19/09/2014

Entrevista con uno de los grupos más prometedores de la escena electrónica (y un poco pop) barcelonesa.

Aunque no formen estrictamente parte de ella, el dúo barcelonés Desert podría englobarse dentro de la cada vez más frondosa escena electrónica de la ciudad condal. A los éxitos cosechados a nivel internacional por el local John Talabot o grupos afincados aquí como Delorean o El Guincho, se le podría sumar próximamente la banda formada por Cristina Checha y Eloi Caballé, que hace unos mese publicó Envalira, un inspiradísimo EP de cuatro cortes de pop electrónico ensoñador y por momentos psicodélico, y que ya ha dejado maravillas del calibre de ‘Saps Prou Bé‘, con ese irresistible loop vocal y una emocionante cadencia a lo largo de seis minutos.

Surgidos de las efímeras Granit, grupo de Cristina junto a Alba Blasi de Extraperlo en el que Eloi ejercía como productor, Desert son algo así como una evolución con más tendencia hacia la electrónica, manteniendo eso sí un halo de dream pop y también el catalán como idioma. Después de aparecer por primera vez, y con un considerable revuelo, a finales de 2012 con ‘Desert‘ y ‘Camins‘, sus dos primeras canciones, este año han marcado el camino a seguir con Envalira, un trabajo de precioso nombre que conjuga las palabras “embadalir” (embobar) y “delirar”. Es una bonita manera de definir sus canciones, que ya les han llevado a actuar en el Sónar (en su última edición) y que les verá esta noche en el BAM 2014, concretamente a las 21:00h en la Plaça Joan Coromines. Si todavía no los han descubierto, es el momento. Y para aprovechar la ocasión, he aquí una de las primeras entrevistas que el grupo concede, en la que Cristina Checa nos cuenta los detalles del grupo, la realidad de las influencias y sus aspiraciones.

Tenemos que comenzar por el principio, y el inicio de Desert viene del final de Granit. ¿Qué pasó?
CRISTINA CHECA: “Teníamos prioridades diferentes. Y decidimos que lo mejor en ese caso sería que cada una fuera por su propio camino. Alba publicó el nuevo disco de Extraperlo, yo empecé con Desert… Y mira, contentas”.

¿Desde que decidisteis separaros tenías claro que ibas a formar Desert?
“Bueno, no fue algo tan concreto. Eloi y yo pasamos muchas horas juntas produciendo el EP de Granit, y allí ya vimos que teníamos muchas cosas en común, que había sintonía. De hecho, hay pequeñas demos o esbozos de esa época que nunca han salido… ¡Y no sé si saldrán! Así que no empezó justo cuando terminó Granit, sino que fue algo más progresivo”.

¿Cómo acabó produciendo Eloi el EP de Granit?
“Ya le conocíamos de antes, ¡y sabíamos que le podíamos mandar! (risas). Teníamos mucha confianza, y es un productor que está al servicio de la canción, no tiene un ego inmenso. Él ha sido batería, y ha tocado con un montón de grupos, incluso alguno de electrónica…”.

La progresión, contando Granit y los dos lanzamientos de Desert, es de sonar cada vez más electrónicos. ¿A qué se debe?
“No es algo que tuviéramos en mente, sino que el destino nos ha llevado hacia la electrónica (risas). Hemos ido haciendo, y nos ha salido esto. Pero creo que sí, seguiremos en esta línea entre la electrónica y el pop y la experimentación… ¡Pero quién sabe! Quizá nos da por hacer canciones instrumentales, o hacer un EP más acústico. Nos falta tiempo, pero no nos cerramos a nada”.

¿En ningún momento habéis pensado en ampliar el grupo?
“No, siempre hemos tenido claro que íbamos a ser un grupo de dos personas que se llevan muy bien. Tenemos muchas cosas en común, nos enfadamos pero es muy fácil reconciliarnos, los dos somos muy maniáticos… (risas). Introducir una tercera persona en nuestro mundo sería muy raro, al menos ahora mismo”.

Supongo que hace las cosas más sencillas a la hora de tomar decisiones…
“Sí, aunque también es cierto que hace que el proceso de hacer canciones sea más lento. Al ser solo dos, no es como un grupo de indie pop que llegas al local, te enchufas y empiezas a tocar… Nosotros tenemos que hacer todo eso entre dos”.

¿Tú habías tenido algún grupo antes de Granit?
“No… ¡nadie quería tener un grupo conmigo! (risas). Pero yo sabía que podía hacerlo bien, aunque nadie me creyera (risas)”.

¿Cuáles son vuestros roles en Desert? Da la sensación, también leyendo algunas críticas, de que Eloi es el que produce y tú cantas…
“Para nada. No somos la cantante y el productor. Yo soy la que pone la voz, claro, y la que hace principalmente las melodías, pero también participo mucho en las bases electrónicas; y él también aporta muchas ideas para melodías o las letras. No es una relación de cantante y productor, es de grupo”.

Las dos primeras canciones de Desert fueron de 2012, y fueron bastante bien recibidas. Después os habéis pasado todo el 2013 y parte del 2014 preparando este nuevo EP, Envalira. ¿No es mucho tiempo?
“No, si tardamos más o menos es porque trabajamos.Si solo hiciéramos esto, seríamos mucho más rápidos… Pero claro, si tienes poco tiempo libre es lo que hay. El hecho de que fueran bien recibidas no es que nos pusiera demasiado presión, si acaso nos animó a seguir… Pero nuestra vida sigue igual”.

¿Tenéis la sensación de haber llegado en un buen momento dentro de la escena electrónica barcelonesa, que os ha facilitado un poco el camino?
“Sí, claro, por un lado es genial. Pero por el otro, nosotros somos un poco más freaks. No somos el Rustie de Castelldefels o el Four Tet de Barcelona… ¡Cantamos en catalán! Somos conscientes de que somos un grupo rarito. Algunos nos pueden englobar en el pop, otros que nos meten en la electrónica…”.

¿En qué entorno crees que funciona mejor vuestra música?
“No tengo ni idea. Puede funcionar en muchos ámbitos, en realidad. Hemos tocado en festivales de indie así más guitarrero en los que el concierto ha sido una fiesta y el público se lo ha pasado genial. En festivales de electrónica parecemos un poco más especiales. Podemos encajar en muchos ámbitos… pero también podemos no hacerlo”.

En directo parece que la electrónica gana terreno. ¿Os sentís un grupo de club?
“La verdad es que sí. Todavía nos falta rodaje, y es algo que iremos descubierto. Pero de momento preferimos tocar con más oscuridad y en algún lugar donde el equipo suene bien: donde los graves se escuchen, y podamos subir mucho el volumen. Somos muy meticuloso con el sonido”.

Y supongo que en el estudio también lo sois. ¿Eso os complica la vida a la hora de dar una canción por terminada?
“Sí, mucho. Pero ya somos así ambos, le damos bastantes vueltas a las cosas. Especialmente yo (risas). Eloi es el que se encarga de decidir cuando una canción se queda así… Si fuera por mí, nunca terminaríamos las canciones (risas)”.

Volviendo al tema del catalán, ¿en algún momento os habéis planteado cantar en otro idioma?
“Sí, en algún momento. No es algo planeado, sino que es algo que ha salido de manera natural. No hay mucho mensaje detrás, y tampoco puedo asegurarte que cantemos siempre en catalán… De hecho, a mí me gusta mucho cantar en inglés. Pero por ahora es algo normal, conecto más con lo que estoy diciendo de esta forma”.

¿Es difícil adaptar la sonoridad de este estilo al catalán?
“No, porque melodía y letra surgen a la vez. Yo no escribo la letra y luego hago la melodía, sino que es algo conjunto. Es bastante espontáneo. Para mí, lo importante no es lo que digo, sino cómo lo digo”.

¿Hasta qué punto es real la influencia de Maria del Mar Bonet que citan tantas críticas?
“Para mí no lo es. No sé, la gente lo ve, y me parece bien. En estos casos prefiero que los periodistas digan lo que piensen, y ya está. Claro que he escuchado a Maria del Mar Bonet, y hay algún disco que me gusta mucho… Pero no tengo la sensación de que sea una influencia directa, hay gente con la que me identifico más. De todas formas, esto de las influencias es muy relativo: yo no quiero que me influencien las Spice Girls, por ejemplo, pero estoy en casa y aparecen en la tele… ¡y se me clava en el cerebro! Y canto esa canción en la ducha, y cocinando… Y quizá acaba siendo una influencia, aunque me joda. ¿Hasta qué punto podemos controlar nuestras influencias musicales? Porque a mí a veces se me pega cada mierda…”.

Desert

La comparación con Beach House era muy frecuente con Granit, pero se ha ido perdiendo progresivamente en las canciones de Desert… ¿Ha sido algo consciente?
“Para nada, simplemente se trata de una evolución. Con Eloi tenemos un abanico más amplio de música en común, y estamos más abiertos. No me importaba que nos compararan con ellos, Victoria Legrand canta de puta madre…”.

El título del EP mezcla ‘embadalir’ y ‘delirar’. ¿Cómo surgió?
“Estábamos haciendo la canción ‘Envalira’, y mientras improvisaba me salió la palabra “envalira”. Y luego pensé ‘mierda, ahora tendré que cambiar la letra porque hay una palabra que no existe’ (risas). Porque a veces cuando canto me invento palabras. Entonces lo buscamos en el diccionario, y Eloi insistió en que no la cambiáramos, y le buscamos el sentido de que era una mezcla entre ‘embadalir’ y ‘delirar’. Luego nos enteramos de que hay un puerto de montaña en Andorra que se llama así, y un restaurante de arroces en el barrio de Gràcia (Barcelona) que también”.

Hace poco que habéis publicado el EP, ¿pero hay previsión de disco largo?
“Sí… pero no sabemos cuándo. Puede que antes de ello salga algún lanzamiento pequeño. Pero si hacemos un disco, sería con canciones nuevas”.

¿Qué os gustaría que pasara en el próximo año?
“Nos gustaría poder dedicar muchas más horas a hacer música. Es algo que nos llena mucho, y hemos aprendido muchas cosas”.

Publicidad

Foto. Las Coleccionistas   Entrevistas
Publicidad