20/09/2009

Leonard Cohen demostró el viernes por la noche que, por desgracia, también es humano. Corrían las 22:30 de la noche en el Velódromo Lluís Puig […]

Leonard Cohen demostró el viernes por la noche que, por desgracia, también es humano. Corrían las 22:30 de la noche en el Velódromo Lluís Puig de Valencia cuando durante los versos iniciales del cuarto tema de la velada, esa eterna y siempre magnífica ‘Bird On a Wire’, Cohen se desplomó sobre el escenario.

Según el testimonio de algunos de los asistentes al evento, ya desde el principio del mismo el cantautor canadiense había dado muestras de flaqueza al ponerse de cuclillas en más ocasiones de lo que en él es habitual y al saltarse algunos de los versos que forman su extensísima colección de canciones himnos-poemas. Sin embargo, nadie podía prever que la cosa acabaría como acabó: con el maestro desmayado en el suelo, los miembros de la banda corriendo a su auxilio y el concierto cancelado.

“Una indisposición leve debida a una intoxicación alimentaria”, así es como describieron los responsables de la organización lo sucedido en la capital del Turia. Nada grave, pues, aunque por lo que se puede ver en la red lo inusual de la situación hizo que la tensión y el nerviosismo hicieran acto de presencia en el recinto. Al parecer, tras su desvanecimiento Cohen quería reanudar el espectáculo, idea que su equipo consiguió quitarle de la cabeza convenciéndole de que lo mejor era parar, de modo que el zaragozano Javier Mas (bandurria, mandolina y guitarras acústicas) y Roscoe Beck (bajo y director musical) fueron los únicos que volvieron al escenario para anunciar la cancelación definitiva del show y para disculparse ante el angustiado público. Mientras tanto Cohen era trasladado al Hospital Nueve de Octubre, donde permaneció ingresado unas cuantas horas en observación. Pasado el “corte de digestión”, el artista, que se encuentra “bien”, fue dado de alta y la gira continúa según lo previsto.

Que no cunda el pánico, pues, que si no hay cambios de última hora habrá concierto mañana por la noche en Barcelona (los camiones con los instrumentos ya han llegado a la ciudad condal) y Indiespot estará allí para contárselo y para desearle al poeta un feliz 75 cumpleaños. Ignoramos cual será su estado o si el espectáculo se verá modificado de alguna manera (que toque ‘Avalanche’, por favor), pero sea como sea tenerlo (aún) entre nosotros es suficiente motivo de alegría. Los achaques de la edad, ya se sabe, y es que en realidad lo curioso es que un septuagenario como él haya aguantado casi un año y medio dando conciertos de 3 horas dos o tres veces por semana sin sufrir ningún contratiempo. Esperamos que todo quede en un susto, que se recupere plenamente y que mañana vivamos una noche que se adivina mágica, épica, única, quizás la última que el genio de Montréal quiera y pueda ofrecernos. Disfrutemos y disfrutémosle.

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