08/11/2015

Ellos han cumplido una década esta semana y nosotros damos razones por las que aún les guardamos cariño.

Aquel invento de la nu-rave ahora parece cosa del paleolítico musical, pero hubo un día, allá por el 2006, en que casi había que ponerse gafas de sol para mirarlo directamente. No es que brillara, amigos, es que deslumbraba. Lo petaba fuertemente, si es que eso se decía por aquel entonces. Una ola fluorescente, heredera directa de aquella que poco antes también casaba eletrónica de baile y punk-rock con The Rapture y !!! como estandartes, en la que cabían Late of the Pier, Mystery Jets, Shitdisco, los cariocas CSS, New Young Pony Club o The Whip. Y al frente de todos ellos, unos Klaxons que esta semana han estado de celebración.

Resulta que se formaron como banda hace justo una década. 2005: en Irak seguían pagando la factura de las Azores, en Roma cambiaban forzosamente de Papa, en la Costa Este se las veían con el Katrina y en Londres se empezaba a cocer el asalto al trono de banda-más-guay-del-momento por parte de tres chavales con pintas discutibles. Tardó un par de años en llegar, pero llegó. Y no duró mucho, pero duró. Ahora, diez años después, no nos acordamos de ellos. Ni siquiera está muy claro si siguen en activo o no y a nadie parece importarle. Pero aquí tenemos algunas razones por las que aún seguimos guardándoles cariño.

 

1. Su debut

Empecemos por el principio. Cierto es que a NME, su principal valedor en sus inicios, no siempre le hacen falta demasiadas razones de peso para encumbrar a la banda de turno, pero con Klaxons las había. Un 9/10 le cascó el semanario británico al debut del grupo, aquel fantástico Myths of the Near Future que también gustó a Pitchfork (esa complicada coincidencia) y a todo bicho viviente. Eso de hit after hit se inventó para discos como este: ‘Atlantis to Interzone‘, ‘Magick‘, ‘Golden Skans‘, ‘It’s Not Over Yet‘ y así hasta un total de once benditos bombazos que, aunque ahora suenen un pelín anacrónicos, son banda sonora del 2007 en particular y de estos últimos diez años en general.

2. Su directo

Posiblemente, su mejor arma. La que les ha salvado incluso presentando el bastante intrascendente Love Frequency, como en el FIB 2014. Festival en el que ya arrasaron en 2010, por cierto. En su vertiente más club o arrimándose a esa vena stoner-friendly suya, portando túnicas como en la gira de Surfing the Void o de blanco inmaculado como en su última etapa, siempre han demostrado que el escenario es su hábitat natural.

3. Tocaron ‘Umbrella’ con ella

La hemos escuchado hasta la saciedad y eso hace perder objetividad, pero seamos serios: ‘Umbrella‘ es, claramente, una de las canciones más icónicas de lo que llevamos de siglo. Un himno. Muchos la hemos cantado, bailado y hasta versionado, pero prácticamente nadie ha hecho nada de eso en un escenario junto a la propia Rihanna. Klaxons, sí. Fue en la gala de los BRIT Awards 2008 y, encima, fueron capaces de colarle a la caribeña los reconocibles coros de ‘Golden Skans‘ (“uuuuuuuhh-aaaahh”). Con un par.

4. Surfing the Void

Era 2010 y, tres cursos después de Myths of the Near Future, poco apostábamos por ellos. Tampoco era tan dramático: retirarse con un único buen disco en tu haber es más de lo que muchos pueden decir. Pero Klaxons se las apañaron para renacer con ese Surfing the Void cuya portada (otro motivo en sí mismo para guardarles cariño) se debate entre la genialidad y el horror absoluto. Sobre su contenido, en cambio, no hay discusión. Algún hit más para la colección (‘Echoes‘, enorme, y ‘Flashover‘), una producción valiente que huía de lo fácil y, en definitiva, uno de los mejores trabajos de su año.

5. El cariño que parecen tenernos

Será porque James Righton, el teclista, pasó una temporada en Madrid enseñando inglés o vaya usted a saber, pero el caso es que los británicos nos han visitado en cuanto han tenido oportunidad. Y en más de una ocasión, protagonizando conciertos de entrada gratuita: como en el BAM 2014 o en un par de secret shows en Madrid. Pocos festivales de aquí les han quedado por conocer.

6. Keira Knightley

Andas de resaca de la edad del pavo, no eres muy bueno en deportes y no eres el colmo de la labia. Así que montas un grupo, “que dicen que a las chicas les mola”. Eso ha pasado, pasa y seguirá pasando. Y, a veces, hasta funciona, aunque no tanto como para ligarte a Elizabeth Swann, Ginebra o Elizabeth Bennet. Pues bien, el propio Rightonque es más bien canijo, consiguió ligarse a las tres a la vez. Es decir, a Keira Knightley, su esposa desde 2013. Nuestros respetos.

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