Conciertos

The Streets son al hip hop lo que Justice a la electrónica: algo que los indies pueden escuchar y adorar sin problema alguno. Por eso hay que escuchar The Streets, y por eso la sala grande de Razzmatazz presentaba el pasado domingo una muy buena entrada y no precisamente llena de raperos con pantalones anchos y gorra a los lados. Hay que escuchar The Streets porque gustan, y también por el señor concierto que Mike Skinner (alma máter del grupo) y los suyos brindaron bastante de imprevisto. Les había visto hace un par de años y, en aquel momento, en una especie de campo de batalla en el centro de Londres, me fui a la mitad del concierto. El domingo, en cambio, disfruté muchísimo…

Y eso que The Streets venían con su cuarto disco bajo el brazo, el menospreciado Everything Is Borrowed, en el que Mike Skinner deja de ser el irreverente muchacho blanco que rapea sobre las drogas que toma y las chicas que se liga y se las da un poco de místico y filosófico. No fue esta la orientación del concierto: desde el primer minuto, con ‘Everything Is Borrowed‘ (posiblemente la mejor canción del nuevo disco), el objetivo fue disfrutar y hacer disfrutar a un público que, como yo, empezó algo reticente y acabó saltando y levantando a Skinner para que hiciera stage diving.

Entre medio, un compendio de hits para parar un tren, ejecutados con una banda precisa y el papel imprescindible de un cantante negro a las voces, ofreciendo el contrapunto melódico perfecto a las rimas de un Mike Skinner ataviado con camiseta blanca y que daba la sensación de pasearse por el escenario como si estuviera en su habitación fantaseando ser un artista. Los hits: ‘Never Went To Church‘, ‘Same Old Thing‘, ‘Has It Come To This‘, ‘Turn The Page‘ o ‘Fit But You Know It‘, amén de una sorprendente versión de ‘Daddy’s Gone‘ del nuevo hype británico, Glasvegas. Además, hubo un par de alusiones veladas a Hot Chip y Rage Against The Machine, y seguro que se me pasaron por alto otras.

Por si unas canciones entonadas con entusiasmo y convicción no fueran suficientes para redondear un buen concierto, Skinner se propuso levantar la noche de domingo con la participación del público. Preguntaba constantemente Can you see me? Can you hear me?“, y dejaba ir de vez en cuando referencias a su manera de estar ‘activo‘ esa noche y a la marihuana que el público fumaba sin ruborizarse. Después de hacer agacharse a la sala entera y hacerla saltar en uno de los momentos álgidos del concierto, preguntó cuántos ingleses había en la sala (muchos). Luego la tomó con un chico con bandolera en medio de la sala y después de referirse a él durante todo el concierto, pidió que el público abriera un pasillo para llegar hasta él y después que lo llevaran en volandas hasta el escenario de nuevo. Genio y figura. Hasta la próxima, Mike.

3 comentarios

  1. bateman84 el Martes, 18 de noviembre de 2008 a las 15:47

    80% guiris diria jo, era pitjor qel fib.

  2. Maria el Martes, 18 de noviembre de 2008 a las 16:52

    Comparto tu critica.

    Nunca disfrute tanto de una tarde de domingo. El concierto fue la bomba…lo unico negativo era el ambiente inglesito que se respiraba, con todos mis respetos….pero no parecia estar en Barcelona!

    Mike es muy grande! Que no se disuelva el grupo , por favooor!!!

  3. Conozcan a Vivian Girls « indiespot el Lunes, 24 de noviembre de 2008 a las 18:16

    [...] Parafraseando al míster, lo que The Streets son al hip hop y Justice a la electrónica, Vivian Girls lo es al punk. Que pueden gustar a los indies, vamos. La cuestión es que todos tenemos un pasado oscuro (no se apuren, no lo desvelaremos), y no es ninguna novedad afirmar que el punk melódico y similares fue una fuente de iniciación a “lo alternativo” (con muchas comillas), por lo que este trío de chicas de Brooklyn puede hacer recuperar las ganas de pogos a más de uno. En mayo, Vivian Girls publicó su debut homónimo, reeditado en octubre a causa del éxito, lo que no es de extrañar con temazos como ‘All The Time’, ‘Going Insane’, ‘Never See Me Again’ o ‘Tell The World’. En total, 10 canciones y 22 minutos. El punk estará muerto, pero aun nos lo pasamos bien, sino vean el regalito de dentro. [...]

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