21/05/2013

Crónica del espectacular concierto de presentación de Cénit, el nuevo espectáculo de la banda barcelonesa.

<ATENCIÓN: Este texto contiene SPOILERS>

Sí, spoilers, dado que nos disponemos a hablar de la última performance que los barceloneses Standstill han preparado para acompañar en directo los temas de Dentro de la luz, algo que necesariamente supondrá desvelar algunas de las sorpresas sensoriales que el espectacular show, denominado Cénit, ofrece. Para evitar que usted, lector, abandone ya este texto, le diré que las palabras que siguen a continuación, por generosas que pretendan ser, no podrán jamás aproximarse a la experiencia de este directo. Eso, y que el verdadero spoiler se encuentra en Youtube me lleva a solicitarles que, por favor, sigan leyendo.

Tratándose de un producto de Standstill, decir que Cénit es un espectáculo conceptual traspasa la perogrullada. Pero en este caso la estrecha relación con la música que en él se contiene es tan acusada (me cuesta imaginar que ambas ideas, performance y LP, no hayan sido ideadas y creadas de forma simultánea) que obliga a situar en primera línea de comentario la abstracción teórica, la idea, más aun si cabe que en sus anteriores shows, 1, 2, 3 o Rooom (es de destacar que, por de pronto, la banda ha decidido reproducir exclusivamente Cénit, desde su primer tema hasta el último –aproximadamente una hora de duración– sin que a fecha de hoy existan programados conciertos de tipo convencional).

Teclados orgánicos, enfáticos coros pregrabados o tubulares de metal son elementos básicos y estructurales en los nuevos temas de Dentro de la luz (aún inédito el día de la actuación, y que será publicado el 28 de mayo en CD, vinilo y edición digital tras una exitosa campaña de crowdfunding). Dichos elementos encuentran acomodo litúrgico en la performance de Cénit, una suerte de homenaje transmedia a la imaginería religiosa y arquitectura del gótico, enfrentado (sólo quizás, se trata de una interpretación) a la evolución tecnológica del ser humano: músicos que se nos muestran como figuras androides y paranoicas, por comparación, los nuevos hacedores.

standstill1

Musicalmente no desaparecen los habituales y cíclicos momentos de sosiego acústico surgidos de la guitarra de Enric Montefusco (solemnemente conseguidos en la litúrgica ‘¿Puedo pedir?‘), ni los crescendos polirrítmicos (el primero, a los pocos segundos de dar inicio la ceremonial ‘Que no acabe el día‘). Esas conexiones logran recrear una atmósfera hipnótica, aunque con diferencias significativas respecto a sus anteriores shows: donde antes había intimidad y recogimiento claustrofóbico (Rooom) o éxtasis que desdibujaba las fronteras entre músico y público (1, 2, 3) ahora la propuesta de Cénit es totalmente expansiva, apunta sensorialmente a las miradas y tímpanos de aquellos transeúntes curiosos situados enfrente del escenario, preparados para recibir toneladas de información visual y sonora: tras los cinco miembros de la banda, cinco paneles en forma de ventanales góticos muestran indistintamente imaginería religiosa, en ocasiones intervenida o deformada en tres dimensiones, a la vez que mediante el enfoque de pequeñas cámaras se suceden imágenes renderizadas y en tiempo real de las siluetas en movimiento (nuevamente, rejillas de información) de los dos baterías y del propio Montefusco (los paranoid android que mencionábamos antes). Un haz de rayo láser situado en el centro del escenario emite superficies vectoriales de luz que atraviesan los cuerpos del público, para acabar envolviéndolo en un túnel de luz psicodélica: ya no estábamos en una canción sino dentro de la luz, dirigiéndonos hacia un lugar llamado “Sitio nuevo”, con el que Standstill parece querer llevarnos hacia Júpiter, al igual en aquel lejano viaje a través de un agujero de gusano que Kubrick programó en la fabulosa 2001: una odisea en el espacio.

Quizás ahí resida parte de la esencia de Cénit, en arrar y ser protagonista y espectador del siguiente paso evolutivo: el hombre (el superhombre) es un holograma.

standstill2

Texto: Sergi de Diego Mas

Apuntes y fotografías: Carmen Pérez

Publicidad
Publicidad