En 1978, en pleno apogeo de la New Wave británica, Nick Lowe editó su Jesus Of Cool (Radar Records) en Estados Unidos bajo el nombre de Pure Pop For Now People, una auténtica carta de presentación de lo que la faceta más pop de la New Wave pretendía reivindicar después de la época dorada del negativismo punk de los setenta. Treinta años más tarde son muchas las bandas (británicas, la mayoría) que han querido recuperar el sonido de los ochenta y entre tanto post-punk bailable uno agradece algunas brechas de luz desde las islas. The Lodger son de Leeds, y su último álbum Life Is Sweet es un golpe de aire fresco en pleno agosto.
De acuerdo que pretender asimilar The Lodger a mitos del pop como Elvis Costello o el mismo Nick Lowe sería de las peores estupideces que podría hacer. Pero una vez hemos marcado las distancias no se antoja tan descabellado apreciar en Life Is Sweet un puñado de canciones que crecen con cada escucha. Sin ir más lejos, el disco es tan empalagoso com el nombre hace sospechar y las primeras sensaciones sólo hacen que potenciar esta conclusión. Gran parte de culpa tiene el single ‘The Good Old Days’, la canción más floja de las doce totales, que flirtea con el disco ochentero y de tan abrumadora quita el sabor del resto de temas.
Cuando se supera este obstáculo, empiezan a aparecer por todos lados estribillos contagiosos a medida que las guitarras nerviosas se entremezclan con pasajes más suaves. Entonces, nada es tan pegajoso como parecía e incluso la admiración para hacer de lo simple algo tan envolvente se instala en el que escucha. Como apuntaba Lluís Gavaldà, cantante del grupo catalán Els Pets, en una entrevista de una Rockdelux un poco vieja, la grandeza del pop recae en la accesibilidad. The Lodger saben bastante de esto y canciones como la atropellada ‘A Year Since Last Summer’ o la deliciosa progresión melódica de ‘Falling Down’ gustarían a cualquiera sin cresta y con dos miligramos de buen gusto. Este 2008 me está gustando.









[...] en junio por el Faraday 08 de Vilanova i la Geltrú. Su segundo largo Life Is Sweet fue un golpe de aire fresco en agosto, y ahora que lo recuperamos, casi echo de menos el bochorno veraniego [...]