12/11/2015

Ruban Nielson nos empapó de su estilo inconfundible, y Núria Graham nos sorprendió con una escandalosa versión de sí misma.

Noche grande en Apolo. De esas que valen la pena desde el primer minuto de juego hasta que los seguratas tienen que barrer la sala de gente. La sesión la protagonizaba Unknown Mortal Orchestra, esa banda que tuesta y desnuda la psicodelia bajo la batuta del curioso guitarrista neozelandés Ruban Nielson, pero nuestra querida Núria Graham decidió apuntarse a la fiesta teloneándoles de maravilla. El lanzamiento de su álbum de debut empieza a quedar algo lejos, motivo por lo cual ya hemos visto unas cuantas veces su presentación, digamos, canónica. Quizá por eso, en esta ocasión, la vigatana optó por ofrecernos una versión distinta de su sonido, desmarcándose con un directo potente, distorsionado y aguerrido. Recordando en algunos momentos a St. Vincent por la elasticidad y ardor de sus guitarras, y en otros a Kurt Vile, más que nada por la forma en la que se sumergía tras sus propios rizos y punteos de manera simultánea. Hasta ayer ya era evidente que su prometedor talento estaba eclosionando de forma prodigiosa, pero las dos o tres vueltas que le ha dado a su música para presentarla como lo hizo anoche nos descubren a una artista muy versátil cuya proyección aún puede seguir creciendo.

Núria Graham (47)Rp

Después, con la sala ya más llena y el ambiente en su punto adecuado de cocción, Ruban Nielson hizo su aparición sobre unas tablas en las que cantó, tocó, bailó, se sentó y se rebozó a gusto. El resto de la banda, con teclista incorporado, no pudo competir nunca en magnetismo con el frontman, que parece disfrutar en su salsa de la sensación de libertad que le debe dar hacer música en directo. Sobra afirmar que es un buen guitarrista; pero lo más justo sería decir que es uno único: por el sabor enrevesado y de funk añejo que le da a sus efectos, por su forma de sujetar la guitarra solo con el hombro derecho, y por las escaleras melódicas que delinea con ella como si tal cosa. Ha logrado asociar a UMO con un estilo inconfundible: una plástica versión del lo-fi de moqueta, abrasada y especiada con infinidad de detalles de belleza cuasi analógica; pero no se ha quedado ahí. Nielson evoluciona con su banda en cada publicación, y aunque son capaces de abrirse a varios planos en directo, tienen la habilidad y el espíritu colectivo suficientes como para sonar siempre igual. Todos sus temas son uno; uno que rezuma muchísimo estilo y que se manifiesta con diversos fraseos melódicos, pero que no deja de ser una unidad. Son, pues, una banda de autor.

Unknown Mortal Orchestra (61)Rp

A partir de esa premisa el setlist puede resultar un detalle menor. También el tiempo de duración del concierto, que llegó justito a la hora y cuarto, porque UMO son como una cápsula atemporal en la que hasta el minutaje fluctúa; o como esa calima que logra distorsionar nuestra propia percepción de la realidad a base de temperatura. En ese sentido, no hay duda de que su sonido pertenece al verano, a uno en el que el sol nunca deja de caer en picado sin generar apenas sombra; a uno árido y seco que te permite moverte y respirar. Nielson, además, contagió de su ánimo al público en todo momento con multitud de contorsiones y con su baile a espasmos, por lo que la inmersión en el universo UMO, aunque breve –por lo que confesaron nuestros relojes–, fue intensa, festiva y sin la más mínima posibilidad de decaimiento.

En resumen podría decirse que el concierto en conjunto estuvo determinado por un hecho que no suele ser habitual y que se agradece bastante: puede que UMO vinieran a presentar su tercer y último álbum, Multi-Love, pero aún centrando en él su actuación, lo que al final acabaron haciendo fue presentarse a sí mismos mediante un estilo y unas credenciales generales que no cambian. Obviamente no faltaron destacados temas recientes como ‘The World is Crowded’ o ‘Can’t Keep Cheking My Phone’, tampoco ‘From the Sun’ y ‘Swim & Sleep (Like a Shark)’, los imprescindibles de su trabajo anterior, ni por supuesto ‘FFunny FFriends’ y ‘Multi-Love’, las joyas de la corona, que además sonaron encadenadas poco antes del final. Pero aunque sea posible que no recordemos todos estos títulos –menos los dos últimos– dentro de algunos meses, o cómo suenan en particular, del nombre de Unknown Mortal Orchestra ya no vale olvidarse.

Unknown Mortal Orchestra (227)Rp

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Foto. Pablo Luna Chao   Conciertos
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