22/07/2015

Entrevistamos al líder de The Antlers, que este sábado actuarán en el Festival'Era 2015 de Llagostera (Girona).

El tiempo ha demostrado que lo de The Antlers y Hospice no fue casualidad, ni una alineación de factores vitales y emocionales que condujeron a esa obra maestra de mensaje desolador y emotividad a flor de piel. La banda liderada por Peter Silberman, que en 2009 publicó el que fue nuestro disco del año gracias al cual lograron salir de la habitación de su principal artífice, inició entonces una trayectoria que tiene en la evolución y el inconformismo sus principales razones de ser. Lejos de intentar replicar la densidad sonora de Hospice, The Antlers optaron por expandirse y mirar al exterior con Burst Apart (2011), un trabajo más lisérgico y menos evocador, para después sumergirse en las profundidades del mar en el EP Undersea, publicado al año siguiente y que les descubriría un universo de sonoridades contemplativas que desarrollaron completamente con Familiars, el ambicioso y exigente álbum que vio la luz el año pasado. Un disco que, como su trayectoria, no puede entenderse sino como un viaje, sin destino definido y que nos lleva a través de la mente de Silberman, que exterioriza en sus letras y sus paisajes cálidos, oníricos y de aroma jazzístico, todas sus dudas, miedos e inseguridades, que no son pocas.

Con todo, por estos lares nos hemos tenido que conformar con escuchar el disco una y otra vez, porque The Antlers no pasaron por España durante su gira de presentación. Algo que el Festival’Era 2015 se encargará de remediar, con el único concierto de The Antlers en nuestro territorio este año. Será este mismo sábado 25 de julio en Llagostera (Girona), en plena puesta de sol, y con otras bandas y artistas del calibre de Gold Panda, Delorean, The New Raemon y El Último Vecino. Aprovechando esta visita, que nadie en su sano juicio debería perderse, hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Peter Silberman, indiscutible alma mater de The Antlers, acerca de su fascinante nuevo disco, de su relación espiritual con la música, y de lo que vamos a vivir este sábado.

Hace más de un año que Familiars vio la luz. No es un disco fácil, requiere de mucha atención para ser apreciado. ¿Creéis que ha sido entendido completamente por el público?
PETER SILBERMAN: Para mí es imposible ponerme en la mente del oyente, saber hasta qué punto entiende algo que he escrito. Creo que Familiars no se entiende tan rápidamente como nuestros discos anteriores, y probablemente se beneficie de dedicarle tiempo y contemplarlo. Pero el disco pretendía transmitir una sensación de renovación, de transformación interior, y eso es algo difícil de articular cuando te pasa a ti. Adentrarte en ello requiere tiempo, y debería cobrar mayor sentido cuanto más tiempo pase.

El disco fue un movimiento valiente hacia paisajes más íntimos y reposados, cosa que sorprendió teniendo en cuenta que Burst Apart, el anterior, era más bien expansivo y ruidoso. ¿Es este el sonido que habías imaginado para The Antlers o solo otro paso en el camino?
Pienso en cada disco menos como una declaración final y más como un punto de referencia de un largo camino. De alguna forma creo que Familiars es la culminación de todo nuestro trabajo hasta el momento, pero a la vez también es un disco de transición.

En este sentido, creo que el EP Undersea marcó el camino a seguir a nivel sonoro. Familiars comparte con él esa sensación submarina, en la que todo se mueve muy lentamente. ¿De qué forma os influye el mar o el agua a la hora de hacer música?
Ciertamente. El agua tiene la propiedad de estar en constante movimiento y cambio, incluso cuando parece inmóvil. De igual forma, nuestros discos parecen lentos en la superficie, pero es en realidad una manera de crear espacio, y si escuchas atentamente, notarás mucho movimiento y cambio sucediendo entre la puntuación.

Aunque Hospice era más bien un disco conceptual, creo que Familiars es un álbum más coherente a nivel sonoro. ¿Era algo importante para vosotros o simplemente el resultado de cómo se grabó?
Quería que Familiars fuera coherente a nivel sonoro, que representara una época en nuestras vidas y el sentir de un tiempo. La consistencia a lo largo del disco es probablemente el resultado de un enfoque mayor en nuestra musicalidad y psicología.

¿Crees que es importante preservar el concepto de disco como conjunto en esta época de fragmentación? Familiars es un disco que hay que escuchar del principio al final para absorberlo completamente.
Tiendo a pensar a gran escala, y con el paso de los años he desarrollado este método de concebir el conjunto mientras creo las piezas que interconectan y que dan sentido a ese todo. Creo que en algunos sitios el disco y el concepto de disco ha pasado de moda, a favor de fragmentos más fácilmente digeribles y canciones por sí solas, pero por ejemplo en el mundo del hip hop sigue muy vivo, así que es cuestión de gustos.

Hospice era un disco sobre relaciones y rupturas, mientras que Familiars parece ser más sobre el intento de entender quién eres y cómo abordar tu vida. ¿Hacer música te ayuda a tratar estos temas a nivel personal?
Escribir música y sus letras se ha convertido en mi método para entenderme a mí mismo y mi vida. En los discos de The Antlers, estás escuchando mis procesos mentales internos, las conversaciones que tengo conmigo mismo, que tienden a estar llenas de preguntas, confusión, revelaciones, más preguntas, y esas cosas. Mi esperanza es que de alguna forma estén alineadas con la experiencia interior de otras personas.

Habéis capturado el directo de esta gira con el disco In London. ¿Cómo ha cambiado vuestro directo con este disco? ¿Ha sido difícil recrear este sonido más minucioso de Familiars?
En 2014 añadimos a la banda un multi-instrumentalista y solista de trompa llamado Kelly Pratt, que nos ayudó a hacer Familiars, e instigó un cambio muy significativo en nuestro directo. Pasó a ser menos rock y más orientado al jazz, cercano a la improvisación. Pero ahora hemos vuelto a nuestro formato original de tres miembros, así que el directo retiene algunos elementos de esa nueva forma de expresión pero al mismo tiempo nos reconecta con nuestras raíces. Cada uno de nosotros es responsable de ocupar más espacio sonoro, lo cual es siempre un reto apasionante para un grupo reducido como el nuestro.

¿Cómo ves hoy en día Hospice? Es el disco que os hizo dar el salto, pero imagino que también es duro rememorar su creación…
Me sigue importando mucho Hospice, pero es un producto de un momento muy distante de mi vida. La creación y realización de ese disco fue una motivación extremadamente importante para mí durante mis veinte años, pero a medida que pasan los años me siento menos conectado a él. ‘Revisited’ [canción de Familiars] fue mi manera de explorar este conflicto, la importancia de hacer las paces con tu pasado. En este punto, Hospice existe para otra gente, y si todavía tocamos esas canciones es por y para ellos.

¿Cómo ha cambiado tu vida desde que salió Hospice? ¿Habías imaginado que tu carrera musical te llevaría tan lejos?
Mi vida ha cambiado completamente gracias a Hospice. Ahora vivo una vida bastante inusual, enfocada a fomentar la creatividad y la inspiración, y que incluye muchos viajes, exploraciones y ejercicio espiritual. Es de ensueño, a veces demasiado, pero principalmente es una existencia fascinante y estoy agradecido de tener la oportunidad de experimentarla.

Desde que publicasteis Familiars no habéis tocado en Barcelona ni Madrid, ni siquiera en festivales. ¿Hay algún motivo para ello?
“Sinceramente no estoy seguro de por qué no hemos tocado allí, pero me encantaría, si tuviéramos la oportunidad”.

Por suerte tocáis en el Festival’Era 2015 este sábado 25 de julio, un precioso festival de pequeño formato en el campo. Vuestro concierto será durante la puesta de sol y sinceramente parece el mejor momento para el directo de un disco como Familiars. ¿El contexto importa para vuestros conciertos?
Eso suena realmente mágico, ¡tenemos muchas ganas! El contexto es muy importante para nosotros. Nos gusta pensar que somos infinitamente adaptables, pero el contexto marca una enorme diferencia a la hora de crear el ambiente que queremos para nuestros conciertos.

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