24/04/2012

Hay crónicas que conviene empezarlas por el final. En este caso, vale esta foto en la que tres personajes que el pasado viernes se peleaban […]

Hay crónicas que conviene empezarlas por el final. En este caso, vale esta foto en la que tres personajes que el pasado viernes se peleaban por un puesto a los pies del escenario durante el frenético concierto de Mujeres, tocan el bajo de Pol Rodellar durante la canción que cerraba el concierto. Un concierto, ya se lo digo, de los de sudar, de los de bailar hasta escurrirse, de los de hidratación cervecil intensa. En el cartel, los gamberros de Barcelona, ya citados, y los Jacuzzi Boys, un trío de Florida (aquí pueden conocerles un poco más) que nos tienen locos con su trabajo del año pasado, Glazin, un disco liviano, divertidísimo y tramendamente adictivo que recomendamos vivamente, más allá de sus méritos artísticos. Los referentes, y en algunos temas hasta las armonías y los riffs, recuerdan a cosas tan concretas que uno siente la tentación de hurgar las estanterías digitales de los 60 en busca del plagio. Pero ¿para qué? Más fácil es dejarse menear por temazos del calibre del propio ‘Glazin‘; dejarse enternecer por odas al amor más naif, rollo ‘Crush‘, puro algodón de azúcar rocabilly.

“I’ve been searching all around the world / I’ve been searching for my perfect girl / I’ve seen al kinds all around the globe / Since I meet you my love it only grows / Cos I found you and you are my crush, crush, crush…”, canta en esa Gabriel Alcala (así se llama el yankee), con la voz filtradísima y metalizada. La composición no es la más melosa del álbum. Ese papel lo tiene otra joya, en ese misma línea ligera, desafectada, no pretenciosa y tremendamente accesible que se ‘Koo Koo With You’. Una canción para enamorarse, así en general, colindante casi con el folk de espíritu lo-fi, Juno style.

Pero ni la una ni la otra son verdaderamente representativas de la banda, y menos de su directo: un ejercicio constante de guitarreo, redoble y griterío. Ahí tienen ‘Cool Vapors’ para hacerse una idea, otra pieza de poco más de dos minutos, directa al estómago. Sobre las tablas de la sala Sol todo era más fuerte, más rápido, más sucio. El concierto gana al disco por intensidad, pero también es cierto que iguala demasiado, por arriba, la fuerza de los temas y uno puede tener la sensación de estar ante un derroche constante de efevescencia rock en el que las canciones se suceden unas tras otras como capítulos demasiado parecidos de un libro tirando a ligerito. Afortunadamente esta sensación sólo nos asaltó muy al final, cuando ya estaban a punto de ceder el escenario y no nos quitó la certeza de que nos gustaría encontrárnoslos en algún festival este verano. Perfectos para las 19.00, amigos programadores.

Los que ya tendrán slot asegurado en más de una cita veraniega son los barceloneses Mujeres, que venian a Madrid a presentar su segundo largo, Soft Gems, un disco para el que ha habido que esperar tres larguísimos años. Resulta casi increíble que su homónimo debut sea de 2009. En aquel trabajo, nos abofetearon con una colección de 13 temas que no sumaban en conjunto ni media hora de música. Claro que, habiendo hits como ‘Walk The Line‘ o ‘Frantic‘, cabia aplicar el sabio refranero castellano: lo bueno si breve, dos veces bueno.

En Soft Gems, que sí pasa de la media hora y sí tiene algún tema de más de tres minutos, encontramos a unos Mujeres de sonido más espeso. ‘Soft Gems pt1′, que abre el álbum, es como crema de cacahuete, suena como escuchada a través de un muro, de un techo. En directo esta sensación de pastiche sónico, que en el álbum cumple a la perfección su labor, se palia en gran manera. Los de Barcelona sonaron más definidos y contundentes que sus admirados colgas de Florida (“teníamos que haber tocado nosotros antes, joder”, llegaron a decir). Estar ahí delante y que te suelten un tema como ‘Amusement‘ sólo te puede llevar al baile y la felicidad. Afortunadamente, el público, que no fue suficiente para llenar, estaba bastante entregado, sobre todo en las primeras filas. Hacia la mitad del concierto, los bailes inocentes y los vuelos de faldas que presidieron temas como el citado o ese otro trallazo, este ya sí del nuevo, que es ‘Heat And Shame‘ (qué estribillo) dieron paso a una sesión de pogeo y testosterona en otros como ‘See The Light’ o ‘Blood Meridian’. En fin, ya saben cómo son estos conciertos de pogos bien llevados: la hostia muy divertidos.

Al final, la pancarta que los de Barcelona colgaron tras la batería (C’Mon Baby, Rock My Pants Off!) volvió a la maleta con honra. Grandes.

Fotos: Daniel Boluda.

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