19/10/2008

Empiezo con eso y recuerdo que hace exactamente un año del estreno de Lord Don’t Slow Me Down, un film sobre la gira mundial posterior […]

Empiezo con eso y recuerdo que hace exactamente un año del estreno de Lord Don’t Slow Me Down, un film sobre la gira mundial posterior a la publicación de Don’t Believe The Truth. El documental termina con un estremecedor montaje de varios conciertos en el momento de ‘Don’t Look Back in Anger’, uno de los himnos generacionales que Noel Gallagher compuso en los 90. Más allá de esta década, ocurrió lo que todo el mundo sabe: una continuación de intentos fallidos para recuperar la luz de los dos primeros álbumes de los ingleses. Y llegamos a 2008 y en pleno otoño nos llega Dig Out Your Soul

Por culpa de estribillos como los de ‘Don’t Look Back in Anger’, Oasis son conocidos en cualquier rincón del planeta, pero al mismo tiempo esto se ha convertido en una lacra al compararse todo su nuevo material a los dos primeros discos. Dig Out Your Soul no es la excepción, pero es el ejemplo más claro que Noel desearía reescribir Definitely Maybe. La primera mitad del álbum es un intento de recrear el modelo sonoro del Definitely y del Be Here Now, con muchas guitarras, un bajo como mero comparsa y el ritmo de batería simple que tanto les gusta.

La elección de ‘The Shock Of The Lightning’ como single de adelanto es la decisión más sencilla que jamás hayan podido tener los Gallagher. Es de los pocos momentos con un efectivo estribillo en todo el álbum. Lo que antes hacían con una facilidad pasmosa, ahora no se atreven, no pueden, o no quieren. Esta es la parte del álbum que se hace más llevadera, ya que la posterior ‘I’m Outta Time’ es la mejor canción de todas las que ha escrito Liam Gallagher hasta ahora, especialista en baladas cursis y autor de rock sin alma. 

Por suerte también está ‘Falling Down’, la cumbre de los 45 minutos del disco. ‘Falling Down’ no peca de la distorsión gratuita del principio del Dig Out y su estribillo es memorable. De hecho, es la típica canción de Noel, y eso es muy bueno, tanto, que él mismo lo sabe y parece guardarse las mejores para cantarlas él. Tiene como dos o tres breaks entre los versos y el estribillo vuelve al final con aún más fuerza.

A partir de ahí, cuesta abajo. De la pista ocho hasta el final, todos los temas están compuestos por los otros, que sí, que está muy bien que aporten, pero vaya. A ‘To Be Where There’s Life’ solo le falta el sítar y los Sidonie cantando de fondo “Oasis is going to Varanashi”. Almenos eso le daría más vidilla a la monótona melodía que entona Liam. Pero esta suerte de psicodelia à la George Harrison (son fans, qué le haremos) es un espejismo y a la siguiente tenemos de nuevo las gratuitas guitarras y canciones sin alma. Desde luego, a ellos no les haría bien aplicarse el título del álbum. Quieren sonar clásicos pero no lo consiguen. Lo siento, Noel.

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