11/06/2014

Crónica del hermano pequeño portugués del Primavera Sound; The National, St. Vincent, Kendrick Lamar...

La tercera edición del Nos Primavera Sound 2014 de Porto acabó el pasado sábado registrando un nuevo éxito de público. Los más de 70.000 visitantes confirman la consolidación de un festival que nada (o casi nada) tiene que envidiar a su hermano mayor de Barcelona. Menos bandas, sí, y la ausencia de algunos cabezas de cartel, pero también un recinto más asequible y con menos coincidencia de horarios. Más comodidad, en resumen –algo que los fans de larga trayectoria del Primavera Sound probablemente sabrán valorar–, y el marco de un entorno atlántico que, aunque a priori más frío, resulta especialmente acogedor y agradable. Han sido tres días distintos: el primero más ecléctico, el segundo descaradamente post-rock, y un tercero marcado por varios nombres propios.

JUEVES 5 DE JUNIO

En nuestro primer contacto con el festival pudimos comprobar, y comparar al nivel del calco, la diferencia de enfoque del mismo fenómeno musical existente entre Sky Ferreira y las hermanas Haim. Donde una falla, por miedo quizás a perder protagonismo, las otras destacan. A Ferreira le falta seguridad en sí misma, pero tampoco mira hacia atrás ni se refugia en su grupo, al que ignora casi por completo. En cambio, las Haim parecen fundirse en una pieza para comerse con más hambre, si cabe, el escenario. Son una banda de los pies a la cabeza, y lo demostraron con un concierto eléctrico, fogoso y muy bien preparado. El único problema es que gran parte de su público apenas distingue entre la autenticidad bien sobreexplotada de Haim y el agotable talento de Ferreira, que parece tan mal cortado con una buena producción como la cocaína barata de los bajos fondos con lo que sea que la mezcle.

Haim

Menos mal que entre ellas, para ayudarnos a discernir, escuchamos al gran Caetano Veloso. El baiano representa lo mejor de la canción brasileña: capaz siempre de incorporar elementos de fuera de sus fronteras y hacerlos suyos, Veloso repasó sus varias décadas de carrera ante un público entregado, pero sin renunciar a la promoción de su último trabajo. Volvió a dar su ‘abraçaço’ desde un escenario preparado y decorado con gusto y esmero; escudado en una banda deliciosa, y apoyado en aportaciones propias del rock, el pop y un sinfín de estilos y géneros que se adentran en la historia reciente de su país. Lo justo es decir que por su música sí han pasado los años, pero siempre para bien: transformándose y reciclándose con cada publicación, hasta el punto de haberse considerado más que apto, pese a la evidente sorpresa inicial, para encabezar el cartel de un festival de la índole del Primavera Sound. No es que sea un festival cerrado en cuanto al género precisamente: otra prueba es la presencia del rapero Kendrick Lamar.

Da gusto asistir a un concierto de buen hip-hop en el que no haya excentricidades o fanfarronadas sobre el escenario. Lamar se sale de la norma de prepotencia de sus compañeros de profesión, desmarcándose como un intérprete mundano, serio y comprometido con la música de verdad. Su público, en cambio, sí responde al estereotipo básico, pero es precisamente eso lo que prueba que esta joven promesa del hip-hop de la costa oeste tiene calado en todas las esferas del género. La noche la cerró a continuación la formación australiana Jagwar Ma, que optó por un directo sucio y atropellado para presentar su exitoso álbum de debut. Se trata de una versión muy lógica y hasta acertada de sí mismos y de su música, pero dio la sensación de que es tan solo el principio de una puesta en escena, y que a ésta aún le queda margen de mejora y desarrollo. En cualquier caso, su fórmula psyco-triphopera fue un excelente punto y seguido para la primera jornada de Nos Primavea Sound 2014.

Kendrick Lamar

 

VIERNES 6 DE JUNIO

Tras las buenas sensaciones que dejaron en Barcelona la semana pasada, Midlake repitieron planteamiento el viernes en Porto. El suyo es un directo que merece ser visto al calor de una buena sala, donde seguramente se apreciarán con más intensidad las mareas y el oleaje de buen rock con acento folk que hay tras sus partituras. No obstante, nos conformamos con abrir con ellos la segunda jornada, que tampoco está mal. A las Warpaint le pasa algo parecido: su efecto onírico envolvente pierde mucho a la luz del día y en espacios abiertos, y ese fue el contexto en el que tocaron. Es como destapar los trucos de un mago antes incluso de que los haga. Su directo es fluido y saben bien el sonido que están buscando y que producen sobre el escenario, pero escuchándolas al detalle es imposible ignorar lo evidente: que su efecto crepuscular se queda en una trabajada y honrosa noche americana.

Slowdive

Era el turno entonces de Slowdive. Incontables años de silencio y espera que llegaban a su fin, y la duda sobre cómo sonarían se resolvió en apenas dos minutos. Iguales, como si no hubieran pasado los años, como si el shoegaze fuera la última ola de innovación musical. Hicieron llorar a más de uno, y emocionaron a casi todo. Los británicos se marcaron un concierto antológico e inolvidable, donde las guitarras en cascada y los lamentos dirigidos al cielo de Halstead y Goswell reinaron por encima de todas las cosas. Sin duda alguna, uno de los conciertos más destacables de todo el festival, y me atrevería a decir que su regreso a los escenarios es, también en general, una de las mejores noticias del verano. Todos imaginábamos la enorme capacidad de emocionar que tendrían Slowdive, pero nadie siquiera se ha acercado.
Siguiendo el itinerario post-rockero que había programado para esta segunda jornada, nos adentramos en el universo de Godspeed You! Black Emperor, del que saldríamos tras dos horas de concierto con una concepción nueva y distinta ya para siempre de lo que es la vida, el universo y todo lo que nos rodea. Es imposible permanecer indiferente ante los canadienses, cuya mirada fija es del todo insostenible. Imponentes, majestuosos y trascendentales, los GY!BE parecen buscar siempre los confines del sonido, tratando de traducir con un post-rock casi operístico todo lo que es inexplicable. Banda sonora de un futuro apocalíptico, y el peor de los antídotos ante una crisis existencial. Con todo, al colectivo de Quebec le van también mejor los espacios cerrados, más que nada porque si no su música no tiene dónde estrellarse, y acaba expandiéndose hasta el infinito; y así, claro, nuestra hipnosis no tiene un final tangible.

Godspeed You Black Emperor

La última parada de la terna post-rockera eran los escoceses Mogwai, que conservan lo mejor del espíritu de quienes se creen apenas en el inicio de su andadura, mezclado con una veteranía y una presencia sobre los escenarios rotunda y apabullante. Los de Glasgow parecen conservados en salmuera, fieles a un estilo y a unas creencias musicales a prueba de bombas. Disco tras disco, y directo tras directo, los Mogwai consiguen sorprendernos y sobrecogernos con una estridencia pulimentada y perfeccionada hasta extremos insospechados hace tan solo unos años. Más terrenales y humildes que los GY!BE, parecen más preocupados en asuntos que conciernen a la vida pre-apocalíptica que a lo que vendrá a posteriori; pero a fuerza de trabajo y constancia se han ganado un lugar preeminente en la cumbre del panorama post-rock instrumental. Al menos, a la par con los canadienses. Imposible acabar mejor la segunda jornada.

SÁBADO 7 DE JUNIO

Después de la contracción muscular de un segundo día muy post-rockero, la tercera jornada del Nos Primavera Sound se presentaba más distendida y de tendencias musicales más regulares. Asistimos al recital de John Grant, un prosaico cantautor bien arropado por su banda que ha abierto como pocos su interior al gran público; y al de un rejuvenecido (si es que en algún momento ha llegado a envejecer) Lee Ranaldo, que conserva sus dotes a la guitarra intactas y su eterna voz incólume. Ambos flanquearon en tiempo a Neutral Milk Hotel, primer reclamo del festival, allá por junio del año pasado, quienes acercaron su atemporal rock independiente a todo el que se presentó ante él en el escenario más grande. Mangum y compañía, plantados como una pequeña familia de artistas itinerantes, sacan su musicalidad de innumerables instrumentos que superan, con creces, el mero rol de acompañamiento de una guitarra que suena siempre natural. Un lujo escuchar In The Aeroplane Over The Sea con el atisbo de uno de los escasos rayos de sol de todo el fin de semana.

The National

Pero el verdadero concierto estrella de la noche lo protagonizarían The National en prime time. Con ellos se agotan todos los sinónimos de la elegancia y la clase: a Matt Berninger, en toda su caprichosa genialidad, ni siquiera se le arruga el traje al desgañitarse o al mezclarse con las masas; y los hermanos Dessner, desde un discreto segundo plano, hacen las delicias de quienes escuchan con atención todos los matices de sus cuerdas. Sus directos son como el buen vino: con personalidad, aroma denso y embriagador, e incomparable uno con otro. El sábado en Porto, arrinconado al borde de un océano tranquilo, Berninger hizo más grande aun la leyenda de The National: una banda que se ha ganado a pulso el lugar que ocupa actualmente en el panorama internacional, y cuya impecable trayectoria habla por sí misma. Además, para redondear la perfección, la mismísima Annie Clark subió a cantar con ellos una canción.

Después ésta declararía su amor a la banda de Cincinnati, pero sería ya en el marco de su explosivo concierto. La tejana St. Vincent ha cambiado su aspecto en el último año y medio, y en la presentación pública de su último trabajo aparece totalmente transformada en una especie de humanoide digital, poco humana y algo más distante de lo que ha sido siempre característico en ella. Pese a su impecable y descarnado directo, echamos de menos a esa Annie que se deshacía ante el público como la pieza terrenal que es. Su figura está creciendo por méritos musicales propios y más que evidentes, y parece que para evitar daños personales, ha decidido dar un paso hacia atrás y esconder a la mujer real detrás de la imagen. Sus inconfundibles guitarras, su carismática personalidad y el apetito insaciable sobre el escenario, en cualquier caso, siguen formando parte fundamental de esa imagen.

!!!

A partir de entonces solo quedaban ya dos caminos. El primero conducía a casa tras el concierto de !!!; y el segundo, atravesando dos puertos de primera categoría del garage como son Ty Segall y Cloud Nothings, dejaba la puerta abierta a un cierre en condiciones con el madrileño Pional. Nuestra elección fue la primera vía, y cerramos con Nic Offer y compañía. Porque no hay quien se resista a su imparable ritmo y buen humor. Completamente carente de vergüenza o inhibición, el frontman de !!! es capaz de extraer como nadie la poca energía que pueda un ser humano contener a esas alturas de festival, para inyectárselo después directamente en la cadera. Al acabar te das cuenta que te has estado moviendo a crédito la última hora y pico, y que realmente apenas puedes llegar a casa, o al hotel, o directamente al aeropuerto para volver a los brazos de quien te cuide. Volveremos a Porto, quedan cuentas pendientes con el escenario de las madrugadas electrónicas.

Texto y fotos: Pablo Luna Chao

Puedes ver el resto de fotos del festival en este álbum de fotos.

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