10/01/2016

Creando espacios "libres de móviles" y zonas comunes donde sí se pueden utilizar.

No hace falta ni explicarlo: es evidente que los móviles han cambiado nuestra manera de vivir un concierto, sea por las distracciones propias (no poder evitar mirar nuestras noticias de Facebook mientras el grupo está tocando) como especialmente por las ajenas (ver el concierto a través de la pantalla de móvil de alguien que está haciendo una foto o un vídeo delante de ti… todo el rato). Depende de en qué lado te encuentres en cada situación, la tecnología puede ser beneficiosa (generas recuerdos en foto y/o vídeo que puedes guardar para siempre) o perjudicial (te pierdes la experiencia “real”, y de paso molestas a los que quieren vivirla tranquilamente).

Así que es lógico que el tema genere debate, y que haya posturas enfrentadas: cada vez son más, de hecho, los artistas que piden abiertamente que el público se abstenga de hacer fotos y vídeos durante sus conciertos, y los movimientos a favor de la desconexión (temporal, claro) en un sentido más amplio y casi filosófico cobra fuerza ante una sociedad tan interconectada.

Pero ya se sabe que el público luego hace lo que quiere, y de todas formas estar constantemente recordando que no se pueden hacer fotos o vídeos puede ser cansino si eres un grupo que simplemente quiere tocar en paz. En ese contexto aparece una idea como Yondr, que aunque nació a finales de 2014 se ha ido probando sobre el terreno durante este pasado 2015. La idea ha cobrado más fuerza después de que el cómico norteamericano Dave Chappelle la implementara en una serie de espectáculos recientes en Chicago, creando una “zona sin móviles” que básicamente sería algo así como el vagón silencioso del AVE si la gente realmente lo respetara.

El funcionamiento es sencillo: consiste en una funda para tu móvil en el que debes introducir tu dispositivo cuando entras al recinto del concierto. Al hacerlo, la funda queda bloqueada, lo que te impide usar el móvil hasta que la desbloquees en uno de los puntos distribuidos por la sala para ello. Sigues teniéndolo en tu poder, pero sin posibilidad de usarlo. Y en caso de que necesites hacer una llamada o sientas el impulso irrefrenable de comprobar si has recibido un nuevo e-mail, puedes desbloquearlo en alguno de los puntos de la “zona común” en la que después puedes usarlo.

Obviamente, el sistema no es perfecto: ¿qué pasaría en caso de una emergencia? Ese es seguramente el escollo más difícil de solucionar. Pero también se topa con la oposición de los que opinan que una prohibición así es demasiado extrema por coartar la libertad individual de cada uno. Aunque bien que se prohibió fumar dentro de los bares y salas y ya nos hemos acostumbrado y lo hemos agradecido todos, incluso los fumadores.

Desde Yondr también plantean la medida como beneficiosa para los artistas en temas de derechos de autor, ya que imposibilitaría por ejemplo que nuevas canciones tocadas en directo llegaran a la red antes de ser grabadas.

Luego está la gente que durante los conciertos usa el móvil pero sin molestar a los demás usuarios, ya sea por estar mirando Twitter o narrando el concierto en directo por Whatsapp. “¿Por qué tendrían que quedarse ellos también sin la posibilidad de hacerlo?“, pensarán. Aunque quizá después de haberlo probado alguna vez se darían cuenta de que estar dos horas desconectado y centrado en disfrutar sin distracciones de un espectáculo como un buen concierto seguramente acabe resultando más relajante y revitalizante de lo que se esperaba.

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