Entrevistas

En el Primavera Sound 2011 les incluimos en la lista de apuestas por descubrir, y cuando ese año terminó, su debut Nihil Obstat se coló entre los 10 mejores discos estatales de 2011 en nuestra humilde opinión. Ahora, en julio de 2012, Disco Las Palmeras! apenas necesitan presentación: noise rock en la línea de Triángulo de Amor Bizarro, El Columpio Asesino o Los Planetas más desbocados, letras incisivas que no se cortan un pelo y tienen un marcado carácter político y social (aunque sin aleccionar), y una capacidad innata para facturar canciones redondas en las que no hace falta rebuscar demasiado para encontrar el hilo melódico que habita debajo de todas las capas de ruido. Este trío gallego, formado a caballo entre Santiago y Lugo por Diego Castro (guitarra y voz), Selín Pallares (guitarra) y David Lorenzo (batería) demuestra con cada paso que da haber llegado para quedarse. Sus conciertos son tormentosas explosiones de caos controlado. Y ahora, con la excusa de su actuación en el interesantísimo festival portAmérica de Nigrán (Pontevedra), donde tocarán el viernes 20 de julio a las 20h compartiendo cartel con Love of Lesbian, Kitty, Daisy & Lewis, Vetusta Morla, Xoel López, Colectivo Oruga o Corizonas, charlamos con ellos acerca de su pasado maquetero, sus canciones sobre la Guardia Civil (o no) y su manera de trabajar las canciones de este Nihil Obstat que ha encandilado a prensa y público.

Para quien no os conozca: ¿de dónde salís? En pocas palabras…

Diego Castro: De Galicia, empezamos hace 3 años y nuestro objetivo es ser rápidos y ruidosos, cantar sobre lo que nos dé la gana y disfrutar de ello.

Sois gallegos, y vuestras canciones como un día nublado. ¿Es cosa mía?

DC: No hay esa intención, pero no es la primera vez que nos lo dicen. Supongo que será verdad.

Reivindicáis vuestro pasado maquetero. ¿Por qué?

DC: Porque hicimos muchas cosas que estaban muy bien. Ya habíamos estado en otros grupos y lo de sacar un disco era una obsesión, como si el grupo no empezara hasta que tienes un LP, y esta vez decidimos disfrutar de todo sin presionarnos.

¿Qué queda de ese pasado ahora? ¿Habéis notado cambios?

DC: La idea primigenia es la misma, pero el grupo ha evolucionado mucho, hemos depurado muchas cosas y no hemos parado de buscar nuevas cosas, así que queramos o no seguro que ya hay una evolución.

Consideráis vuestro local de ensayo como un laboratorio. ¿En qué lo puede notar el oyente?

DC: Sobre todo en la variedad de timbres, buscamos soluciones siempre distintas, no nos conformamos con lo primero que sale, eso creo que debe ser siempre excitante para el oyente.

Habéis dicho que “si por nosotros fuera experimentaríamos hasta con los olores”. ¿Os gustaría hacer algún disco puramente experimental? ¿O preferís dejar esas pruebas en píldoras de cuatro minutos?

DC: No nos lo hemos planteado, de primeras nos tira un poco para atrás, la idea es una hacer búsqueda constante para dar un resultado lo más concentrado posible, algo totalmente depurado y concentrado.

También os gusta jugar con luces y proyecciones. Vuestro vídeo de ‘A los indecisos’ es bastante arty. ¿Os gustaría trasvasar vuestro sonido hacia otros espacios más artísticos, como una exposición?

DC: Sí, nos gustaría, en general amamos las salas sudorosas, pero sacar nuestra música de ahí resulta siempre muy excitante, de hecho ya hemos dado algún concierto así, en concreto uno en el que nosotros tocábamos en un escaparate, con un cristal delante y la gente estaba en la calle, y nuestra música salía por un equipo de sonido instalado fuera. Estuvo muy bien. También sería interesante hacer una banda sonora para una película, nos gustaría mucho.

¿A los músicos españoles les gusta experimentar?

DC: No es algo muy frecuente, pero hay muy buenas excepciones.

La portada del disco es un tipo a punto de encajar un directo de un boxeador. ¿Es una metáfora de vuestra música?

DC: Mucha gente lo ha visto así, pero en realidad para nosotros lo importante era un poco contrastar con el nombre del grupo, llamándote Disco Las Palmeras! y poniendo una portada alegre, la gente iba a pensar que éramos un tributo a Juan Luis Guerra….

Habéis afirmado que descartasteis más de treinta canciones para Nihil Obstat. ¿Verán la luz algún día? ¿Las rescatáis en concierto?

DC: Estamos trabajando sobre algunas de ellas, en realidad algunas se quedaron fuera porque buscábamos coherencia en el disco y quizá sí entren en el próximo. En directo no las hemos tocado nunca.

Os metéis con los estamentos tradicionales: la Casa Real, la Iglesia, la Guardia Civil… ¿Por qué están en vuestro punto de mira?

DC: ¿La Guardia Civil? No nos hemos metido con ellos (que podría ser, pero no). Con los otros nos metemos por cosas diferentes, la iglesia tiene unos privilegios indignos en un país democrático y son un poder en la sombra corrupto y anticuado. La Casa Real es un puro anacronismo sin sentido, ni fáctico y ni siquiera simbólico, que aún encima se ha corrompido. Es una institución cara e inútil, pero sobre todo es hereditaria, cosa que es un insulto a la inteligencia.

No se indica literalmente, pero parece que en ‘La casa cuartel’ habláis de un atentado. Al  menos lo descrito se corresponde con momentos de la historia reciente de este país. ¿Creéis que esa imagen forma parte del pasado?

DC: Sí, creo que sí, pero sobre todo quiero que sea así.

¿Y por qué atrae tanto? ¿Es por jugar con el tabú? Ornamento y Delito en ‘Montejurra’ o ‘Drama de España’ hacen algo similar… ¿Intención o casualidad?

DC: Quizá porque es algo que ha estado muchos años en la calle, sin embargo parece haber estado fuera de las propuestas artísticas, supongo que genera interés ver qué se dice y cómo se dice.

¿Tenéis reparos cuando escribís las letras? Quiero decir, ¿os preocupa que quien os oiga se enfade, se excite o no os entienda?

DC: En realidad no, quizá si pensamos en que se nos entienda y por eso medimos lo que decimos, si a alguien le molesta puede ser incluso bueno, como decía un buen amigo “las cosas hay que tomárselas fijándose en de quién vienen”. Enfadar a alguno es bueno, lo malo sería gustarle.

Los grupos ruidistas como vosotros suelen tener una producción medida donde se aprecia cada matiz, dentro de la nube de noise. ¿Es difícil trasladar eso a un concierto?

DC: Nosotros lo hacemos de una manera muy natural, la idea sigue siendo sencillamente llegar con nuestras guitarras y batería y tocar, pero tratamos de ser muy precisos, dejamos cierto espacio a la improvisación y experimentación, pero dentro de unos códigos, no queremos ser un coñazo.

¿Preferís tocar en exteriores o en salas?

DC: En general en salas, nos resulta más fácil llenarlas… Pero lo de los grandes escenarios no es algo que hagamos todos los días, así que también lo pillamos con muchas ganas.

¿Es fácil llevar la apuesta de hacer una música ruidosa al público que no te conoce?

DC: Depende del público, nuestra apuesta es muy radical y no es fácil llegar a todo el mundo, pero nos da igual, nosotros procuramos dejar sordo a cualquiera que nos vea.

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