Conciertos

Fue como hacer encajar un puzzle cuyas piezas conoces prácticamente a la perfección y, pese a ello, conseguir formar un dibujo inédito, atractivo y efectivo. Las piezas, los grupos, eran apenas novedosos: salvo las dos maravillas reservadas al auditorio (The Matthew Herbert Big Band y, cojo aire, PJ Harvey & John Parish), ya habíamos visto en directo la inmensa mayoría del cartel, pero había algo en la combinación de todas las propuestas que hacía apetecible este SOS 4.8, un buen dibujo final, por aquello de tratarse de un festival relativamente pequeño y bien enfocado. El contexto, óptimo: el primer festival de verdad del año, y a priori uno de más familiar, aunque el sold out que colgó el SOS 4.8 2009, pocas horas antes de que se abrieran sus puertas, supuso la constatación de que en sólo dos años los objetivos están más que cumplidos. Murcia tiene un gran festival, y allí estuvimos para comprobarlo (primera parte).

Las dos piezas centrales se merecen un capítulo aparte, esas dos partes sin las cuales el cuadro no se entiende, porque en ellas se concentra la exquisitez de su contenido, la clave de todo. Polly Jean y Matthew, Matthew y Polly Jean. Dos conciertos selectos (el de PJ Harvey, junto a John Parish, exclusivo) para audiencias selectas (esto es, limitadas a través de tickets de reserva) y que generó el único momento de tensión del festival, cuando mucha gente (entre los que me incluyo) que tenía entrada para el concierto inaugural del festival, el de PJ Harvey y John Parish, se quedó fuera del Auditorio durante las primeras canciones porque, aparentemente, la artista había expresado que nadie podía entrar una vez iniciado el concierto. Mal nosotros por llegar tarde (apenas unos minutos), claro, pero qué rabia tener que ver ‘Black Hearted Love‘, primera canción de la noche, por la pantalla exterior, junto a la cara de incredulidad (y el consiguiente cabreo) de los afectados.

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Pero se abrieron las puertas, seguramente gracias a la voluntad de la organización, y fue llegar a la butaca y ver a Polly Jean vestida de blanco impoluto, dama de nuestros sueños, encima del escenario de madera, rodeada de tipos en traje y sombrero entre los que por supuesto se encontraba John Parish, desmenuzando la devastadora ‘The Soldier‘ de su reciente y notable A Woman A Man Walked By, y absolutamente todos los problemas se desvanecieron. Y luego sus bailes por detrás del escenario, sus irresistibles coqueteos, su desgarro en ‘A Woman A Man Walked By‘ (“i want his fucking ass!“), su diabólica transformación en ‘Pig Will Not‘, sus paseos, su forma de coger el micrófono, sus gracias, su todo, Polly Jean. El festival llevaba apenas una hora funcionando y ya teníamos mejor concierto, porque la banda de acompañamiento destilaba clase e incluso se atrevía con momentos de improvisación, y Polly ejercía de anfitriona seductora, sugerente, magnética. Y PJ nos mira, sonríe, da las gracias (de nuevo), y deja para el final ‘April‘, indudablemente el momento cumbre del disco, una canción que remueve entrañas y que ella canta con un hilo de voz mientras pregunta a punto de desmoronarse, April, qué pasa si me hundo. No dejaremos que eso suceda, Polly, aunque nos debes algo así en Barcelona, por favor.

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Polly de blanco, Matthew de negro. 24 horas después, y solapándose con el (ahora) histórico Madrid-Barça, el DJ y productor británico Matthew Herbert tomaba posición unos metros a la izquierda de donde había estado Polly. Me permitirán la similitud: mientras Pep Guardiola llevaba al Barça, su equipo, hasta la gloria, Matthew Herbert hacía lo propio con su Big Band, su conjunto particular, un elenco exquisito de músicos (trompetas, saxos, trombones, piano, contrabajo, voz) talentosos y entusiastas dirigidos por un director de orquesta pero que al fin y al cabo rendían pleitesía, como nosotros, como todos, al artista del sampler conocido a veces como Herbert. Gamberro, irreverente, Herbert se dedica, mientras está encima del escenario, a jugar. Sencillamente a eso. La Big Band tiene sus partituras, sus composiciones ya elaboradas, siempre redondeadas por la impresionante voz de Eska Mtungwazi, esencialmente de su último disco There’s Me And There’s You, y Herbert, en base a eso, retuerce, escarba, llena los huecos, y el concierto al final se convierte en una suerte de jazz electrónico demoledor, no apto para todos los públicos porque no se aposenta en la melodía sino en una experimentación amable y con concesiones. Los jugadores de Guardiola hacían piña con cada gol, y los músicos de Herbert se lanzaban bolas de papel de los ¡Hola! que “leyeron” y descuartizaron como ejercicio sonoro. Una maravilla que culminó con dos bises, el público bailando y la certeza de que, sea la que sea, la liga de Matthew Herbert también está ganada.

Foto: SOS 4.8

9 comentarios

  1. N.S el Lunes, 4 de mayo de 2009 a las 15:19

    Gran concierto sin duda!algo fuera de serie!!!ESO SI MURCIA PORFAVOR PON ALGUN HOTELILLO MÁS!!!!!!!que el parking del eroski resort no estaba mal…xo tampoco dice demasiado a favor de la organización!

  2. AngelGuimeà el Lunes, 4 de mayo de 2009 a las 19:08

    Concierto sublime. No dejo de sentirme afortunado por tramitar en su momento el pase al auditorio (señores, apúntense a los newletters de los festivales, siempre habrá información de la que enterarse a tiempo).
    Me encantó el formato, el setlist, la puesta en escena, cómo tan poco puede ser tánto. Aun se me pone la piel de gallina al recordar el momento en que me preguntaba ¿por qué están arrinconados al fondo del escenario?, junto cuando PJ empezó a dar pasitos hacia el público, recorriendo el arco de la embocadura cantándonos, bailando, hipnotizándonos.
    Sublime.

  3. Gon el Lunes, 4 de mayo de 2009 a las 19:25

    Sin duda alguna, uno de los conciertos del año. El festival puede sentirse bien orgulloso de haber acogido este magnífico show. PJ Harvey junto a la banda nos tuvo al público en vilo y con una más que agradable tensión durante toda la actuación.
    Una vez terminó, lo que tendría que suceder después y el resto de actuaciones y conciertos, pasaron a un segundo plano. Irrepetible. Magnífico.

  4. Ghibli el Lunes, 4 de mayo de 2009 a las 20:46

    Tuve la suerte de verlo en primera fila (cerca de unas capullas que no dejaban de dar la lata, eso sí). Inolvidable. La interpretación de “Pig will not” es de lo mejor que nunca ví.

  5. silvia el Lunes, 4 de mayo de 2009 a las 21:08

    Lo de éxito es relativo, a 30€ solo por ver a la PJ ya te salia a cuenta (si vivias cerca, claro). El resto del cartel es flooooojo a más no poder.

  6. Andreu el Lunes, 4 de mayo de 2009 a las 22:20

    Aún habiendo estado allí, dos de los comentarios me dan mucha envidia. Estuve, pero no pude entrar hasta pasada más o menos la mitad del concierto por llegar cinco minutos tarde. Además, casi me quedo sin entradas y por pillarlas tarde me sentaron en tercera gradería… De todas formas, lo poco que pude ver fue muy grande!
    Yo también soy de la opinión que el festival sin este concierto hubiera perdido una parte importante de su atractivo.

  7. Sardinero el Martes, 5 de mayo de 2009 a las 00:08

    Sencillamente ESPECTACULAR. Vaya fin de semana SOStenible, y para qué hablar de LADYHAWKE y THE WOMBATS!!!

  8. indiespot el Martes, 5 de mayo de 2009 a las 02:17

    Mañana, la segunda parte de la crónica.

    De momento, un vídeo de ‘April’ grabado por Andreu… http://www.youtube.com/watch?v=3fpSbQAwvDQ

    Buf.

  9. bydiox el Martes, 5 de mayo de 2009 a las 15:22

    Fueron de los mejores conciertos de todo el festival (y que en No disparen al pianista van a poner).

    Una pena lo de las entradas de Pj y el acceso al auditorio. Viendo la que se había montado decidí grabar aquello: http://www.youtube.com/watch?v=9EWKYHJfshc El tipo de seguridad estuvo muy cerca de golpear a un tipo.

    A ver el resto de la crónica :P

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