar el segundo disco. Y durante ese tiempo sí que descubrimos muchas maneras nuevas de tocar y desarrollar las canciones, cosa que se plasmó en las nuevas canciones”.

Habéis trabajo con Nicolas Vernhes (Deerhunter, Animal Collective, The War On Drugs), cuyo trabajos son bastante distintos a los de Rodaidh McDonald, productor del primer álbum. ¿Cuál ha sido su influencia y su papel en todo el proceso?
ELENA: “En realidad escribimos todo el disco a lo largo de un año y medio en Londres, y creo que ya teníamos una idea muy formada de cómo iban a ser las canciones antes de entrar a grabarlas. Teníamos como 16 o 17 canciones, y en ese momento Igor las estaba empezando a producir. Y llegamos a un punto en el que nos sentíamos demasiado inmersos en el proceso, y que nos iría bien contar con una perspectiva externa que nos ayudara. Cuando llegamos a Nueva York, nos dimos cuenta al instante de que Nicolas era esa persona”.
IGOR: “Sí, eso es justo lo que un productor tiene que hacer, de hecho (risas). Pero sí, realmente fue muy útil en este caso”.
ELENA: “Lo bueno de Nicolas es que a él le interesa trabajar con bandas que ya tienen su sonido definido. Por eso cuando escuchas los discos que ha producido suenan tan distintos entre ellos. Pero consigue sacar lo mejor de cada uno de ellos, y a nosotros también nos llevó a terrenos que ni nosotros esperábamos que funcionaran”.

El título del disco, Not To Disappear, tiene un aire un poco deprimente. ¿Os preocupa que os pase eso, que acabéis desapareciendo en la montaña rusa que es la música actualmente?
IGOR: “Yo creo que el título en realidad es positivo, porque es como una declaración de intenciones sobre no querer desaparecer. Estamos diciendo que no queremos desaparecer. Normalmente no hacemos música con la intención de que encaje en la industria ni para que guste a mucha gente, pero al mismo tiempo el título puede tener una lectura artística: como grupo y como disco, es una manera de decir que estamos aquí y queremos seguir aquí”.
ELENA: “Creo que el título se refiere a muchas cosas, y la suma de ellas hace que sea difícil de explicar. Cuando miro If You Leave, entiendo perfectamente la persona que era en ese momento, pero con este creo que todavía no tengo la suficiente distancia para entender por qué he escrito sobre algunas cosas. Es raro (risas). Pero sí creo que hay más confianza en este disco, hay algo más de ‘que se jodan’ que en el primero”.
IGOR (dirigiéndose a Elena): “Yo creo que eso siempre estaba en ti, pero no había salido hasta ahora. No creo que hayas cambiado como persona, simplemente una parte de ti está creciendo y haciéndose más presente”.
ELENA: “Pero el tema de la industria también tiene un punto que asusta, porque empiezas un grupo y de repente mucha gente os dice lo buenos que sois, y que han encontrado la ‘next big thing’, y firmas un contrato al año siguiente, y sacas un disco. Pero puede ser que no vendas suficientes discos, y el sello te echa, y entonces es muy difícil encontrar otro sello que vuelva a confiar en ti… Es una industria muy dura, muchas veces se trata más del dinero que de la creación artística en sí. Eso me molesta. Aunque por suerte no es nuestro mundo, ya que estamos en un sello independiente”.
IGOR: “Hemos tenido suerte, porque eso también pasa en el mundo independiente, pero la gente con la que hemos trabajado siempre nos han protegido mucho de eso. El problema es que si quieres que tu música vea la luz y vivir de ello, tienes que participar en el juego. Hay que encontrar el equilibrio”.
ELENA: “Lo que tienes que hacer es no creerte tu propio hype. Porque eso lo arruina todo”.

En muchos aspectos, la primera canción del disco, ‘New Ways’, suena a declaración de intenciones: tanto sonora (con un desarrollo majestuoso cercano al post-rock) como líricamente (“I’m trying to get ou / Find a subtle way out”).
ELENA: “Sí, lo es. Fue la primera canción que escribimos para el disco, e incluso en ese momento ya la sentimos como la canción que lo abriría. Es una sensación muy rara, la de escribir la canción que irá primera en el disco (risas). Pero fue así. Fue muy fácil de escribir, y supongo que tiene elementos reconocibles de nuestro sonido, pero también algunas sonoridades nuevas que hemos ido desarrollando en directo o probando cosas en casa”.

‘Fossa’ es otra de las canciones más interesantes, ya que es probablemente la más rápida y enérgica de vuestra discografía. ¿Supuso un reto para vosotros?
IGOR: “Bueno, cuando estábamos discutiendo sobre los tempos de las canciones, yo sugerí que tocáramos esta un poco más rápido…”.
ELENA: “¿Cuál es el ritmo del latido de tu corazón? Tengo la sensación de que escribimos canciones a ese ritmo”.
IGOR: “Sí, es cierto… Aunque depende de la persona, claro (risas)”.

Este es un disco algo más optimista que el primero, pero no es un disco “feliz”. Después de vuestro éxito cabía esperar que el segundo fuera más alegre, pero no ha sido así. ¿Por qué?
ELENA: “El éxito no necesariamente conlleva felicidad. Bueno, si estás buscando ese tipo de éxito para ser feliz, entonces seguramente lo serás cuando tu disco funcione. Pero yo todavía no sé qué necesito para ser feliz en mi vida, así que todavía no soy capaz de sacudirme esta “infelicidad”… Hay momentos muy eufóricos y muy emocionantes cuando estás en un concierto con el público aplaudiendo, pero también está el otro lado, cuando estás en casa escribiendo y no hay nadie. Esta es una vida muy de altibajos, y puede llegar a ser muy estresante. Mis amigos no lo entienden, me dicen: “¡tienes un grupo!”, y lo sé (risas), pero… Estás constantemente analizando tu propio cerebro, y es muy difícil explicarlo sin parecer una estúpida”.
IGOR: “Además, la música es el lugar para los pensamientos negativos. Si todo va allí, en tu vida puedes tener momentos más positivos y alegres. Y parece que a la gente le gusta, porque pueden cogerlo e integrarlo en sus vidas, en sus propios pensamientos. Al final se convierte en algo positivo porque compartes tu dolor y tu situación emocional”.

Elena, tu voz suena más segura y poderosa en este disco, parece que es un componente más importante de las canciones ahora. ¿Te ha servido el hecho de girar durante dos años para coger esta confianza?
ELENA: “Creo que de alguna forma sí, en cada concierto que hemos hecho había una persona aterrorizada ante de empezar, y esa era yo (risas). Subir al escenario sigue siendo bastante difícil, porque todavía me queda mucho por equilibrar entre el hecho de escribir música y de tocarla en directo. O quizá nunca estaré del todo cómoda en un escenario, pero no pasa nada. Pero sí, creo que tengo más confianza, y creo que en este disco digo muchas cosas que no habría dicho en el primero. No hay apenas edición en las letras, están tal y como las escribí… y quizá hay cosas demasiado personales, pero eso es otra pequeña victoria”.
IGOR: “A nivel sonoro, decidimos quitarle el reverb a la voz, para que tuviera más protagonismo. Y creo que al final hace que las letras destaquen más y las canciones suenen más poderosas”.

Vuestro primer disco recibió un 5 sobre 10 en NME, y Pitchfork ni siquiera lo reseñó. Sin embargo habéis conseguido miles de fans y alcanzado un éxito muy notable, demostrando que se puede lograr sin el apoyo de una parte importante de la crítica. ¿Qué pensáis de ello?
IGOR: “Como grupo hemos tenido un gran apoyo en la red casi desde que empezamos, pero también es cierto que hemos dado muchísimos conciertos y que si hay algo gratificante de ello es que ha habido mucho boca-oreja, porque no es que tuviéramos una gran exposición en los medios, ni mucha publicidad, simplemente fue creciendo poco a poco. Obviamente cuando firmamos con 4AD y sacamos el disco ya se convirtió en algo más grande… La crítica es otra cosa, hemos tenido buenas críticas y malas, obviamente, y también hay gente que no ha hecho crítica (risas). Lo cual puede ser bueno o malo, depende de cómo se mire: prefiero que no me reseñen en Pitchfork a que digan que mi disco es una mierda, como a veces pasa allí o en NME. Hacemos música para que la gente la experimente emocionalmente, no para que se intelectualice. Cuando era más joven me encantaba leer reseñas de discos porque suponían una puerta de entrada a entender ese trabajo, pero ahora simplemente se reducen a decir si les gusta o no y por qué”.
ELENA: “Estoy muy de acuerdo. Yo valoro mucho que alguien pueda explicar de forma informada por qué no le gusta nuestra música, prefiero eso a cuando alguien dice que no le gustamos porque hacemos música triste y ya está”.
IGOR: “Realmente tampoco queremos tanta atención mediática, preferimos explicar lo que pensamos nosotros del disco y nuestros procesos en entrevistas como esta, para que pueda despertar la curiosidad de los que lo lean”.

Vuestro concierto en el Primavera Sound 2013 fue uno de los más recordados de esa edición. Se os veía sorprendidos y emocionados por la cantidad de gente que había, incluso llegasteis a preguntar por qué estábamos todos allí cuando tocaba James Blake a la misma hora. ¿Cómo lo vivisteis vosotros?
ELENA: “¡Había mucha gente! Fue uno de aquellos momentos en el que nos sentimos realmente sobrecogidos por la situación. Es un recuerdo precioso”.
IGOR: “Pero seguimos sin creernos demasiado lo que está pasando, nos seguimos sorprendiendo cuando la gente llena nuestros conciertos. No nos creemos nada hasta que sucede”.

Y ahora tenéis una gira europea… sin fechas españolas. ¿Podemos esperar alguna visita en verano… o primavera?
ELENA: “Eso esperamos… (risas)”.
IGOR: “Sin duda habrá habrá un festival español durante el verano, y también esperamos poder volver hacia finales de año para tocar en salas”.

¿Seguiréis siendo cuatro en el escenario? ¿No necesitáis un quinto miembro para tocar este disco?
IGOR: “(Risas) Pues ha sido un motivo de debate durante los últimos meses, incluso mientras hacíamos el disco. Pero nos las apañaremos siendo cuatro, obviamente sin tener que recurrir a nada pre-grabado”.
ELENA: “Habrá mucha multi-tarea, pero saldrá bien”.

Publicidad
Publicidad