La semana pasada hicimos un intensivo en esta banda sevillana que está entre las propuestas más suculentas (y reconfortantes) del panorama nacional. El jueves fuimos a verles a la Joy, donde prácticamente llenaron y el fin de semana, la gente de Sello Salvaje nos invitó muy amablemente a ver a Fiera, su otra cara. Otro proyecto, misma formación. Aquí abajo, las dos crónicas. ¡Qué viva Sevilla!
Pony Bravo @ Joy Eslava (12/01/2012)
Noche psicodélica en Joy Eslava. Minutos antes del concierto, mientras la sala entraba en un lento pero inexorable proceso de abarrotamiento (sólo se libraron algunas zonas de los pisos superiores), la temperatura iba subiendo, gracias a una calefacción generosa y a unos chispeantes temas rollo Nuggets. Ya sabéis: que si teclados, que si susurros en estéreo. Poco a poco, la fiebre se iba incubando. “Fever all through the night”, que diría Peggy Lee.
Pony Bravo aparecieron sin teloneros. Están en un momento de buena forma, presentando para los despistados Un gramo de fe (2010), su segundo LP. Y discazo. Ya no es una sorpresa, sino una realidad. Los conciertos se multiplicaron durante el recién fallecido 2011 al mismo ritmo que sus adeptos y desde indiespot, que seguimos pagando penitencia por descubrirles tarde, estamos convencidos de que lo mejor está por llegar.
El concierto se centró mayoritariamente en el susodicho disco, dejando alguna migaja del debut Si bajo de espaldas no me da miedo (y otras historias) (2008). A destacar la dinámica ‘equipo de volley’ de Pablo Peña, Darío del Moral y Javier Rivera, que pasaban casi indistintamente del bajo a la guitarra, de la guitarra a la batería y vuelta. Sólo un hombre permanecía impasible tras su micro de vocalista titular y su teclado: Daniel Alonso. Impasible, que no inmóvil. Cómo no destacar esos bailecitos en modo “animal de barra” que algún día avergonzarán a alguna adolescente. Muy grande. En lo musical, como siempre, los pasajes instrumentales más pasados (‘Fullero’, ‘Pumare-ho!’ o ‘Hipnosis Groove’) fueron sobresalientes.
Hay que reconocer la habilidad del grupo para meter en la coctelera psicodelia, reggae, reminiscencias arabescas y un generoso aliño de rock andaluz y que la mezcla no sepa a rayos (¿lo pillan?); aunque quizás quepa también reprocharles la obsesión con algunas temáticas. A saber: campo, Dios, drogas. Aunque bueno, ya es mucho y más variado que lo que presentan muchos otros y el fruto que ofrecen, en forma de canciones como ‘Noche de Setas’, con pocos dobles sentidos, es impagable. Pánico en el bungalow. Ese himno psicotrópico se jugó el puesto de canción de honor con ‘La Rave de Dios’, que desató el fervor cuasireligioso del respetable al primer “no hay mejor colocón que el que produce Cristo”. Para entonces, el público bailaba sinuosamente. Cocaína y religión: todos juntos, como hermanos.
Para entonces el concierto iba camino del final y las posibilidades de escuchar temas nuevos iban menguando. Pero, apropiadamente, teníamos fe y fuimos recompensados. Fue en el bis, cuando Daniel Alonso dejó la pista a Pablo Peña (personaje), que con la camisa sudada y abierta hasta el ombligo se colocó la guitarra en ristre, como un arma, para cant contarnos ‘DNI’, un spoken word que le da hostias todo lo que se menea. Peña narra la chapa (hipotética) que le da el componente de otra (hipotética) banda española en el backstage antes o después de un (hipotético) concierto y mientras preparan unas rayas que no llegan. Algo así. Nos dio tiempo a grabar la segunda mitad (aquí tienen buena parte de la primera, es enorme). “Mi grupo está muy bien: tenemos la pose, tenemos el carisma, tenemos el estilo… nuevos contactos, cuatro videoclips, un DVD, 223.000 amigos. Yo- yo, camello, camello-yo”. En fin, un guantazo al estado de las cosas por parte de una banda que tiene su propio sello y apuestan por un modelo diferente y, al parecer, viable.
Muy bien.
Coraje + Margarita + Fiera @ Nasti Club (14/01/2012)
La verdad es que este cartel, levantado por la gente de La Fonoteca y la de Sello Salvaje, era de los que no hay que perderse. Más por los 8€ que costaba la entrada anticipada. A menos de 3€ por banda, ya nos dirán. Se llenó, claro.
Los primeros en salir fueron Coraje. Con retraso y con la gente aun haciendo cola para entrar por no sabemos qué cosa. Los de Madrid completaron un concierto (necesariamente) breve y bastante irregular. Cuando entran de lleno en la vena canalla y aciertan con la letra (imposible no pensar en Los Enemigos, Gabinete…), molan. Pero la propuesta, muy made in Carabanchel, es poco original y cuando no dan en el clavo suenan a más de lo mismo. En su cuenta de Bandcamp tienen una demo publicada hace menos de un mes en la que pueden echarles un ojo. El final de ‘Niebla‘, el puente de ‘Niño Negativo‘… Hay cosas. Veremos qué hacen con su primer trabajo.
La cosa subió bastante con el punk de colores de otros madrileños, Margarita, que sonaron todo lo bien que les dejó la sala. Su mezcla de surf, punk y rock aderezado con coros supersónicos y percusiones a velocidades de vértigo, funcionó perfectamente. Empaquetada en canciones de menos de tres minutos, entraban hasta por los ojos. La verdad es que desde entonces le hemos dado más de una escucha a su último trabajo, Explota el Cuerpo (2010). Genial ‘Crudo y Crema‘, con ese fondo cacofónico de voces psiquiátricas; impecable el tropicalismo desquiciado de ‘Pieza‘. Y así muchas: ‘Aquí No Cabe el Sol‘, la propia ‘Explota El Cuerpo‘… Originales, precisos y tremendamente divertidos, no se puede pedir mucho más. Chapó.
¿Y qué decir de Fiera? Por su suposición en el escenario, por sus bailes rollo stepping y por su presencia, Pablo Peña ya parece el frontman de Pony Bravo, pero con Fiera ya no cabe ninguna duda. Decir que es cantante y bajista de la banda es tanto como decir que es el responsable del 90% de lo que suena. Resultan casi excepcionales las canciones en las que Fiera utilizan algo más que una voz, un bucle de bajo tocado con pua y dos o tres elementos de percusión heterodoxa. Su furgoneta debe parecer la del chatarrero. A saber: una chapa como de metro y medio por metro y medio colgada de un marco al efecto (gong low cost); un cubo de cemento, de esos de goma, dado la vuelta (de bombo); diversas chapas, vigas y cosas metálicas esparcidas por ahí (caja, charles, crash…). Había en escena hasta una aspiradora, una paellera y un tubo corrugado de diámetro generoso que, si no recuerdo mal, no llegó a ser usado.
Lo que sale de ahí son desnudos musicales como ‘Pisapapeles‘, canciones como para la banda sonora de la versión sevillana, sucia y post-punk de Fantasía. Dientes que se caen, “mi-ra, mi-na, mi-na-bo”, agentes comerciales con vidas vacía… Un mundo lleno de asco hacia la rutina y los diversos engendros de capitalismo alienador ofrecido en forma de canciones lineales, construidas sobre bucles que varían por milímetros y caminan solos, como con vida propia. La propuesta es tan radical en tantos sentidos que es difícil que a uno le deje frío. Escuchen ‘Euro’ o ‘Cuentas‘ (la de la aspiradora), por ejemplo. Si se meten en ese lenguaje, en esa forma de hacer, si ceden al trance, es posible que queden impresionados. En directo, en una sala como el Nasti, el órdago funcionó.
Crónicas: Álvaro Ramirez y Daniel Boluda
Fotos: Daniel Boluda.












Fiera es la mierda mas grande que he visto en directo… y su version de estudio tampoco es mejor….