Festivales

SÁBADO 6 DE JULIO

Extraperlo
Pasa algo raro con Extraperlo. En disco funcionan pero en directo sigue faltando algo. Hay pasión y ganas en ellos, se les ve, pero quizás es la falta de batería lo que empaña sus conciertos. Y es una lástima porque estos Orange Juice tropicales apuntan mucho más de lo que nos acostumbran cada vez que tocan. Protegidos por cierta escena barcelonesa merecidamente, Extraperlo va mejorando concierto a concierto pero falta rodaje y quizás un técnico de sonido que sepa darle lo que le falta a la banda. Contaron con la presencia del colaborador oficial del festival, Gary Olson (de The Ladybug Transistor y en la playa él solito al día siguiente) en la trompeta en un tema, hacia el final.

Shugo Tokumaru
Parece ser que Shugo Tokumaru y su banda llegaron justos a tiempo para su concierto del Faraday y no tuvieron tiempo de probar, o el justo. Sea lo que fuere, dio igual que las condiciones no fueran las óptimas porque el japonés hizo un concierto que fue navegando a través de meandros, apaciguado y embriagador. Presentaba su disco Exit, lleno de melodías pop-folk con estribillos encantadores, aunque la anécdota fue la versión de ‘Video Killed the Radio Star‘.

The Divine Comedy

El plato fuerte del sábado y el festival era, claro está, The Divine Comedy, aunque fuera solo su alma Neil Hannon quien subiera al escenario. Este era un formato totalmente nuevo dentro de la carrera del grupo, pero como si lo hubiera hecho toda la vida. Como pez en el agua, Hannon se bastó para dar todo el empaque necesario a todas las canciones (especialmente ‘If…‘ y ‘Everybody Knows (Except You)‘) que conformaron su set y que no bajó en intensidad en un solo minuto. El irlandés se huzo querer, hablando en catalán y sincerándose con el público, con lo que las ovaciones que se llevó quedaban plenamente justificadas. Cuanta emoción, cuanta ternura.

Manel
Los barceloneses venían a hacer el mismo concierto que han hecho durante todo un año, con lo que los ingeniosos monólogos tímidos del cantante Guillem Gisbert cada vez tienen algo menos de originalidad y de capacidad de sorpresa. Pero bueno, es su seña de identidad. La única diferencia fue el jueguecito con los farolillos que repartieron por el público pero que tampoco acabó de cuajar. Afortunadamente, se dejaron ‘El bròquil’ (la versión de ‘La tortura’ de Shakira), que las primeras veces tenía su gracia pero que ahora ya sonroja a todo el mundo. Sin embargo, lo que lastró definitivamente su concierto fue el fallo técnico de una pantalla de sonido, que se solventó antes del final, pero que hizo que los Manel no acabaran de despegar.

The Lions Constellation
Para cerrar el apartado de conciertos del festival, estaban The Lions Constellation para cumplir el trámite. Haciendo un esfuerzo de objetividad, el concierto fue flojo. Ahora bien, cumplieron con lo que tenían que hacer, verter energía, ruido, melodía y hits. Podría haber sido mejor pero sabiamente optaron por la línea que marca ‘The End of our Days‘ y no la de ‘My Girl’ en su debut Flashing Light. Poco más de media hora en el escenario, ante el público menos concurrido en todos los conciertos del festival, lo que en lugar de enfriarlo, le dio un tinte de familiaridad entrañable con el grupo del año de Vilanova.

Las fotos son de Estanis Deserter

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