10/11/2014

Crónica del alucinante concierto de Dan Snaith en los suyos en Barcelona.

Igual que LCD Soundsystem, Caribou se presentaron el pasado jueves en la grande de Razzmatazz vestidos de blanco y como una máquina engrasadísima de escupir electrónica con alma. Y estando huérfanos como estamos desde que el combo liderado por James Murphy decidió plegar velas, sería fácil pretender que los de Dan Snaith cubrieran ese vacío. De hecho, una parte considerable de los asistentes, empeñada en explicarse qué iban a hacer el próximo fin de semana durante las partes más sosegadas del repertorio, así lo hicieron constar. Pero no, Caribou no son LCD Soundsystem porque no son una fábrica de fiesta bajo cualquier concepto. Lo de Caribou, y a su fenomenal último disco Our Love nos remitimos, es un alucinante viaje con montes y valles, con acelerones sublimes y fragmentos donde las melodías navegan con calma. Y así, aunque con algunos musculosos matices, fue su puesta en escena en Barcelona.

Empezó fuerte la compañía del amigo Snaith con ‘Our Love’, uno de los cortes más destacables del nuevo trabajo, que condensa perfectamente ese contraste entre melodía contemplativa y arrebato electrónico, y que en directo ganó gracias a su matiz orgánico y a esa expansión a la que Caribou someten algunos de sus temas, en ocasiones para abrumar todavía más al personal, en ocasiones para hipnotizarlo todavía más, y en otras para entrelazar sus canciones parcial o totalmente, como sucedió en una primera parte de concierto dedicado a introducir al público en un mundo de electrónica psicodélica de colores gracias a las piezas más evocadoras de Our Love, caso de ‘All I Ever Need’ y ‘Silver’, que se vieron culminadas por una regresión al predecesor Swim, con las conectadas ‘Found Out’ y ‘Bowls’. “Venid con nosotros”, parecía que nos estuviera diciendo Snaith y compañía a base de loops, de bajos infinitos, y de melodías lisérgicas.

Caribou Razzmatazz

Con ‘Second Chance’, pieza central en el concierto igual que en el disco, el punto de inflexión se hizo más que evidente. Jessy Lanza, apadrinada de Snaith y telonera de la gira actual del grupo (dio una muy notable actuación previamente, valiéndose solo de un teclado, sus bases, y una presencia escénica y vocal muy convincente), salió a cantar la canción, a domarla magistralmente mejor dicho, y logró que su crescendo interminable (e inconcluso) abriera la veda de la parte más desatada de la noche, que incluyó la nueva ‘Back Home’, la celebradísima ‘Odessa’ (convertida en la primera gran explosión de éxtasis colectivo), y que tuvo su primer clímax con esa ‘Your Love Will Set You Free’ que cierra majestuosamente el disco y aquí cerró de alguna forma iniciado por ‘Our Love‘ al principio del concierto.

Después, como no podía ser de otra forma, una ‘Can’t Do Without You’ en versión extendida, coreadísima, con ese retorno del mundo de los muertos allá por el minuto 5 y su candidatura clara a canción del año, fue algo así como la conjunción definitiva de todo lo que había sucedido durante la hora larga anterior: un grupo de cuatro tíos comandados por uno con pinta de matemático que logran que sus maquinitas cobren vida, que respiren, que transmitan y que son capaces tanto de llevarnos en volandas como si voláramos a borde de una nube como de que perdamos los papeles con estallidos de electrónica pura. Una ‘Sun’ desbocada, con un Snaith pasándoselo en grande y pasada de revoluciones y de minutaje, le dio al público ávido de catarsis su explosión definitiva, y a nosotros el cierre de un concierto que constata una figura en estado de gracia como la de Dan Snaith. Amor eterno.

Caribou Razzmatazz

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Foto. Pablo Luna Chao   Conciertos
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