En el Reino Unido, que en materia musical van unos cinco siglos por delante de nosotros, ya han empezado a pagar los platos rotos por la proliferación de festivales. Concretamente han sido los eventos más modestos, como el Redfest, los que se han visto obligados a cancelarse ante la imposibilidad de cuadrar balances económicos. Es, hasta cierto punto, lógico: la gente no puede ir a tantos festivales, no puede estar en todas partes. Por eso, los pequeños de la casa han decidido aliarse…
Aliarse para intentar garantizar su supervivencia y mejorar la calidad que ofrecen. De hecho, si lo pensamos bien, los festivales pequeños deberían ser la nueva joya de esta explosión de festivales: menos aglomeraciones, mejores infraestructuras y un trato más directo y menos de oveja en masa. ¿A quién no le apetece eso? Por supuesto que eso es la teoría, y que en la práctica y salvo excepciones, menos dinero significa menos medios y eso siempre reperctue en la calidad. Pero por pedir…
De hecho, así lo entienden también los festivales pequeños del Reino Unido, tales como el aclamado Bestival, el Creamfields o el Secret Garden Party, que se han unido a muchos otros para tratar de superar los baches económicos, además de ayudarse mutuamente a ser más respetuosos con el medio ambiente (a ver si así Radiohead se anima a venir a alguno, ¿no?). A ver qué tal les sale…
Vía: NME









la verdad es qué no me sorprende nada la noticia, por mucho qué quieran es imposible qué haya tantos festivales a ese nivel. Pronto volveremos a la proliferación de nuevos pequeños festivales donde entre grupos grandes se apostará por locales.
Lo de “menos aglomeraciones, mejores infraestructuras y un trato más directo” lo lleva haciendo el Contempopránea hace doce años. Pero claro, si no apelotonas a 30.000 personas en una explanada, no eres nadie en el mundo de los festivales.
Efectivamente, nosotros siempre barremos para casa. Un saludo.