09/05/2014

Crónica de la nueva edición del festival, con Phoenix, Damon Albarn, Pet Shop Boys, The Prodigy, The Bloody Beetroots...

Llegar es difícil, pero lo realmente complicado es quedarse. Especialmente para los festivales de música, eventos que vuelven a estar en alza a lo largo y ancho del territorio y que cada vez funcionan más como mecanismo para atraer turismo y negocio que como meros eventos músico-festivos. Por tanto, cada vez hay más competencia en todas partes (sea en cartel, en oferta, en precios…) El SOS 4.8 es un buen ejemplo de ello de consolidación, revitalizando una zona como la comunidad de Murcia, que hasta su llegada disponía de poca oferta cultural de este estilo. Siete años después, el festival cierra una nueva edición que según sus propios datos batió records (dice la organización que hubieron 35.000 personas cada día), pero que a nuestros ojos más bien se mantuvo en una afluencia similar a la del año anterior. Sea como sea, lo realmente importante para nosotros son los artistas y nombres que actuaron durante dos días en el recinto de La Fica de Murcia, que este año contaban con atractivos como la primera visita de Damon Albarn presentando su primer disco en solitario, una nueva exhibición de Phoenix, o apuestas abiertamente festivas como las de Pet Shop Boys y Fangoria (y en el que, además, tuvimos el placer de pinchar como Indiespot DJs en el fin de fiesta del segundo día). Allá vamos,

 

VIERNES 2 DE MAYO

FUCKIN’ BOLLOCKS



De ser considerados otros gamberros post-adolescentes dentro de la ola garajera de Barcelona, a haber compuesto uno de los discos más entretenidos del pasado año aquí en casa. International Bikini All-Stars es una ristra de temas pegadizos de lo más bailable, que hasta incluye nuevos registros en clave ranchera. Siempre en aire sureño lleno de téxtil tejano. Para este set de 25’ en el showcase de Jägermeister, fueron enlazando canción tras canción sin respiro, como si fueran un grupo de electrónica, sin pausa de un acorde al otro. Puede que se notara que no es su formato habitual, pero ‘House of the Hill’, seguida de ‘Love Can Fuck It All’ y ‘I’ve Given Up’, garantizan siempre movimiento y rostros de pasarlo bien entre el público. Buen inicio de festival.

DRY THE RIVER

Dry The River

Incorporados a última hora y, para alegría de muchos, una auténtica aparición divina casi milagrosa. Uno de los grupos mejor considerados del cartel, algo que pareció ser una opinión minoritaria. Reducidos en el escenario Jagermaister y con mucha comodidad de aforo (por la coincidencia horario con Izal), disfrutamos de un buen recital del folk de audiencia grande que profesan Dry The River. Un único álbum, ese Shallow Bed de 2012, que aún se disfruta por aquí. Fueron con el acelerador puesto y ‘Animal Skins‘ cayó de primeras, pero con esa parte central gloriosa llena de coros sonando contra el público de Izal de fondo. No sucedió lo mismo con ‘New Ceremony‘ o ‘No Rest‘ donde nos entregamos a pleno pulmón, como ellos hicieron a las guitarras. Todo restado de delicadez y matices, en favor de la fuerza y el empuje, y como resultado una unión de público y banda en la que ambos salimos ganando. Sin duda, una de las mejores apuestas de la programación del festival.



THE STRYPES

The Strypes

Un torbellino arrasador en el cuerpo de 4 adolescentes vestidos en traje. Alma soul, actitud de rockero sin redes sociales y buenas canciones. Se comieron el escenario grande con el ansia propia de su edad. Sin arrugarse, fueron lanzando como una metralleta los temas de su debut como ‘She’s So Fine‘, ‘Angel’s Eyes‘ o ‘Mystery Man‘, o la muy Arctic Monkeys ‘So They Say‘ de su más reciente EP. Quizás pecan de mucha similitud con la primera etapa de los de Alex Turner y de canciones también muy similares entre ellas, pero cuentan con una buena base para una evolución que se antoja esperanzadora. Versiones de Bo Didley (‘You Can’t Judge A Book By The Cover’, que tocaron) o Nick Lowe les avalan, y su directo es, pues eso, arrasador.

ÉL MATÓ A UN POLICIA MOTORIZADO

El Mato a un Policia Motorizado

Con la misma sensación que con Dry The River nos juntamos un reducto de festivaleros, un poco como huida de The Kooks que tenían el slot “premium” del viernes. En propias palabras de su cantante, el grupo realmente agradeció que estuviéramos allí. Puede que incluso esperaran menos gente, pero los Él Mató A Un Policía Motorizado son de esos grupos de parroquia fiel. Por este territorio llevan unos años congregando a nuevos fans, y lo de estar en el SOS4.8 se antoja como un pequeño triunfo más. Son la mejor herencia latina –originales de Buenos Aires– que Los Planetas hubieran soñado. Los Planetas de Toxicosomos, Super 8 y Pop, claro. Repasaron ese El Nuevo Magnetismo con canciones tan dignas de ser “pequeños himnos” como ‘Chica Rutera‘, con un crescendo final que llenó de puños al aire del público, y sobretodo temas de La dinastía Scorpio. Esas letras de desamor, drogas y aires de perdedor: ‘Más o menos bien‘, ‘Yoni B‘, y el final apoteósico con ‘Chica de oro‘. Sonaron compactos y bien engrasados. Sin fallo. Un nuevo grupo generacional para quienes pillamos a Los Planetas de retirada. Atentos que actuán el míercoles del Primavera Sound.

THE PRODIGY

Puede que con el estómago de otro modo, o las fuerzas flaqueando, esto hubiera resultado insoportable. Pero frescos por ser el primer día y con las ganas de estrenar la temporada de festivales con buen pie, aguantamos como unos valientes. El inicio con ‘Voodoo People‘ fue una prueba de fuego. Si tras ese pogo infernal seguíamos vivos, nos quedábamos. Y así fue. Lo que presenciamos fue a ratos un poco bizarro y no del todo de nuestro agrado. Una puesta en escena llena de los peores ticks de los 90s’: rastas, look de camiseta apretada con pantalones anchos, crestas, electrónica de batería y guitarras metaleras, crescendos de lo más previsibles… y en general, un público joven que parecía disfrutarlo sin síntomas de agotamiento. Algo que The Prodigy sí asoman en su propuesta musical, pero que aún les vale para seguir girando de festivales. Tuvo su aquel para el álbum de cromos vivir en directo temas como ‘Breathe‘, ‘Poison‘ o por supuesto esa ‘Smack My Bitch Up‘ con la que debían haber finalizado, pero más allá de eso, nos costaría horrores verlos de nuevo en directo. El bis posterior fue matador e innecesario.

THE BLOODY BEETROOTS

The Bloody Beetroots

El inicio con ‘Spank‘ de su última referencia HIDE fue del todo una sorpresa. Puede que sea su mejor canción, en la que dan cera en la estrofa, pero cuidan las formas hasta esa explosión, con ratos bien trabajados, con incluso un guiño a su italo disco natal. Pero la lanzaban de primeras. Raro. Saltos por todas partes, y un escenario Estrella Levante que se iba llenando al ritmo de este primer tema. Siguieron con su parte menos “garrafonera” con ‘Rocksteady‘ –bombos sucios en todo momento, eso sí– y el disfrute se dividía entre la progresión y la parte más esperada por gran parte del público del SOS, el clímax de cada uno de esos subidones. Despacharon ‘Warp 1.9‘ en la primera parte, y de allí siguieron con su faceta más demencial: guitarras rasgadas con poco atino y una bateria que parecía iba a reventar. Por el camino cayeron momentazos como la versión de Refused, todo aderezado por una actitud macarra a todo trapo. Cuando ya estábamos apunto de abandonar, sonó ‘Spank‘, de nuevo y para cerrar, y dimos por válido el asalto.

 

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