
El camión de la basura circula en dirección contraria, y Tom Waits ha tocado en Barcelona. Pueden pensar que son cosas que sólo un ilusionista puede lograr, Waits lo es, pero esta vez va en serio. El ilusionista hace creer al público que algo imposible está ocurriendo; Tom Waits logra que ocurra. No lo simula. Son dos horas en las que te envuelve con un manto invisible y te cuenta flojito a la oreja, con su característica voz rota, que te va a llevar a un lugar en el que no has estado antes.
Así es un concierto de Tom Waits. Su voz ya forma parte del personaje creado, las canciones antiguas también se ven afectadas por el filtro de los años pero en la medida precisa, no hasta el punto de hacerlas irreconocibles. Tom es un ilusionista que crea lo imposible, y lo logra comandando una banda excelsa. Esta noche no habla mucho, seguramente por temor a la comunicación errónea. Es honesto. Tan honesto que logra ponerte los pelos de punta cuando inicia ‘Innocent When You Dream‘, cuando golpea repetida y metódicamente el suelo levantando una arena polvorienta y juega a su antojo tanto con el público como con su banda.

Tom se lleva de gira a su hijo Casey como batería en su banda, y también hace intervenir en un par de ocasiones a Sullivan, su otro retoño. Seguro que Kathleen estaba entre bastidores también. Ya no hay rastro de la persona confundida, perdida, aislada, que crea canciones para sobrevivir; Tom está de vuelta, eso ya lo ha vivido, ahora crea realidades basándose en todo lo que ha pasado, crea realidades muy exactas, y por ello muy honestas, y crea por el mero placer de crear. Es un ilusionista de verdad, capaz de dejarnos completamente boquiabiertos con interpretaciónes descomunales de ‘Hoist That Rag‘ o ‘Make It Rain‘, de aquellas que terminan pero no te das cuenta, de las que pueden alargarse seis o siete minutos pero te parece que acaben de empezar. Un pequeño entarimado circular, la banda rodeando a Waits y mirándole en todo momento, un telón de fondo adornado con platos de batería y una decena de megáfonos, de distintos tamaños y tipos, vigilando desde la alturas. Un traje viejo, barato y que le va corto, su clásico sombrero que sólo se quita momentáneamente para dar las gracias, sus gestos al público, a su banda, para hacerles funcionar desde su posición privilegiada de domador de circo, de rey de la noche. “Creo que no hemos trabajado nunca juntos, ¿verdad?“, espeta simpático cuando el ritmo de las palmas del público no era el adecuado. No, Tom, aunque eso ya es historia.
Ahora se me hace raro escuchar sus canciones sin aplausos, sin ovaciones contenidas para no perderse ni un segundo de la interpretación, de esta ilusión tan real. Y el precio: 130 euros por el concierto, con las 23 canciones que más o menos ha tocado esta noche, me sale a poco más de 5 euros por canción. 5 euros por poder vivir ‘All The World Is Green‘, ‘Falling Down‘, ‘God’s Away On Business‘, ‘Innocent When You’re Dream‘, ‘Make It Rain‘ en directo. 5 euros por canción: piensen en cuánto le habrá costado a Tom parir cada uno de esos temas. Cuánto ha tenido que vivir, beber, sufrir, llorar. Te lo debemos, Tom. Desde el guiri con sandalias al yuppie trajeado, desde el que se emociona con ‘All The World Is Green‘ al que te imita a la salida del concierto, desde el padre de familia al trabajador del Auditori del Fòrum que no quiere perderse el concierto, desde el segurata que me echa porque quiere llegar a casa después de muchas horas de trabajo a la que desea que toques ‘Downtown Train‘. Te lo debíamos todos los que estuvimos allí, Tom. La mayor ovación te la llevaste antes de empezar, cuando saliste al escenario. Todos en pie. Gracias.

Espantapájaros Tom



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Germán
a las 10:39
Enorme crónica, has conseguido que se me pongan los pelos de punta.
Sin duda alguna Tom es uno de los maestros des escenario y por lo que he leído ayer no defraudo en esa gran faceta suya.
ANTONIO
a las 10:12
ESTOY DE ACUERDO, HE IDO LOS 2 DIAS Y EL DE AYER FUE MAS INTIMISTA, DE ESAS QUE TE COGEN DE LA MANO Y TE LLEVA LEJOS, MUY LEJOS, NO SE CUAL DE LOS 2 DIAS ME GUSTO MAS , PERO DA IGUAL, CONCIERTOS DIFERENTES SENSACIONES DIFERENTES. OJALA QUE VUELVA QUE ALLI ME TENDRA DE NUEVO …
carme
a las 19:46
vaig trobar aquest article ahir, a partir de lastfm, abans de que jo anés al concert. i ara, després d’haver estat al concert, m’he tornat a llegir la crònica i m’ha semblat que descriu a la perfecció les sensacions que tan costen d’explicar després d’un concert tan grandiós. felicitats.
i innocent when you dream va ser un moment de pell de gallina, ahir, també.
Sisco Zappa
a las 9:58
Fabuloso. Más de veinte años esperando el concierto de mi vida, salvando aquel de Peter Hammill en la sala Cibeles en los ochenta. El único pero, bastante importante, es el gallinero inmundo donde tuve que verlo pagando 108 eurillos de nada.
Elisenda
a las 23:14
Què bona! Buf.
Carlos
a las 9:41
Nunca había pensado caclcular el precio dividiendo el total entre el número de canciones. Y, joder, creo que hubiese seguido soltando dinero para que aquello no acabara…
Esperaremos la siguiente visita.
Clara
a las 22:56
Me l’he tornat a mirar, i em segueix agradant la crònica igual que em va agradar el primer cop que la vaig llegir. Les que em van emocionar més van ser “Falling Down”, “Innocent When You’re Dream” i “Make It Rain”. Bàsicament perquè són les que sentimentalment signifiquen més per mi (i Downtown Train, damn it!), però la veritat és que tot el concert va ser fantàstic, les dues hores. I t’he de donar les gràcies, perquè la veritat és que sinó hagués estat per la teva generosa oferta m’ho hagués perdut. Després del concert et quedes com en un estat de shock (l’anomenat “estat post-Tom Waits”).
Ara has de veure Smoke (on no hi surt ell, però col.labora en la banda sonora) i Down By Law (on sí que hi surt ell, així molt sexy).
Per cert, jo vaig pujar un cop en un bus nit que anava en contra direcció! ; )
Alicia
a las 12:47
Suscribo lo dicho… esta es la mejor reseña hasta ahora. Yo fui a verle a Praga y aún me tiemblan las piernas.
Mr. Waits bien valió el precio de la entrada, del avión y del hotel.