
Decir que algún grupo nuevo británico ha arrasado con sólo su primer disco no es que tenga mucho mérito. En esas tierras, si no arrasas con tu primer disco lo tienes muy crudo para seguir existiendo como grupo (y no morir en el intento). Por eso me sorprende leer en NME.com que The Kooks, una de estas bandas de nueva generación que han cautivado sobre todo a las jóvenes británicas, estuvieron bien cerca de separarse a lo largo de este año. Luke Pritchard, cantante del grupo, lo ha explicado al semanario británico: “Nuestro bajista Max Rafferty decidió alejarse un tiempo de la banda, y la verdad es que si hubiera decidido marcharse definitivamente, seguramente nos habríamos separado“. Por suerte no ha sido así y los de Brighton ya tienen listo su segundo disco, que verá la luz entre marzo y abril de 2008. Veremos si merece la pena que sigan juntos.








