28/10/2014

Celebramos nuestro séptimo aniversario con un auto-homenaje a base de discos, canciones y artículos.

Esto de cumplir años siempre es igual: al principio hace ilusión y es una excusa para montar una buena jarana, pero a medida que van pasando los años el asunto pierde gran parte de su gracia y se convierte en un recordatorio del paso del tiempo y de que uno va haciéndose mayor. Al número 7, por mágico que sea, le sucede algo así: todavía queda lejos de la redondez del 10, pero ya no supone la novedad del tercer o cuarto aniversario, cuando todo era una fiesta. Sin embargo, este año vamos a celebrarlo como manda la tradición con una fiesta en La [2] de Nitsa el 22 de noviembre, con un doble cartel del que estamos muy orgullosos, formado por John Grvy y Brigitte Laverne y la posterior pinchada de Indiespot DJs.

Y como complemento, hemos decidido hacer un pequeño ejercicio de nostalgia interna y recorrer brevemente nuestras queridas listas de lo mejor del año (las tienen todas aquí) desde nuestro año de debut, 2007, hasta el que nos ocupa, para escoger, de forma más bien personal y en función de su trascendencia, tres elementos de cada año: un disco, una canción, y un artículo que consideramos que merece la pena rescatar. Un auto-homenaje, en definitiva, a través del cual hemos descubierto una de aquellas cifras que nos dejan boquiabiertos: casi 1 millón y medio de personas han pasado por Indiespot durante estos 7 años. Que son muchos años, sí, pero 1 millón y medio de personas dan vértigo. Sea como sea, gracias por estar o haber pasado por aquí en algún momento.

2007

Un disco: Los Planetas – La Leyenda del Espacio

Los-Planetas-La-Leyenda-Del-Espacio

Una canción: Radiohead – ‘Nude‘ (In Rainbows)

Un artículo: Standstill: 10 años, una zanahoria y muchas madres.

2008

Un disco: Bon Iver – For Emma, Forever Ago

“No porque esté en todas las listas hay que quitarle mérito al fenómeno Bon Iver. La historia es bien conocida: el tipo se larga a las montañas de Wisconsin durante tres meses y vuelve de allí con un disco sobrecogedor como este, gélido y reconfortante por honesto, que tanto eriza el vello como evade de la realidad y nos transporta a algún paraje inhóspito alejado de todo atisbo de civilización. ¿Inimitable?”.

Bon Iver

Una canción: Vampire Weekend – ‘A-Punk’ (Vampire Weekend)

Un artículo: ¿Por qué bajamos música?

2009

Un disco: The Antlers – Hospice

“Hay un momento de Hospice que puede resumir lo que hace sentir este disco tan maravilloso: sucede alrededor del minuto 3:40 de ‘Two‘, la séptima canción del álbum. Peter Silberman lleva ya 3 minutos largos casi sin respirar cantando que la hubiera salvado si hubiera podido, cuando de repente se queda sólo con su guitarra susurrante, “Well no one’s gonna fix it for us, no one can / You say that, ‘No one’s gonna listen, and no one understands’ / So there’s no open doors, and there’s no way to get through, there’s no other witnesses, just us two“, y al cabo de pocos segundos, vuelve a entrar el bombo, el arpa, los vientos, el piano, la épica, la vida. Silberman sigue cantando y una especie de escalofrío esperanzador recorre nuestro cuerpo. Uno que no se va hasta el final de la canción, que recubre, envuelve, magnifica un álbum conceptual que cuenta a través de sus diez canciones la historia de una paciente terminal enferma de cáncer; una historia triste por naturaleza (en realidad nació de un doloroso fracaso amoroso) pero al mismo tiempo impregnada de un profundo y sincero amor”.

The Antlers

Una canción: Phoenix – ‘Lisztomania’ (Wolfgang Amadeus Phoenix)

Un artículo: Las mejores 1.000 canciones del siglo XXI.

2010

Un disco: The National – High Violet

“Duele ver a The National en el tercer puesto de la lista. En serio. No porque otros dos extraordinarios trabajos no merezcan superar el suyo en el podio, que quizás sí (o quizás no), sino porque su quinto disco, su tercera obra de arte consecutiva, High Violet, es tan maravilloso, tan magnético, está tan bien escrito y musicado que debería llevarse todos los premios habidos y por haber. En serio. Que su mayor defecto sea una nimiedad como haber optado por una versión menos épica de ‘Terrible Love’ da una idea del grado de sublimidad por el que estos chicos se mueven”.

The National

Una canción: Beach House – ‘Norway’ (Teen Dream)

Un artículo: El último concierto de LCD Soundsystem en Barcelona.

2011

Un disco: PJ Harvey – Let England Shake

“Y es que Let England Shake, y en eso reside la mayor parte de su impacto, funciona tanto en el plano superficial como en el más profundo. Seduce en la primera escucha, y te atrapa para que te quedes con él mucho más allá, porque cuando escarbas encuentras un submundo de historias bélicas, de recuerdos dolorosos y de lamentos profundos. Y te quedas. Es un disco que duele, que no busca el consuelo fácil, que deja un regusto amargo por su gran impacto (tremendo final con ‘The Colour Of The Earth‘). Y que, pese a todo, convence y conmueve y engancha hasta el punto de que queremos volver a vivirlo aunque por ello tengamos que volver a sufrir. Porque merece la pena”.

PJ Harvey

Una canción: The Black Keys – ‘Lonely Boy’ (El Camino)

Un artículo: Entrevista con Arcade Fire.

2012

Un disco: The xx – Coexist

“Visualicen la estampa: The xx, encerrados en el estudio, intentando dar forma a un sucesor a la altura de su monumental debut. Tela marinera. Un marrón insalvable para cualquiera, un bonito reto para Oliver, Romie y Jamie, tres chavales que, como demostraron el mes pasado en su visita a Madrid, se han amoldado de forma inteligente a su imparable popularidad. El segundo disco más difícil de los últimos tiempos estaba en buenas manos, pero las opciones de que saliera rana eran casi tan altas como las expectativas. ¿Y si se arrojan a las masas? ¿Y si se ponen en manos de un productor externo? ¿Y si detrás del memorable xx estaba la suerte del principiante? Guarden silencio, hombres de poca fe, suena ‘Angels‘. Vellos de punta, sonrisa de satisfacción, impagable sensación de alivio: The xx han escogido el camino correcto, han sorteado la guillotina del fracaso como sólo ellos saben. Coexist es un trabajo continuista, algo inevitable cuando sus precoces autores ya pueden presumir de un estilo personal y casi intransferible, altamente identificativo y reconocible. Es algo a lo que la mayoría ni se acercará, ¿cómo renunciar a ello? Su marcado ADN no impide que Coexist introduzca novedades, abra nuevos caminos y esquive la vulgar repetición. En cierto modo, la segunda entrega de los londinenses representa la vuelta a unos orígenes imaginarios. Resulta mucho más minimalista, espartano e introspectivo que su predecesor, como si fuera su esqueleto, su embrión, su germen. Coexist coge la propuesta de xx y la radicaliza, la lleva al extremo: más silencios, más oscuridad, más sencillez en las líneas”.

The xx

Una canción: Japandroids – ‘The House That Heaven Built

Un artículo: Tame Impala, historia de un demiurgo solitario.

Otro artículo: Manifiesto: La cultura no es un lujo + Reflexiones compartidas sobre la subida del IVA cultural.

2013

Un disco: Arctic Monkeys – AM

“En los primeros instantes de ‘Do I Wanna Know?’, todo queda constatado. Han transcurrido veinte segundos y uno ya imagina a Alex Turner, con su tupé imperturbable, marcando el ritmo de batería con el pie y mirando fijamente al horizonte al son del sencillo pero implacable riff que sustenta la canción. En esos primeros segundos de AM, toda la carrera de Arctic Monkeys se proyecta como si del fin de los días se tratara: once años, cinco discos, decenas de himnos, y ni un paso en falso. En esos 20 segundos, sí. No necesitan velocidad, ni explosiones, ni grandes aperturas: con una batería sobria, un bajo de refuerzo y un riff implacable es suficiente. Es solo el principio de una canción que inaugura un disco, pero es a la vez la mejor declaración de intenciones del mundo: somos Arctic Monkeys y vamos a hacer lo que queramos. Y lo haremos de cojones, además. AM –título escogido en homenaje al recopilatorio VU de Velvet Underground– es el disco de una banda que rebosa confianza en sí misma, que suena exultante, sobria y chulesca a la vez. Es el resultado de un grupo que lo puso todo patas arriba con su primer disco, que cogió aire con el segundo, que descubrió su lado oscuro en el tercero, y se dedicó a jugar en el cuarto. Pero ahora ha llegado el momento de dar el golpe en la mesa: somos Arctic Monkeys, y esto apenas acaba de empezar para nosotros”.

Arctic Monkeys

Una canción: Arcade Fire – ‘Afterlife

Un artículo: Entrevista con Foals.

2014

Un disco: The War On Drugs – Lost In The Dream

Adam Granduciel siempre ha sido un preferido de esta casa y es definitivamente un hombre en cuyo talento se puede apostar casi a ciegas. Sus dos primeros álbumes al mando de The War On Drugs ya le consagraron como uno de los tíos con más genio de Philadelphia. El segundo, Slave Ambient, cerró hace un par de año nuestro top 10 de discos internacionales y nuestra expectación por este sucesor estaba más que justificada. El reconocimiento a Slave Ambient no fue sólo nuestro, la crítica le doró la píldora en general y la gira de presentación estuvo a la altura de la relevancia de esos aplausos. Por eso, Lost in the Dream fue concebido en carretera. Más con la banda en la cabeza, con el directo en mente. Granduciel le ha quitado niebla a su sonido, pero ni una pizca de genio a sus canciones. Los más de siete minutos de ‘An Ocean In Between The Waves’ son uno de esos paseos musico-ferroviarios, llenos de ecos y brillos, que The War on Drugs manejan como nadie. Una gozada para para los oídos, una canción que levanta el bello a cada puntito de intensidad que se arroja y en la que siempre se encuentra un nuevo arreglo ante el que postrarte. Mejoran también las voces, con Adam cantando más confiado que nunca, y aunque el conjunto pierde quizás el punto experimental y empastado con el que también supo conquistarnos, nos regala canciones atemporales e inmensas, (Disappearing‘ o ‘Burning‘) que están entre lo mejor que verá la luz este año casi con toda seguridad”.

The War On Drugs

Una canción: Future Islands – ‘Seasons (Waiting On You)

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