03/02/2014

Crónica de los convincentes directos del holandés Gardner y los locales Dead Parties.

Si uno se planta en frente de Jacco Gardner, el holandés le devolverá una mirada de inocencia y un gesto burlón en su cara de niño, escondida bajo un sombrero y una media melena. La misma inocencia con la que se permite agradecer la escolta de la policía española hasta El Sol y que despierta algún abucheo, cariñoso y juguetón, de una sala hasta los topes. Y si bien es cierto que ese alma aparentemente inofensiva está presente en sus canciones en forma de magníficos arreglos y bonitas melodías, los allí citados estábamos más por el carácter experimental, retro y caleidoscópico de Cabinet Of Curiosities, su disco debut en solitario.

Y con esas empiezan desde el principio, abriendo con el instrumental homónimo del disco y una ‘A House In The Moon‘ que marca el patrón, con la voz pasada por un filtro acuoso y los sintes orgánicos llevándose todo el protagonismo. Casualidad o no, el primer verso que canta Jacco en directo (“there is a place where I’d like to live: on the dark side of the moon / I want to watch the Earth, the way that turns and turns, and everybody turns along”) parece soltar el primer guiño a Pink Floyd. Él y su banda parecen no tener ningún problema en esconder sus cartas y defender sus influencias. Lo suyo es un pastiche que revive a Syd Barrett desde el filtro de Congratulations de MGMT sin piedad pero con un tino impoluto.

Y, de hecho, esa era la duda que se comentaba en el preconcierto: cómo harían Jacco Gardner y los suyos para dar intensidad, ritmo y viveza en directo a un disco que se desempeña mejor en una tarde perezosa, sumergido entre matices instrumentales y melódicos. La primera parte fue precisamente sobre eso. Con cinco miembros sobre el escenario, los holandeses fueron desgranando su primera referencia con maestría en la ejecución, cantando a dos y tres voces (los coros de ‘Puppets Dangling‘ fueron excelsos) y jugando con cambios de ritmo en los que los órganos llevaban la mano ganadora. Por ahí cayeron con ‘The Riddle‘, el descomunal himno que es ‘Clear The Air‘ o ‘Where Will You Go‘, todas traídas a la palestra con tino pero sin perder nunca los estribos.

Sin embargo, el concierto fue creciendo a medida que bajaba la botella de whiskey que el batería alojaba a su lado. Cuando más cuesta arriba se hacía el setlist, el show retomó el vuelo con ‘The Ballad Of Little Jane‘ o la nueva ‘End Of August‘, que dieron paso a una jam desbocada, agria y psicodélica, con el batería berreando al micro, que cambió el rumbo del partido. Desmelenada ya, la crew de Gardner volvió para rendir tributo a The Skywalkers (antiguo grupo de Jacco) en la espídica ‘How To Live Again‘ y acabar por todo lo alto con la trotona ‘Chameleon‘. Divertidos y convincentes, sólo queda esperar a que su repertorio crezca para que ganen en recursos y variantes de cara al directo.

Dead Parties

Antes del bueno de Gardner pasamos media hora más que entretenida con sus teloneros, Dead Parties, una banda que si mantiene el nivel que recorre la mayoría de Tribe, su EP debut, dará bastante que hablar. Aunque afincados en Barcelona, van comandados por el australiano Etienne Mamo, que borda esa dicción shoegaze que gastan sus canciones. Le acompañan algunas caras conocidas de la escena condal, como la del gran Xavi Molero (Egon Soda & friends), y la verdad es que su banda acabó sonando como un tiro. Y decimos acabaron porque salieron algo fríos y las dos primeras sonaron huecas, sin mucha intención. Pronto se engrasaron, mejoró el sonido y llegaron los temas del EP, empezando por el que la da título. ‘Tribe’ es el clásico hit noventero de melodía edulcorada y grandes dosis de pedalera por el que matarían bandas como The Pains of Being Pure at Heart o Yuck. De estribillo infalible, es por ahora la bandera de la banda, y lo saben. ‘Take Control’ ahondó en ese camino de puro pop distorsionado con otro estribillo coreable y sin complejos. Completaron las publicadas ‘Shadows on Walls’, más oscura y con menos gancho, aunque de nuevo con un estribillo notable; y la que cierra el EP, ‘Children of the Stone’, con un interesante puntito glam y todo un alarde de fuzz con aditivos en la guitarra solista, diligentemente tocada por el inglés Tony Laming, que volvió a lucirse en el desmadre guitarrero con el que dijeron adiós.

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