25/09/2013

Hablamos con Max Bloom, ahora líder de Yuck.

Yuck se nos pusieron en el bolsillo incluso antes de publicar su debut homónimo. Les descubrimos en aquel ya lejano Primavera Club 2010, cuando apenas conocíamos ‘Georgia‘ y apuntaban a unos nuevos The Pains of Being Pure at Heart, luego descubrimos la inconmensurable ‘Rubber‘ (que colamos a última hora en el Top de canciones de 2010), y para cuando Yuck salió, y gemas como ‘Get Away‘, ‘The Wall‘, ‘Shook Down‘ u ‘Operation‘ llegaron, el amor ya era absoluto. Fue nuestro quinto mejor disco de 2011, y desde entonces hemos seguido la pista a los británicos. Por eso el desconcierto fue absoluto cuando en abril anunciaron su segundo disco al mismo tiempo que desvelaban que Daniel Blumberg, cantante y guitarrista de la banda, había abandonado Yuck. Dos noticias aparentemente contradictorias que finalmente se han saldado con Blumberg publicando su debut en solitario como Hebronix, y con Yuck siguiendo su camino, ahora como trío (con la incorporación de un segundo guitarrista) y con la vista fijada en Glow & Behold, ese nuevo álbum que publican el próximo 30 de septiembre.

Max Bloom, Mariko Doi y Jonny Rogoff tienen ahora la papeleta de suceder un debut que vendió más de 100.000 copias en todo el mundo, que encandiló a un buen puñado de fans por su irresistible revival noventero, y además les toca hacerlo sin su voz principal. Por eso Max Bloom ha cogido las riendas de Yuck, ya desde antes de la marcha de Blumberg, y ha hecho el disco que siempre había querido hacer. Glow & Behold es ante todo el disco de Bloom, uno en el que confiesa haber estado pensando desde antes incluso de publicar el debut. Uno que apuesta por el todo o nada, porque de los guitarrazos chispeantes del debut poco queda (apenas los de la ya conocida ‘Middle Sea‘), y han sido substituidos por sonoridades más evocadoras, entre el shoegaze y el dream pop, que dan como resultado un álbum muy coherente pero menos explosivo. Glow & Behold ya se puede escuchar en streaming al completo en la web del New York Times, y Yuck lo presentarán este mismo sábado 28 de septiembre en Madrid dentro de los conciertos Converse Get Loud (más información aquí). Aprovechándolo todo, hablamos durante unos minutos con el protagonista de todo esto, un Max Bloom afable y sincero, un hombre frente al reto de su vida.

¿Cuáles son tus sensaciones respecto al disco, ahora que está a punto de salir?
MAX BLOOM:
“Estoy muy satisfecho con él, no puedo esperar a que la gente lo escuche. Estoy muy orgulloso de él”.

Habéis grabado y masterizado el disco relativamente rápido. ¿Dirías que ha sido un trabajo fácil de grabar?
“No, no lo diría. Ha sido bastante difícil, aunque viéndolo ahora con algo de perspectiva ha sido una experiencia positiva. Pero han habido dudas, y por supuesto mucho trabajo duro: he hecho sesiones de grabación de 14 horas en un día,… ha sido bastante difícil. Pero sacamos la primera canción, ‘Rebirth‘, al poco de terminar la grabación, así que en ese sentido sí que avanzó todo muy rápido”.

Lo preguntaba porque después de haber vendido 100.000 copias del primer disco, y de la marcha de Daniel Blumberg (cantante y guitarra), supongo que la presión era todavía mayor, ¿no?
“Sí, por supuesto. Para ser honesto, tengo que decir que siempre he creído con todas mis fuerzas en este disco, y a pesar de los obstáculos que han ido apareciendo, estaba convencido de que este disco era bueno, y quería que la gente lo escuchara. Con eso en mente fui capaz de superar muchas barreras. Creo que es un disco diferente al primero, pero es más consistente como álbum, y quería publicarlo como fuera. Aunque sí, fue extremadamente difícil. Pero cuando aparecía algún obstáculo, me decía a mí mismo: ‘He llegado hasta aquí y no dejaré que nada lo estropee‘”.

Parece que este disco es algo muy personal para ti. ¿Hasta qué punto Daniel estuvo involucrado en su creación, mientras todavía estaba en Yuck?
“Daniel no estuvo involucrado en la creación de este disco”.

¿En qué momento dejó el grupo?
“Él estuvo trabajando en sus proyectos personales durante algún tiempo, y yo no quería esperar para empezar a trabajar en él. Así que la conclusión natural fue que siguiéramos Jonny, Mariko y yo”.

¿Nunca pensasteis en cambiar el nombre o terminar el grupo?
“Para mí, nunca fueron opciones. He estado trabajando en este disco desde antes de publicar el primero, he dedicado muchísimo tiempo y esfuerzo en hacer este álbum. Terminar el grupo supondría acabar con todo eso, así que ni me lo planteé. En cuanto a lo del nombre, tampoco era una opción válida para mí porque creo que no hubiera sido natural. Estas canciones eran de Yuck, no de cualquier otro grupo”.

Sorprende un poco el sonido de este segundo disco. Es más pausado y evocador, claramente una evolución, ¿pero cómo la explicarías, cómo habéis llegado hasta aquí?
“Personalmente creo que al primer disco le faltaba consistencia, era un grupo de canciones individuales que acabamos incluyendo en un mismo álbum. No estaban diseñadas para estar en un disco, sino para ir por su cuenta. Lo que yo quería hacer desde un inicio era algo más coherente, algo con un sentido desde el principio hasta el final. Un viaje, vaya. Así es como yo escucho los discos, por lo menos”.

En ese sentido creo que lo habéis conseguido, ¿pero no tienes miedo de que hoy en día a algunos de vuestros fans les cueste escuchar y entender el álbum completo?
“No lo sé, no es algo que haya tenido en cuenta realmente. Yo escucho discos enteros, y mis amigos también lo hacen, así que creo que es lo correcto. He hecho el disco que quería hacer, y no creo que le cueste a la gente… ¡espero que no! (risas)”.

Habéis grabado Glow & Behold en un estudio que antiguamente era una iglesia. Es donde Beach House grabaron su Teen Dream… ¿crees que la atmósfera de allí ha tenido algo que ver en el sonido más bien ensoñador del álbum?
“Sabía que tenía que grabar el disco en un entorno alejado de la civilización; no quería tener la posibilidad de salir a tomar algo ni ir de compras. Quería estar en el estudio ininterrumpidamente, comer allí, dormir allí… Y Chris Cody (productor del disco; también de Beach House, Grizzly Bear, Yeah Yeah Yeahs,… –ndr.) me recomendó ese estudio, Dreamland, y supe de inmediato que ese sería el sitio. Desde un principio sabía que quería grabar el disco en un sitio con una atmósfera como esa, pero el hecho de que fuera en una iglesia le dio una nueva sonoridad, una nueva óptica”.

¿Dirías que este álbum resume el sonido que imaginabas desde el principio para Yuck?
“No lo creo, no escribo canciones de una forma concreta. Creo que vamos a cambiar bastantes veces durante nuestra carrera, pero todo sonará totalmente a Yuck“.

Lo preguntaba porque si en el primer álbum se advertían influencias del indie rock noventero (Dinosaur Jr., Pavement…), en este parece que hayan cambiado casi completamente. ¿Seguís teniendo las mismas influencias?
“Es difícil… Ya no escucho las bandas que escuchaba cuando grabamos el primer disco, pero las influencias en este disco han sido menos obvias y más variadas. En este disco, tenía la idea de la canción antes de crearla; todas han venido de sitios distintos, mientras que en el primer disco las influencias estaban mucho más marcadas”.

También sorprende que haya trompetas, en bastantes canciones de hecho. ¿A qué se debe?
“A que yo toco la trompeta (risas). La toco desde los 16 años, y me gusta el sonido cálido que aporta a las canciones. Muchos de mis músicos favoritos usan sección de viento, así que sentía que era el momento de probarlo”.

Quería preguntarte también sobre ‘Rebirth’. ¿Escogisteis la canción como single por su nombre? Porque tiene toda la pinta…
“No, ¡para nada! Entiendo que la gente pueda pensarlo, pero ni siquiera llamamos a la canción así por nuestra historia. Recuerdo que cuando volvíamos de grabar en Nueva York, nuestra manager me llamó y me dijo si estaba seguro de avanzar una canción llamada ‘Rebirth‘. En ese momento me di cuenta (risas). Pero es solo el nombre de la canción, no tiene ninguna conexión con nuestra historia”.

YUCK33

¿Crees que este habría sido un disco distinto si Daniel hubiera estado involucrado?
“Es imposible contestar a esa pregunta. Seguramente sí, hubiera sido un disco muy distinto si él hubiera participado. Cada canción hubiera sido diferente, claro, porque se hubiera formado otra dinámica de trabajo. Pero él estaba haciendo su propia música en solitario, y no quería hacerla en el contexto de un grupo. Así que no hubo ninguna posibilidad de que eso ocurriera, porque Daniel no quería estar en el grupo”.

¿Has escuchado su disco como Hebronix? ¿Qué te ha parecido?
“Muy bueno. Creo que es un disco muy bueno”.

¿Cómo llevas el hecho de ser ahora el cantante y líder del grupo?
“¡Es bastante emocionante! Hubo algunas barreras psicológicas por superar al principio, pero es emocionante. Al principio fue raro no tener al compañero que había tenido durante tanto tiempo a mi lado, pero esto es lo que el grupo es ahora, y estoy ansioso por seguir avanzando”.

Leí en vuestro Facebook que Porcelain Raft hizo las visuales para el vídeo de ‘Rebirth’. ¿Qué relación tenéis con él?
“Mauro es un muy buen amigo desde que nos teloneó en nuestra gira por Estados Unidos. Y cuando masterizamos el disco en Nueva York me quedé en su casa; es simplemente un gran amigo y un músico fantástico. También es muy bueno haciendo vídeos, así que le pedimos si quería encargarse de los visuales de ‘Rebirth‘, y dijo que sí”.

¿Has pensado en hacer música juntos alguna vez?
“(Risas) No sé… ¡Quizá! Si él quiere, claro. Su música me encanta. No te mentiré, ni lo había pensado, pero nunca se sabe”.

Este sábado 28 de septiembre tocáis en Madrid, en un concierto secreto de Converse Get Loud. ¿Qué podemos esperar?
“No es algo que normalmente hagamos, pero España es un sitio especial: solo hemos tocado en festivales, y cuando nos ofrecieron este concierto dije que sí… ¡porque quiero tocar allí! Espero que gracias a esto podamos tocar por ahí más a menudo en el futuro, así que quiero que esta vez salga muy bien para que pueda ser así. Y quiero que hagamos una gira como tal pronto, también. Espero que sí”.

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